miércoles, 19 de octubre de 2016

Movimientos tectónicos en el mapa electoral norteamericano

Uno de los fenómenos más interesantes en el sistema político presidencial norteamericano es la relativa estabilidad geográfica del mismo en las cuatro elecciones celebradas desde 2000 (en rojo, los Estados ganados por los demócratas, en azul los Estados ganados por los republicanos).

2000

2000 National Map of General Election Results for President

2004

2004 National Map of General Election Results for President

2008

2008 National Map of General Election Results for President


2012

2012 National Map of General Election Results for President

O dicho de otro modo: el número de Estados que han cambiado de manos en el periodo 2000-2012 es muy reducido: 10 de 50 (más un voto electoral en Nebraska).

Generated Map

Con las encuestas en la mano, el mapa de 2016, superficialmente, no revela muchos cambios respecto a cuatro años atrás. Si adoptamos la predicción de FiveThirtyEight a día de hoy, veremos que frente a Obama en 2012, Hillary, pese a obtener un porcentaje de voto inferior, ganaría dos Estados, Carolina del Norte (que Obama ya ganó en 2008, pero no en 2012) y Arizona (que no vota demócrata desde 1996):

Generated Map

Lo que resulta absolutamente fascinante es el cambio en el voto dentro de los mismos Estados. Resumiendo de la manera más burda posible: Hillary, en estos momentos, está más o menos 1,2 puntos por debajo de los resultados de Obama, principalmente porque los terceros partidos están obteniendo porcentajes de votos en las encuestas muy superiores a los que lograron hace cuatro años. Pero esa pérdida no está distribuida homogéneamente en los 50 Estados, sino de la siguiente manera:

- En la inmensa mayoría de los Estados tradicionalmente demócratas, Hillary está obteniendo resultados peores (en algunos casos, como Hawaii o Vermont, significativamente peores) que Obama hace cuatro años. Pero como Obama ganó la mayoría de esos Estados con mucho margen, eso no resulta problemático para Hillary.

- En los Estados competitivos norteños, Hillary está obteniendo resultados peores que Obama hace cuatro años. Eso ha puesto en riesgo, en particular, Iowa, Ohio, Nevada y uno de los distritos electorales de Maine.

En cambio, en los Estados competitivos sureños, Hillary está obteniendo resultados similares o mejores que Obama, lo que por ejemplo, la ha hecho favorita para ganar en Carolina del Norte.

- Y lo que resulta más chocante todavía, en la mayoría de los Estados tradicionalmente republicanos, Hillary está obteniendo resultados mejores que Obama hace cuatro años (eso la hace favorita para ganar en Arizona, por ejemplo).

Véase todo lo anterior en el siguiente cuadro resumen (en amarillo, los resultados de Clinton que son peores que su media nacional):

State
Obama 2012
Hillary 2016
90,91
77,3
-13,61
70,55
63,5
-7,05
66,57
60,6
-5,97
63,35
57,9
-5,45
62,7
57,4
-5,3
61,97
61,2
-0,77
60,67
58,1
-2,57
60,16
59,2
-0,96
58,61
54,7
-3,91
58,25
54,3
-3,95
58,06
55,2
-2,86
57,5
55,4
-2,1
56,27
50,7
-5,57
55,8
52,6
-3,2
54,24
52,3
-1,94
54,04
50,4
-3,64
52,99
47,8
-5,19
52,83
50,4
-2,43
52,65
50,3
-2,35
52,36
48,2
-4,16
51,99
46,6
-5,39
51,98
49,6
-2,38
51,95
50,6
-1,35
51,45
49
-2,45
51,16
50,9
-0,26
50,58
47,3
-3,28
49,9
49,3
-0,6
48,35
48,7
0,35
45,39
45,7
0,31
44,45
46,2
1,75
44,28
44,3
0,02
44,09
44,1
0,01
43,84
42,6
-1,24
43,79
41,6
-2,19
41,66
39,3
-2,36
41,35
43,7
2,35
Alaska
40,81
41,9
1,09
40,58
40,7
0,12
39,87
40,4
0,53
39,04
40,7
1,66
38,69
37,3
-1,39
38,36
36,9
-1,46
38,03
37,7
-0,33
38
42,1
4,1
37,78
40,9
3,12
36,88
39,1
2,22
35,45
35,9
0,45
33,23
37,8
4,57
32,4
36,7
4,3
27,82
29,3
1,48
24,67
28,9
4,23
Total
51,01
49,8
-1,21


En el lado republicano, Trump está más o menos 4,3 puntos por debajo de los resultados de Romney hace cuatro años, una vez más por la presión del Partido Libertario, que está absorbiendo mucho voto de republicanos asqueados por Trump. Pero una vez más, esa pérdida no está distribuida homogéneamente en los 50 Estados, sino de la siguiente manera:

- En la inmensa mayoría de los Estados tradicionalmente republicanos, Trump está obteniendo resultados peores (en algunos casos, como Utah o Idaho, llamativamente peores) que Romney hace cuatro años. Pero como Romney ganó la mayoría de esos Estados con mucho margen, eso no resulta problemático para Trump, salvo la excepción ya expuesta de Arizona.

- En los Estados competitivos sureños, Trump está obteniendo peores que Romney, lo que, como hemos dicho, le deja totalmente alejado de la victoria en Virginia y pone en riesgo su triunfo en Carolina del Norte.

En algunos Estados competitivos norteños, en cambio, Trump, aunque está perdiendo votos, está perdiéndolos a un nivel menor que Hillary, lo que le mantiene relativamente competitivo, como hemos señalado, en Iowa, Ohio, Nevada y uno de los distritos electorales de Maine.

- Y lo que resulta más chocante todavía, en algunos de los Estados tradicionalmente demócratas, Trump está mejorando los resultados de Romney hace cuatro años (por ejemplo, en su Nueva York natal).

Véase todo lo anterior en el siguiente cuadro resumen (en amarillo, los resultados de Trump que son peores que su media nacional):

State
Romney 2012
Trump 2016
72,55
37,5
-35,05
68,64
59,2
-9,44
66,77
55,8
-10,97
64,09
52,5
-11,59
62,14
56,9
-5,24
60,57
54
-6,57
60,55
56,8
-3,75
60,47
52,1
-8,37
59,8
53,1
-6,7
59,59
48,9
-10,69
59,42
52,3
-7,12
58,32
52,5
-5,82
57,89
49,8
-8,09
57,78
52,6
-5,18
57,13
49,5
-7,63
55,3
48,4
-6,9
55,29
53,4
-1,89
Alaska
54,8
45,9
-8,9
54,56
50,1
-4,46
54,04
48,7
-5,34
53,64
48,3
-5,34
53,48
45,4
-8,08
53,19
48,2
-4,99
50,39
45,3
-5,09
49,03
45,1
-3,93
47,6
45,2
-2,4
47,28
40,9
-6,38
46,57
42,8
-3,77
46,4
41
-5,4
46,18
45,2
-0,98
46,09
41
-5,09
45,89
42,2
-3,69
45,68
43,9
-1,78
44,96
42,6
-2,36
44,58
41,3
-3,28
42,84
36,3
-6,54
42,15
40
-2,15
41,03
38,1
-2,93
40,98
39,5
-1,48
40,72
37,5
-3,22
40,66
38,2
-2,46
40,5
39,9
-0,6
39,98
37,9
-2,08
37,52
33,3
-4,22
37,07
33,9
-3,17
35,9
32,2
-3,7
35,24
35,5
0,26
35,17
35,5
0,33
30,97
30,4
-0,57
27,84
29,5
1,66
7,28
14,7
7,42
Total
47,15
42,8
-4,35

Para acabar, podemos elaborar un mapa sorprendente con los datos de que disponemos:

- En azul, los Estados en los que Trump está perdiendo menos porcentaje de votos que su media nacional (en algunos casos, como hemos visto, incluso mejorando resultados respecto de hace cuatro años) mientras que Hillary está perdiéndolos por encima de su media nacional (como se puede ver, casi todo el Norte demócrata, excepto Alabama y Mississippi, donde el racismo sigue siendo la variable esencial).

- En rojo, los Estados en los que Clinton está perdiendo menos porcentaje de votos que su media nacional (en algunos casos, como hemos visto, incluso mejorando resultados respecto de hace cuatro años) mientras que Trump está perdiéndolos por encima de su media nacional. Como se puede ver, se trata en su inmensa mayoría de Estados republicanos sureños y del Oeste.

- En verde, los Estados en los que tanto Trump y Clinton están perdiendo votos por encima de su media nacional, lo que denota que se trata de Estados en los que los terceros partidos parece que obtendrán sus mejores resultados (el caso de Nuevo Mexico es lógico, porque Gary Johnson, el candidato libertario, fue gobernador del Estado durante ocho años). Montana y Colorado también tienen cierta tradición de simpatía por terceros partidos.

- En gris, unos pocos Estados en los que tanto Trump y Clinton están perdiendo votos por debajo de su media nacional, lo que denota que los terceros partidos no obtendrán muy buenos resultados.

El mapa resultante es prácticamente el inverso del que reflejarán los resultados electorales: Trump está perdiendo menos votos (e incluso ganándolos) en las áreas tradicionalmente demócratas, y Hillary está haciendo lo mismo en las áreas tradicionalmente republicanas. El mundo al revés.

Generated Map

¿Por qué se está produciendo este fenómeno? Como esta entrada ya es muy larga, diremos, al igual que en la "Cena Jocosa" de Baltasar de Alcázar, "quédese para mañana".

domingo, 16 de octubre de 2016

Hillary Clinton vs. un acosador sexual, o como las presidenciales de 2016 me han hecho más feminista que Gloria Steinem

Es sorprendente cómo tres semanas pueden cambiar la percepción de unas elecciones. Si en nuestra última entrada analizábamos cómo las diferencias en las encuestas de las presidenciales se habían acortado preocupantemente, los dos primeros debates y, particularmente, la revelación de que Donald Trump, de manera regular, intenta abusar sexualmente de mujeres, y, en general, mantiene un comportamiento repugnante con el sexo femenino, han puesto las cosas en su sitio. Hillary Clinton, salvo hecatombe, será la primera Presidenta de Estados Unidos:

- En RealClearPolitics, encontramos que Hillary Clinton lidera la media de las encuestas por casi siete puntos (apenas dos puntos hace tres semanas):

Poll
Date
Clinton (D)
Trump (R)
Spread
RCP Average
10/3 - 10/14
48.1
41.4
Clinton +6.7
10/8 - 10/14
44
44
Tie
10/10 - 10/12
49
41
Clinton +8
10/8 - 10/10
50
40
Clinton +10
10/6 - 10/10
44
37
Clinton +7
10/7 - 10/8
48
43
Clinton +5
10/5 - 10/9
49
38
Clinton +11
10/5 - 10/6
50
44
Clinton +6
10/3 - 10/9
51
44
Clinton +7

- En Pollster.com, la ventaja de Hillary Clinton es ahora de ocho puntos, cuando hace tres semanas era tan solo de cuatro puntos.

- Por último, FiveThirtyEight, la web de pronósticos electorales de Nate Silver, le otorga a Clinton apenas una ventaja de 6,3 puntos, cinco puntos más que hace tres semanas.

Estos resultados se trasladarían al colegio electoral del siguiente modo: Hillary ganaría con un cómodo margen de 346 a 192 votos electorales, lo que supondría perder, en comparación con los resultados de Obama en 2012, únicamente el voto electoral del segundo distrito de Maine, mientras que Trump perdería Carolina del Norte, un Estado que Mitt Romney consiguió ganar hace cuatro años:

Generated Map

Por una parte, este escenario resulta tranquilizador, dado que aleja a Donald Trump de la Presidencia. Sin embargo, resulta chocante que entre un 41 y un 43% de norteamericanos estén dispuestos a votar a Donald Trump. Las últimas revelaciones sobre su conducta (y aún no ha salido ninguna mujer que directamente le haya acusado de violación, pero en mi opinión es sólo cuestión de tiempo) son tan absolutamente descalificadoras que resulta increíble que conserve el apoyo de casi el 90% de los votantes republicanos habituales.

En un sentido concreto, esta elección está resultando deprimente, porque demuestra que los votantes apoyan a los candidatos del mismo modo que apoyan a su equipo de futbol americano o de beisbol (en España, son como los seguidores del Betis, que lo apoyan "manque pierda").

Si un grupo de científicos hubiera intentado destilar al candidato ideal para ver hasta qué punto las alineaciones políticas de los votantes republicanos son tribales, es dudoso que hubieran conseguido un candidato mejor que Donald Trump: un hombre que se jacta de no pagar impuestos, racista, machista hasta el punto de actuar siempre a un paso de la cárcel...

Pese a todo, cincuenta y cinco millones de norteamericanos votarán al peor candidato en los últimos cien años, contra la opinión implícita de las elites de su propio Partido (explícita en el caso de algunos valientes, como Lindsey Graham o Jeff Flake, los Senadores de Carolina del Sur y Arizona, respectivamente), contra la opinión generalizada de unos medios que ven claramente amenazadas sus libertades ante un candidato que, si pudiera, pulverizaría a su oposición en la prensa, particularmente escrita y, digámoslo sin tapujos, contra todo sentido común.

La responsabilidad del Partido Republicano es muy grave: la constante deslegitimación del sistema demócratico por parte de sus portavoces, los ataques salvajes y plagados de falsedades contra el Presidente Obama, que van mucho más allá de la crítica legítima y se adentran explícitamente en el terreno del racismo y de la incitación a la violencia han producido el fenómeno Trump.

Se ha intentado minimizar a Trump diciendo que es como Berlusconi, fruto del populismo que está invadiendo las sociedades occidentales, a resultas del miedo de las clases medias a perder su estatus socioeconómico ante el fenómeno de la globalización.

El problema es que el Presidente de Estados Unidos no es el primer ministro de Italia. O dicho de otro modo: Trump sería Berlusconi con armas nucleares (y la Casa Blanca, un picadero peor que en los tiempos de JFK).

Acabo con una reflexión personal: como padre de dos hijas, siempre he creído, al menos en abstracto, en su derecho a tener las mismas oportunidades que cualquier hombre en toda empresa que pudieran acometer. Trump me muestra, de un modo que nunca antes había tenido ocasión de ver en toda su descarnada crudeza, como una mayoría de hombres siguen viendo a las mujeres: pedazos de carne que sólo pueden ser valorados por su atractivo físico, seres humanos de segunda categoría. Yo no quiero que el líder del mundo libre sea un hombre así.

Esta es la elección más fácil de la historia de Estados Unidos.