miércoles, 2 de julio de 2008

Triunfo y tragedia: el final de las primarias demócratas (tercera parte)

Acabamos (esta vez sí, definitivamente) el análisis de las primarias demócratas analizando la tragedia de Hillary Clinton. Es difícil calificarlo de otra manera: no cabe la menor duda de que Hillary siempre, desde el inicio de la presidencia de su marido, aspiró a ocupar también la Presidencia de su país. Por eso aguantó impertérrita el escándalo Lewinsky, por eso se presentó a las elecciones al Senado por Nueva York en el 2000. Todo lo había cifrado en el objetivo de ganar las elecciones presidenciales de 2008. El que un Senador mulato de Illinois se le interpusiera en las primarias y la derrotara sólo puede calificarse de tragedia personal.

El análisis del hundimiento de las aspiraciones presidenciales de Hillary puede efectuarse como un reflejo negativo de las razones por las cuales Obama triunfó. Para alegría de cualquiera interesado en estas cosas, la revista "The Atlantic" ha publicado una fascinante exclusiva: exmiembros de la campaña Clinton han filtrado montones de documentos internos (análisis, correos electrónicos) que nos permiten examinar desde dentro las razones del colapso de las esperanzas de Hillary:

- En primer lugar, Hillary y sus asesores se equivocaron en eso que yo he llamado el "enfoque filosófico" de la campaña. El tema de estas elecciones es el "cambio", y Hillary se empeño en basarlo todo en la carta de la "experiencia", la "preparación" y la "dureza" ("toughness"). Esos eran temas perdedores en este ciclo electoral. Primero porque la experiencia y la preparación de Hillary, comparada con Obama, eran relativas. Buena parte del electorado no acababa de ver a Hillary como especialmente experimentada, entendiendo asimismo que sus años como Primera Dama no la habilitaban para aspirar a la Presidencia de un modo particular.

Lo de la dureza acabó resultando otro problema: Hillary hizo campaña como el más "macho" de los candidatos demócratas. Eso era un enfoque erróneo, mal aconsejado por sus asesores, que tenían la idea de que el modelo de la victoria tenia que ser hacer de Hillary una especie de Margaret Thatcher, olvidando que estas eran las primarias de un partido de izquierdas, no del Partido Conservador Británico. Como leí en algún artículo, Hillary era el candidato "masculino" y Obama era el candidato "femenino". Aunque era una caricatura, lo cierto es que Hillary no puso ningún énfasis en su condición de mujer (es mas, la rehuyó específicamente) hasta prácticamente su discurso dando por terminada su campaña.

- En segundo lugar, Obama se benefició del hecho de que Clinton hubiera votado a favor de la guerra de Irak. Y no tanto por el voto en sí, sino porque ella se negó a reconocer después que había cometido un error al votar en ese sentido. Eso le dio una imagen de testarudez muy negativa, y especialmente en un tema que enardecía a las bases liberales del partido, las más animadas y por tanto, las que más votaban.

- En tercer lugar, la lectura de los correos electrónicos de "The Atlantic" muestra hasta que punto los asesores de Hillary andaban completamente despistados en cuanto al funcionamiento del sistema de primarias y caucuses (y estamos hablando de unos señores que cobraban millones de dólares por su trabajo). Pero quizá lo mas grave, hablando de los asesores, es la constante imagen de guerra cainita que se filtraba a la prensa y que el articulo de "The Atlantic" refleja. Los acólitos de Hillary parecían una confederación mas bien laxa de tribus en guerra consigo mismas y no un equipo ganador (en comparación, basta con ver el silencio y la extraordinaria disciplina en el equipo de Obama, incluso tras sus dos peores momentos: la derrota de New Hampshire y las derrotas en Ohio y Texas.

Y eso también me permite hacer un comentario adicional: Obama ha demostrado ser capaz de dirigir una campaña presidencial de manera eficaz, inteligente y sin disputas.Eso dice algo (no todo, por supuesto, pero sí algo) de su estilo personal de liderazgo. Hillary, y eso lo demuestra el articulo de "The Atlantic", resultó ser una mala gestora de su equipo personal, al que permitió concentrarse mas en sus peleas internas que en ganar las primarias y al que no ató en corto, dejando pudrirse muchas decisiones que deberían haber sido adoptadas con mayor rapidez.

- En alguna ocasión durante las primarias comenté ya que otro problema de gran calado fue una cierta arrogancia o suficiencia de la que adolecía el equipo Hillary.

Los Clinton creían que la presidencia les era "debida" prácticamente, y despreciaron a Obama hasta que fue demasiado tarde. La expresión de ese desprecio se plasmó en varios errores tácticos, dos de los cuales quiero enfatizar:

a) La negativa a hacer campaña en todas partes: en la semana previa al Supermartes, Obama estuvo literalmente en todos lados, pero sobre todo en lugares a los que Hillary "no se molestó en ir" (destaco dos: Idaho y Delaware, sede de dos grandes victorias de Obama que le dieron mas de 20 delegados de ventaja). Hillary solo hizo campaña en los lugares importantes: California, Nueva York. Obama buscó oportunidades más remotas y consiguió el aprecio de demócratas a los que nunca visitan los candidatos (esto tiene un valor, aunque no lo creáis: a la inversa, cuando Obama levantó el pie del acelerador al final de las primarias, visitó menos los Estados finales que Hillary y no tengo dudas de que Dakota del Sur o Puerto Rico, por ejemplo, votaron a Hillary entre otras cosas porque ella había estado seis o siete veces mas que Obama en ellos).

b) La creencia de que el voto negro iba a seguir tragándose ese invento de Toni Morrison de que Clinton había sido "el primer presidente negro". Eso quizá hubiera servido frente a otro candidato blanco, pero en cuanto Hillary se enfrentó a un negro "viable" (y Iowa, con su 95% de votantes blancos, demostró que era viable), el voto negro se pasó masivamente a Obama. Por supuesto, no ayudó en nada la impresión, justa o injusta, de que Bill estaba haciendo comentarios racistas (y alguno hizo, veladamente, pero lo hizo).

- Iowa quizá merece un comentario aparte: era el peor Estado posible para que Clinton empezara unas primarias, por un motivo que rara vez pudimos leer en Europa: los Clinton NUNCA habían hecho campaña en Iowa en unas primarias: en 1992 Clinton y todos los demás candidatos se saltaron Iowa porque el Senador demócrata por Iowa Tom Harkin era candidato. En 1996 no hubo primarias demócratas porque nadie dentro del Partido Demócrata le disputó a Clinton el derecho a repetir mandato. En resumen: Clinton partía sin infraestructura en el Estado. Edwards, en cambio, mantenía su infraestructura de 2004, donde además lo había hecho muy bien. Obama, por lo demás, simplemente organizó un equipo mejor que Clinton. Pero la derrota de Iowa, en retrospectiva, fue decisiva. Simplemente, abrió los ojos al mundo de que Obama podía ganar, y unifico a los negros y a los liberales en esa creencia. El resto es historia.

- Tras el correo de ayer, una sagaz comentarista me indica que no pongo énfasis suficiente en la capacidad recaudatoria del equipo de Obama respecto del de Clinton. No creo que la diferencia fuera tanto en la capacidad recaudatoria (aunque la de Obama fue superior) como en la inteligencia en el "gasto". Digámoslo claramente: los obamitas entendieron desde el principio que las primarias, si les iban bien, se extenderían más allá del Supermartes, y por lo tanto, estaban preparados para invertir, en los Estados posteriores al 4 de febrero, tiempo y dinero.

Los clintonitas en cambio (¡ay, la "hubris" de las tragedias clásicas!) de manera arrogante, creyeron que todo se decidiría el DIA del Supermartes y gastaron de manera alocada. Ya se sabia, pero el articulo de "The Atlantic" nos lo confirma, que después de Iowa la campaña estaba sin dinero, y tras el Supermartes, no sólo eso, sino además fuertemente endeudada. En cambio, Obama tenía dinero a espuertas para inundar de anuncios Maine, Virginia, Wisconsin y en general los 10 Estados que entre el 8 y el 19 de febrero cimentaron su victoria (diez victorias consecutivas, más de 100 delegados de ventaja). Entre tanto, Clinton despedía a su jefa de campaña, sufría derrota tras derrota, e inyectaba dinero de su fortuna personal porque el equipo Hillary estaba en bancarrota. Eso fue, sin duda, uno de los elementos decisivos, pero una vez más, hay que imputarlo a la arrogancia de la estrategia inicial y a una mala elección por parte de Hillary de sus colaboradores.

- Podríamos seguir hablando hasta la extenuación, pero estos son realmente los cimientos de la derrota de Hillary Clinton: error de enfoque global en la estrategia de campaña, arrogancia mezclada con desconocimiento sobre la duración y la regulación de las primarias, mala selección y dirección del equipo de asesores por parte de la candidata. Errores, en su mayoría, directamente imputables a la candidata. Otras cosas (mal tratamiento por parte de la prensa, animosidad por parte del ala liberal del partido, que se dedicó a apoyar a Obama, despreciando a Bill Clinton, y hablando de Bill, una utilización equivocada -al menos inicialmente- de sus muchas virtudes políticas) son importantes, pero me atrevo a sugerir que tangenciales.

Y hasta aquí hemos llegado con las primarias. En el próximo correo giramos grupas, y enfocamos ya de lleno a las generales, con el gran tema de las dos próximas semanas: ¿quién será el vicepresidente de Obama?

martes, 1 de julio de 2008

Triunfo y tragedia: el final de las primarias democratas (segunda parte)

Decíamos ayer (mira, nunca había tenido ocasión de imitar a Fray Luis de León) que Hillary Clinton todavía se pregunta hoy cómo diablos pudo perder las primarias de su partido este año.

Como he dicho ya en alguna otra ocasión, si en enero de 2007 le hubiéramos dicho a cualquiera que un Senador negro (en realidad, mulato) de Illinois, recién elegido en 2004, iba a triunfar en las primarias sobre Hillary Clinton, senadora de Nueva York, exprimera dama de Estados Unidos y Arkansas, y mujer de Bill Clinton, uno de los políticos mas listos que el mundo ha visto, nuestro interlocutor se hubiera reído mucho de nosotros.

Pero lo cierto es que ha ocurrido, así que en este correo sobre las primarias demócratas, vamos a analizar, de modo sumario, por qué.

El triunfo es, por supuesto, el de Barack Obama, cuya campaña fue modélica en varios sentidos:

- En primer lugar, Obama y sus asesores entendieron brillantemente el "tema", como mínimo, de las primarias (y me anticipo a decir que también el de las presidenciales de noviembre): la necesidad de un "cambio de rumbo" (en muchas encuestas americanas se pregunta si el país esta "on the right track" o "on the wrong track". Más o menos tres cuartas partes de los americanos piensan hoy lo segundo).

Obama ha expresado claramente que él supone un cambio profundo respecto a la Administración Bush, que es tremendamente impopular. No se trata, por supuesto, de un mero cambio de republicano a demócrata, sino de un cambio general de actitud: de la beligerancia a la diplomacia, de la brocha gorda a la sutileza, de invadir Irak a salir de Irak...

Este tema le sirvió de manera excelente a lo largo de las primarias (que giraron machaconamente en torno a dos ideas-fuerza: "esperanza" y "cambio"). Por supuesto, el hecho de que fuera el primer candidato negro realmente viable era la encarnación misma del "cambio".

- En segundo lugar, en el enfrentamiento cara a cara con Clinton, Obama gozaba de una ventaja muy importante en el que resultó el gran tema de las primarias: el voto a favor de la guerra de Irak. Obama tenía la posición correcta en unas primarias del Partido demócrata (oposición desde el principio) mientras que Clinton, en 2003, cometió el grave error (visto a posteriori) de votar a favor de la entrada en la guerra, y lo que es más grave, de negarse a reconocer que había cometido un error al votar en ese sentido (Edwards, por ejemplo, que también había votado a favor de la guerra, se dio cuenta de que tenia que denunciar ese voto como un error si quería ganar las primarias -no fue suficiente, porque Obama le robó el manto del "candidato del cambio" frente a Hillary, pero eso ya es otra historia-).

Cada vez que Clinton parecía ganar algún punto en algún tema político, Obama y los suyos solo tenían que decir "Irak" para recordarle a la gente que en el tema esencial, Hillary estaba equivocada y Obama había acertado. Clinton y los suyos tardaron meses en conseguir desviar la conversación hacia otros terrenos.

- En tercer lugar, Obama y sus asesores entendieron perfectamente el sistema de primarias, y la importancia que tienen todavía los caucuses. No es posible exagerar lo esencial del hecho de que Obama ganara en todos los caucuses que se celebraron (menos Nevada, que fue, junto con Iowa, el único en el que los Clinton se esforzaron). Sus victorias en los caucuses, que exigen disciplina, organización y entusiasmo (tres aspectos en los que los obamitas claramente superaron a los clintonitas), le dieron el margen ganador de delegados. Siempre utilizo el mismo ejemplo: el Supermartes había primarias en Nueva Jersey. Votaron 1.141.000 personas. Hillary ganó (con el 55% de los votos) y obtuvo once delegados más que Obama (59-48). Ese mismo día hubo caucuses en Idaho. Votaron 21.000 personas. Obama ganó (con el 80% de los votos) y obtuvo DOCE delegados más que Hillary (15-3). Es decir, Obama empató a Hillary en lo único que importaba (el computo de delegados) utilizando un Estado, Idaho, en que votaron 50 veces menos personas que en Nueva Jersey, pero un Estado que Obama se molestó en visitar y Hillary no.

- Lo que nos lleva al cuarto punto: Obama leyó mejor el sistema de elección de delegados, porque le era imprescindible, dado que en realidad acabó prácticamente empatado en votos en el ciclo de primarias con Hillary.

Ello se debe a lo siguiente: el Partido demócrata se compone, tradicionalmente, de tres elementos, divididos del siguiente modo (lo que sigue es una generalización muy burda, pero más o menos válida).

a) Votantes blancos de clase media-alta, "bebedores de vino" (wine-drinkers), empleados en la banca, nuevas tecnologías, etc., concentrados especialmente en las zonas residenciales y en los Estados de las dos costas. 30% del electorado demócrata.

b) Votantes blancos (e hispanos) de clase media o media-baja, "bebedores de cerveza" (beer-drinkers), empleados en industrias en retroceso, localizados especialmente en los Estados interiores. 50% del electorado demócrata.

c) Negros, en general de clase media-baja, situados en las grandes ciudades y en el Sur. 20% del electorado demócrata.

Históricamente, las primarias demócratas mas disputadas han consistido en el enfrentamiento de un miembro del "establishment" demócrata, más populista, contra un miembro del partido situado a su izquierda, apoyado por las élites de las costas Este y Oeste. Este segundo candidato obtiene sus apoyos de esos "bebedores de vino" también llamados "bebedores de café con leche" ("latte liberals"), pero es siempre derrotado por la unión de los votantes blancos (y crecientemente hispanos) de clase media o media-baja, mas los votantes negros, que históricamente han votado por el candidato menos "fino" y más "populista". El resultado seria, por lo tanto, 70% (blancos e hispanos pobres + negros) contra 30% (blancos ricos) -insisto en que esto es una simplificación muy burda...-

Éste es el modelo con el que Mondale derrotó a Hart y Jesse Jackson en 1988, con el que Gore derrotó a Bradley en 2000 (y en cierta medida, el modelo de victoria de Carter en 1976 y Clinton en 1992, aunque al haber muchos candidatos en las primarias es más difícil clarificar quién iba con quién).

Pero la pregunta decisiva, como comprenderéis, es la siguiente: ¿que pasa si el candidato "elitista" es negro? Pues pasa lo que ha ocurrido en las presentes elecciones: que los blancos "ricos" y los negros se han unido para apoyar a un candidato, y han conseguido, por los pelos en votos, y con algo más de comodidad en el número de delegados, ganar las elecciones respecto del candidato de los blancos e hispanos "pobres", el candidato del "establishment", Hillary Clinton, mujer del expresidente Bill Clinton (y no se me ocurre otra candidata mas del "establishment" que Hillary).

El momento decisivo, en mi opinión, para la formación de la coalición que ha llevado a Obama a la victoria se produjo, según muestran los sondeos, tras su victoria en los caucuses de Iowa. Hasta ese momento, todas las encuestas indicaban que Hillary conservaba casi el 50% del apoyo negro, lo que le hubiera bastado y sobrado en el futuro para derrotar a Obama junto con el resto de su coalición de votantes blancos pobres (insisto, esto es una visión exagerada: hay blancos ricos que apoyaban a Hillary y blancos pobres que apoyaban a Obama). Pero la victoria de Obama en Iowa, un Estado abrumadoramente blanco (y en el que el voto blanco "pobre" se dividió entre Hillary y Edwards) creó entre los votantes negros una impresión única ¡por fin tenían un candidato capaz de ganar las elecciones, un candidato negro a nivel nacional al que los blancos podían votar! La única forma de comprobar la validez de esta teoría es acudir nuevamente a las encuestas: a lo largodel mes de enero, el apoyo a Hillary entre la comunidad negra se desplomó del 50 al 10% (tampoco le hizo ningún daño a Obama, sin duda, el hecho de que Oprah Winfrey, la mujer negra mas influyente de Estados Unidos, le diera su apoyo pocos días antes de los caucuses de Iowa).

- Por supuesto, hay mil aspectos mas que justifican la victoria de Obama: la creación de un equipo disciplinado y sin fracturas, de una maquinaria de recaudación de fondos por Internet absolutamente histórica que le permitió a Obama disponer siempre del dinero necesario para competir, un tratamiento benigno por parte de la prensa que le permitió superar las grandes crisis de las primarias (esencialmente el asunto de su reverendo, que le pasó factura sin lugar a dudas), una cierta tolerancia por parte de los republicanos, que odiaban mas a Hillary que a Obama y atacaron a éste, por tanto, bastante menos de lo que en otras circunstancias hubiera podido ocurrir. Tampoco podemos desdeñar los apoyos que en momentos decisivos obtuvo Obama de las grandes figuras del Partido Demócrata (Edward Kennedy y John Kerry en Enero, Bill Richardson en abril, John Edwards en mayo).

Pero es bien sabido que la victoria tiene cien padres. Yo os ofrezco algunos, y sin duda me dejo otros, aunque insisto, lo mas importante ha sido: interpretación "filosófica" correcta del enfoque de campaña (cambio, esperanza, cambio, esperanza), creación de una diferencia clara contra el principal contrincante (yo llevaba razón en no ir a Irak, y tu nos metiste allí) y entendimiento perfecto del sistema electoral primarias-caucuses.

Como este correo otra vez es demasiado largo, mañana hablaremos de los motivos del fracaso de Hillary.

lunes, 30 de junio de 2008

Triunfo y tragedia: el final de las primarias democratas (primera parte)

Vamos a reanudar la narración de la interminable carrera hacia la Casa Blanca con el último correo sobre el que ha sido sin duda el más apasionante ciclo de primarias (al menos del Partido Demócrata) en la historia de Estados Unidos.

Habíamos dejado a Obama y a Clinton a las puertas de las primarias de Puerto Rico, Montana y Dakota del Sur, así como a las puertas de una reunión del Comité de Reglas del Partido Demócrata que tenía que decidir qué demonios hacer con los delegados de Florida y Michigan.

Sigamos el orden cronológico de eventos:

El día 31 de mayo se inició con la reunión del Comité de Reglas del Partido Demócrata, que asestó el golpe final a la candidatura de Hillary. Tras varias horas de deliberaciones, el comité decidió por unanimidad permitir que los delegados de Florida fueran a la Convención, pero con medio voto cada uno (esta cuestión realmente no era controvertida: había que castigar a Florida de algún modo por adelantar sus primarias violando lo acordado por el Partido, y éste parecía el resultado más justo).

Pero la madre del cordero era Michigan: allí había, en teoría y según los resultados, 73 delegados para Hillary y 55 "neutrales" (dado que Obama no estaba en la papeleta). El Partido Demócrata de Michigan propuso un castigo: ignorar los resultados y dividir los delegados 69-59. El Comité respondió: no sólo eso, sino que además, esos delegados, como los de Florida, irán a la Convención sólo con medio voto.

El resultado final, como resulta evidente, favorecía a Obama, que pasaba de tener 0 delegados en Michigan (dado que los Neutrales -Uncommitted- técnicamente no eran suyos) a 59 con medio voto. Además, al aceptar la arbitraria división 69-59, se venía a reconocer implícitamente por parte del Comité que los resultados de Michigan eran una filfa.

Los representantes de Clinton en el Comité estaban furiosos, por supuesto, pero la votación salió adelante con los votos de los miembros pro-Obama, los miembros neutrales que todavía no se habían decantado por nadie, e incluso algunos de los miembros del Comité que apoyaban a Clinton en las primarias (el apoyo de estos últimos fue decisivo para dotar de legitimidad a la decisión, en mi opinión).

El Comité tuvo en cuenta, con lógica absoluta, varios factores: la ausencia de Obama en las papeletas de Michigan, el hecho, decisivo a la hora de tomar una decisión democrática, de que la participación en Michigan fue MUY inferior a la de CUALQUIERA de las otras primarias demócratas, señal de que la gente era consciente de que no eran unas elecciones serias (cuando en los demás Estados la participación en las primarias demócratas se incrementó enormemente), el hecho de que no hubiera campaña, por lo que Clinton, muchísimo más conocida en enero que Obama, partía de antemano con ventaja, y el hecho de que dado que Hillary sí estaba en la papeleta, los votantes que votaron por "Uncommitted", obviamente NO estaban votando por Hillary, por lo que esos delegados tendrían que ser intocables para ella.

En todo caso, Hillary salió de la reunión definitivamente acabada. El resto es rápido de contar:

Al día siguiente hubo primarias en la isla de Puerto Rico, divertido Estado libre asociado que puede votar en las primarias pero no en las generales, porque no es propiamente un Estado de la Unión. Estos fueron los resultados:

Puerto Rico (55 delegados):

Hillary Clinton- 68.42%
Barack Obama- 31.58%

El resultado era lógico, especialmente dado que Obama había hecho muy poco esfuerzo en la isla, y Clinton había viajado a ella en numerosas ocasiones.

Hillary seguía en la brecha, defendiendo la tesis de que los superdelegados tenían que apoyar al candidato con más votos y no al candidato con más delegados (el único problema es que en ambos casos ese candidato era Obama, aunque Hillary defendía que había que contar los resultados de Michigan, Estado en el que según ella Obama tenia 0 votos).

Finalmente, el martes 3 de junio acabaron las primarias, con las votaciones en Montana y Dakota del Sur:

Montana (16 delegados)

Barack Obama- 56,56%
Hillary Clinton- 41,05%

Dakota del Sur (15 delegados)

Hillary Clinton- 55,35%
Barack Obama- 44,65%

Por ultima vez, los candidatos se repartieron las victorias: Obama consiguió un triunfo claro en Montana, un Estado en el que Hillary se esforzó poco, y en el que los Clinton, vistos como demócratas intervencionistas, son poco queridos (Montana es un Estado muy libertario- Ross Perot obtuvo un tremendo 25% de los votos en 1992). En cambio en Dakota del Sur, un Estado conservador, pero en el que los votantes del Partido Demócrata son mas viejos que la media, y en el que los Clinton hicieron campaña constantemente en las ultimas dos semanas, dio la sorpresa y fue el único Estado de su región en el que Obama perdió.

Sin embargo, todo eso era ya irrelevante: a lo largo del martes, los superdelegados fueron volcándose en masa en favor de Obama (y esto no es una figura retórica: casi 70 superdelegados se decantaron por él ese día).

Pese a ello, el martes por la noche Clinton dio un discurso en el que lejos de reconocer su derrota, casi amenazó con continuar la lucha, lo que provocó, por supuesto, otra avalancha de superdelegados hacia Obama el miércoles y el jueves (por lo demás, el discurso fue muy mal recibido por la prensa, que vino a decir que hasta aquí habíamos llegado, Hillary, y que el espectáculo, por una vez, tenía que acabar).

Sin duda fue una combinación de factores lo que a lo largo de las 48 horas siguientes, hizo que finalmente Clinton reconociera su derrota. Es siempre difícil indicar un momento "decisivo" en lo que no deja de ser un proceso fluido de toma de decisiones, pero no puede caber duda de que a Hillary le tuvo que doler especialmente que TODA la delegación de Nueva York, SU Estado, en el Congreso (los 23 representantes), se pasara en masa a Obama el miércoles y le dijera a Hillary en una reunión a puerta cerrada que se había acabado.

Y en efecto, se acabó: el sábado Hillary dio un último discurso en Nueva York poniendo fin a su candidatura y anunciando su apoyo a Barack Obama. El discurso fue excelente en sí, quizá uno de los grandes momentos oratorios de la carrera de Hillary, aunque uno no deja de tener la impresión de que quizá hubiera resultado más elegante si lo hubiera dado el martes por la noche, por propia voluntad, y no el sábado, empujada por dos centenares de superdelegados que se habían pasado a Obama (muchos desde su propio bando).

La historia se preguntará como es posible que la esposa de Bill Clinton, primera dama de Arkansas y de los Estados Unidos durante casi dos décadas, senadora por Nueva York desde 2001, fuera derrotada por un Senador mulato de Illinois desconocido en la escena nacional antes de 2004 (y ella también se lo pregunta todavía hoy, sin duda).

A ello dedicaremos el correo siguiente, que este ya empieza a ser muy largo.

sábado, 31 de mayo de 2008

Hillary Clinton en Little Big Horn- las primarias demócratas

Ante todo, los resultados de las primarias del martes 20 en Kentucky y Oregón:

Oregón (52 delegados)

Barack Obama- 58.54%
Hillary Clinton- 40.61%

Kentucky (51 delegados)

Hillary Clinton- 65.52%
Barack Obama- 29.95%

Una vez más, los candidatos se repartieron las victorias: Obama consiguió un triunfo superior a lo esperado en Oregón, un Estado abrumadoramente blanco, pero cuyos demócratas son muy liberales, muy ecologistas y de la costa Oeste. En cambio, Hillary logró una victoria enorme en Kentucky, un Estado muy parecido a Virginia Occidental, pero con un 8% de negros, en lugar de un 3%, y más o menos ésa fue la mejora de Obama respecto a la semana anterior.

Y así continúa esta campaña, con dos boxeadores seminoqueados dándose golpe tras golpe, para alegría del finalista republicano.

Pero en la próxima semana todo se va a decidir, a la fuerza. Éste es el calendario de eventos:

- Mientras escribo, sábado 31 de mayo, un comité del Partido Demócrata se está reuniendo en Washington para decidir de una maldita vez que se hace con las delegaciones y los resultados de Michigan y Florida.

Como recordareis, ambos Estados adelantaron sus primarias en contravención del calendario fijado por el Partido Demócrata, y fueron castigados con la pérdida de TODOS sus delegados (128 en Michigan y 185 en Florida) y superdelegados.

Los abogados del Partido han comunicado al comité que, de conformidad con las reglas, y COMO MÁXIMO, sólo pueden restaurar a ambas delegaciones otorgándoles medio voto por delegado (no sé si a los superdelegados les afecta esto). Clinton, por supuesto, aboga por que se restauren ambas delegaciones al 100%, (nos ha fastididado, ya que ella ganó ambos Estados) pero además insiste en que los 55 delegados de Michigan que obtuvo la opción "Neutral" (Uncommitted) permanezcan así (de modo que puedan pasarse a su bando) y no sean considerados delegados de Obama.

El problemilla que tiene el enfoque de Hillary es el siguiente:

- En ninguno de los dos Estados se hizo campaña (y claro, alguien llamado Clinton partía con una ligeríiiiiiiisima ventaja sobre un senador negro desconocido de Illinois en esas circunstancias).

- En Michigan el nombre de Obama ni siquiera estaba en la papeleta (Obama lo retiró para cumplir mejor con la sanción del Partido al Estado), así que Clinton ganó por incomparecencia.

Los argumentos de Clinton son especialmente especiosos en el caso de Michigan por varios motivos:

a) En primer lugar, como hemos dicho, por la ausencia de Obama en las papeletas.

b) En segundo lugar, la participación fue MUY inferior a la de CUALQUIERA de las otras primarias demócratas, señal de que la gente era consciente de que no eran unas elecciones serias.

c) En tercer lugar, como hemos dicho, no hubo campaña, por lo que Clinton, muchísimo más conocida en enero que Obama, partía ya de antemano con ventaja.

d) En cuarto lugar, dado que Hillary sí estaba en la papeleta, los votantes que votaron por "Uncommitted", obviamente NO estaban votando por Hillary, por lo que esos delegados tendrían que ser intocables para ella.

e) En quinto lugar, Clinton dijo el 15 de diciembre en New Hampshire que "los votos en Michigan no contarán". Sólo ahora que los necesita, es un principio democrático esencial que los votos de Michigan se incluyan.

En resumen: Hillary quiere cambiar las reglas del juego en el último momento para poder ganar lo que ya ha perdido.

El Comité que va a decidir el asunto tiene 30 miembros (13 apoyan a Hillary -pero no todos la apoyan tanto como para cargarse el Partido y las reglas del juego-, 8 a Obama, 7 son neutrales y 2 sólo votarían en caso de empate)

La tesis más extendida es que tanto Florida como Michigan irán a la Convención con todos sus delegados, pero medio voto cada uno de ellos, y que los "Neutrales" serán adjudicados a Obama (a través de un complicado sistema que renuncio a explicaros para que no os explote la cabeza).

Mañana vota Puerto Rico, divertida isla que puede votar en las primarias demócratas pero no en las elecciones generales. Obama es poco conocido allí, y las pocas encuestas de que disponemos indican que ganará Hillary.

El martes votan Montana y Dakota del Sur. Montana, un Estado conservador con demócratas blancos, pobres pero liberales, es, según todas las encuestas, territorio Obama. Dakota del Sur parece que también, aunque vamos a ciegas porque no hay ni una sola encuesta reciente que nos indique como van a votar.

Little Big Horn, en Montana, es el lugar donde Custer hizo su "last stand" (última resistencia) frente a Toro Sentado. Es por tanto apropiado que Hillary haga lo mismo este martes en el mismo lugar que Custer.

- El míercoles, si Obama no ha alcanzado ya el número total de delegados necesario para ganar, los superdelegados se volcarán en masa hacia él, y finalmente esta ordalía finalizará.

En todo caso, y salvo hecatombe total (asesinato de Obama, como Hillary sugirió con muy mal gusto la semana pasada en Dakota del Sur), esto se acaba, y Obama tendrá los delegados suficientes para ser oficiosamente candidato el martes por la noche o antes del viernes, a más tardar.

El estado del asunto, a día de hoy, es el siguiente (sin incluir Florida, Michigan y los cuatro Estados de caucus que no han suministrado sus datos de votos):

Obama: 16.690.219 votos (49.1%)- 1983 delegados
Clinton: 16.229.691 votos (47.7%)- 1782 delegados

La cifra mágica es 2025, pero esto cambiará hoy a raíz de la decisión del Comité Demócrata.

Ni siquiera la solución más favorable a Hillary en Florida, Michigan y los tres Estados que quedan por votar permitiría a Hillary superar a Obama en delegados electos, y los superdelegados continúan decantándose por Obama a un ritmo de 3 a 1 diarios, más o menos.

Pero ella no se rinde: Hillary insiste una y otra vez en que va liderando en el voto popular. Pero para eso hay que descontar cuatro estados de caucus que no han suministrado sus votos totales (aunque sí los porcentajes y el número total de votantes, lo que permite calcular razonablemente bien el resultado) incluir Florida y Michigan (pero dándole 0 votos en ese último Estado a Obama- por cierto, Detroit es la ciudad con más población negra proporcionalmente de todo EE.UU) Como podéis ver, es un argumento que sólo merece el nombre de "contabilidad creativa".

De todos modos, el sábado que viene, si todo va como es de esperar, Hillary se habrá retirado y Obama será el candidato.

martes, 20 de mayo de 2008

Edwards fastidia a Hillary- las primarias demócratas

El martes pasado hubo primarias en Virginia Occidental (28 delegados) con este resultado:

Hillary Clinton- 66,99%
Barack Obama- 25,67%
John Edwards- 7,33% (¡pese a que se retiró en Enero!- esto es el voto racista Y machista)

Los resultados no es que fueran inesperados, pero la magnitud de la zurra que Clinton le dio a Obama fue tremenda (casi 150.000 votos de ventaja), especialmente cuando la prensa llevaba una semana diciendo que Obama era el candidato y que a ver si esos palurdos de Virginia Occidental opinaban otra cosa.

Virginia Occidental es un Estado muy pobre (el 48 de 50), muy blanco (el 96%) y muy racista (el 20% de los votantes confesaron en las encuestas a pie de urna que la "raza" había sido una consideración muy importante en su voto, y de éstos el 81% votó a Hillary (y otro buen puñado, a Edwards). ¡Y esto sólo incluye a los que confesaron ser racistas! Luego están los que lo son pero no lo dicen...

En fin, racistas o no, Hillary salía, tras una semana horrible en la que toda la prensa le había invitado a retirarse, muy airosa y (parecía) con viento en las velas. Pues bien, John Edwards decidió justo entonces anunciar su apoyo a Obama y darle (otro) golpe de gracia a Hillary. No es que el apoyo de Edwards importe ya mucho, porque quedan muy pocos Estados por votar (quizá ayude un poquito a Obama en Kentucky), pero es pecata minuta. Lo que hizo Edwards fue peor: quebrantar a Hillary cuando estaba intentando vender la moto de que su victoria en Virginia Occidental demostraba que todavía no estaba derrotada.

La prensa no se dejó conmover, y le dio muchísima más publicidad al mitín conjunto Obama-Edwards que a la victoria en Virginia Occidental. Los superdelegados continúan decantándose mucho más por Obama que por Clinton (21 a 7 en lo que llevamos de semana) y realmente la cosa empieza a tener un aspecto desesperado para Hillary.

A nivel anecdótico, ayer, el senador demócrata por Virginia Occidental (para mayor escarnio de Hillary) Robert Byrd, ex-miembro del KKK y ex-segregacionista) anunció su apoyo a Obama, saltándose a la torera los resultados de su Estado (claro que a sus 91 años intuyo que no le da miedo perder la reelección en ¡2012!) Vivir para ver, un ex del KKK apoyando a un candidato negro.

El estado del asunto, a día de hoy, es el siguiente (sin incluir Florida, Michigan y los cuatro Estados de caucus que no han suministrado sus datos de votos):

Obama: 16.108.538 votos (49.3%)- 1915 delegados
Clinton: 15.512.424 votos (47.5%)- 1721 delegados

En teoría, la cifra mágica para ganar es 2.025. Obama conseguirá hoy la mayoría de los delegados "electos" (es decir, no superdelegados), siempre y cuando no contemos a Michigan y Florida (¡CONTÉMOSLOOOOOS! oigo chillar ya a Hillary desde aquí).

Hoy votan Kentucky y Oregón.

Kentucky (51 delegados): Es un Estado casi tan malo para Obama como Virginia Occidental. Casi tan pobre (el 46 de 50), casi tan blanco (8% de negros en lugar del 3% de V.O) y casi tan racista. En lugar de perder de 41 puntos, se espera que Obama pierda de unos 31, más o menos (es un Estado menos rural y con algunas ciudades y universidades importantes), De todos modos, Obama tendrá suerte si consigue un 35% del voto.

Oregón (52 delegados): Por suerte, para Obama, el mismo día vota Oregón. Con votantes demócratas muy liberales (el suicidio asistido es legal en Oregón- el único Estado en toda la unión-, y la marihuana para usos médico también), Obama reunió el domingo a 75.000 personas en Portland (para que nos hagamos una idea, eso viene a ser un 10% del electorado TOTAL de Oregón en estas primarias; una barbaridad, vamos). Las encuestas le dan unos 12 puntos de media de ventaja. Un detalle: es otro de los Estados más blancos de toda la Unión, con un 96% de blancos. Al ganar aquí, Obama muestra que al menos en las costas no debería tener grandes problemas con los blancos de clase media, media-alta y liberales.

En todo caso, tendremos reparto de Estados y de delegados. Veremos si los superdelegados aceleran su decantación y Obama es capaz de alcanzar los 2025 delegados totales a lo largo de esta semana.

Hillary insiste una y otra vez en que va liderando en el voto popular. Es una afirmación, por ahora, totalmente falaz, pero si no se retira tras perder hoy en Oregón (y no lo hará, porque de todos modos ganará, con más delegados y votos, en Kentucky) la semana que viene analizaremos exactamente qué es lo que está intentando Hillary.

De todos modos, el paso 1 de la estrategia, la victoria aplastante en Virginia Occidental ya lo ha obtenido.

El paso 2, la victoria aplastante en Kentucky, es casi seguro, aunque la derrota en Oregón no va a ser "por la mínima" precisamente.

Y el gran escollo, la reunión del 31 de mayo en la que pedirá que el Comite Nacional Demócrata siente a las delegaciones y otorgue los delegados de Florida y Michigan de conformidad con los resultados de enero (muy favorables para Hillary). Pero ya hablaremos de esto en más profundidad en el correo de la semana que viene, aprovechando que no hay primarias hasta el 1 de junio.

martes, 13 de mayo de 2008

Enfilando la recta final- las primarias demócratas

Como sabéis, el martes pasado hubo primarias en Indiana y Carolina del Norte, con el siguiente resultado:

Indiana:

Hillary Clinton- 50,57%
Barack Obama- 49,43%

Carolina del Norte:

Barack Obama- 55,99%
Hillary Clinton- 41,74%

- Indiana (72 delegados): Los resultados de Indiana fueron una gran sorpresa. Nadie esperaba, después de las pésimas últimas semanas que había tenido Obama con el asunto de su pastor, que se quedara a menos de 15.000 votos de Clinton. Obama lo hizo bien en la capital, en Fort Wayne, segunda ciudad del Estado, en la conurbación de Chicago (Gary) y en Bloomington, ciudad universitaria, lo que le sirvió para compensar los malos resultados en las áreas rurales.

Como recordareis, las encuestas habían mostrado una cierta ventaja de Clinton (cinco puntos de media). Pero lo cierto es que parece claro que Hillary sólo ganó porque algunos republicanos se pasaron a las primarias demócratas para alargar éstas al máximo y dañar al Partido Demócrata.

- Carolina del Norte (115 delegados): una vez más, los resultados fueron una sorpresa. No por la victoria de Obama, que se daba por descontada, sino por la magnitud de ésta. La población negra votó masivamente (92%) a Obama y fue más de una tercera parte del electorado, lo que bastó para darle a Obama una ventaja muy superior a la que le daban las últimas encuestas (ocho puntos de ventaja de media, cuando finalmente ganó por más de catorce). El voto blanco fue en un 36% para Obama (poco, pero no peor de lo que había sido en otros Estados del Sur, lo que demuestra que la controversia con el reverendo no le ha hecho muchísimo daño).

Como recordaréis, yo había señalado que había tres posibles escenarios tras estas primarias. Pues bien, se ha dado una mezcla entre el primero (Obama ganaba los dos Estados) y el tercero (Hillary ganaba Indiana, Obama, Carolina del Norte) debido al buen resultado de Obama en Indiana pese a la derrota.

La prensa, en su inmensa mayoría, ha declarado ganador de las primarias a Obama. Los superdelegados se han volcado hacia Obama, principalmente porque su derrota por la mínima en Indiana y su clara victoria en Carolina del Norte fueron una gran sorpresa y pareció mostrar que la controversia con el reverendo no le impide captar voto blanco. Para que os hagais una idea, desde el miercoles 7, Clinton ha ganado 1 superdelegado en total (ha ganado alguno más, pero otros se han pasado de su bando al de Obama). Obama ha ganado 28, entre neutrales y clintonitas que se han pasado a su bando. La aceleración en el proceso de toma de decisiones por parte de los superdelegados es señal de que esto está enfilando la recta final, y en dirección Obama. Por cierto, desde el domingo Obama tiene más superdelegados que Clinton.

El estado del asunto, a día de hoy, es el siguiente (sin incluir Florida, Michigan y los cuatro Estados de caucus que no han suministrado sus datos de votos):

Obama: 16.003.521 votos (49.5%)- 1872 delegados
Clinton: 15.266.942 votos (47.3%)- 1698 delegados

En teoría, la cifra mágica para ganar es 2.025.

Hoy vota Virgina Occidental. Es un Estado ideal para Hillary y terrorífico para Obama. Con un 96% de población blanca pobre, más bien rural o minera, de clase media-baja, muy racista (uno de los senadores -demócrata, para más inri- es Robert Byrd, ex-miembro del KKK y ex-segregacionista), Obama tendrá suerte si consigue un 30% del voto.

Ahora bien, precisamente allí está el problema. La prensa quiere dar esto por terminado, pero los votantes tienen ideas muy peculiares sobre cuándo hay que dar unas elecciones por terminadas. Hillary puede ganar hoy por 40 puntos y más de 100.000 votos, y eso provocará que la prensa se replantee (¡una vez más!) el asunto.

Hillary, para ser honestos, lo tiene auténticamente crudo para ganar. Necesita la conjunción de seis elementos:

- Una victoria aplastante hoy en Virginia Occidental (eso lo va a obtener).

- La semana que viene, otra victoria aplastante en Kentucky (muy posible) y una derrota por la mínima en Oregón (eso ya es más difícil).

- El 31 de mayo, que el Comite Nacional Demócrata siente a las delegaciones y otorgue los delegados de Florida y Michigan de conformidad con los resultados de enero (muy favorables para Hillary). Tengo serias dudas de que eso pueda ocurrir (entre otras cosas porque Hillary no tiene mayoría en el Comité), pero ya hablaremos de esto en más profundidad cuando toque, de aquí a dos semanas.

- El 1 de junio, otra victoria aplastante en Puerto Rico (otra cosa muy dudosa).

- El 3 de junio, derrotas por la mínima en Montana y Dakota del Sur (una vez más, difícil).

Llegados a este punto, Hillary podría argüir que aunque tiene menos delegados, tiene más voto popular.

- Y a raíz de todo esto o de un nuevo escándalo de Obama (tipo el reverendo, pero más fuerte), que los superdelegados se pasen masivamente a su bando.

Como veis, es un camino muy difícil (en mi opinión, sólo las victorias aplastantes de Virginia Occidental y Kentucky están aseguradas. Lo demás oscila entre lo muy difícil y lo casi imposible).

Pero es un camino. Y Hillary, que otra cosa no, pero ha demostrado una dureza de acero en esta campaña, tiene plena intención de seguirlo mientras pueda. Además, no tiene ningún sentido que se retire después de una victoria (y va a obtener victorias hoy, el día 20 -ganará Kentucky aunque pierda Oregón- y posiblemente el día 1. Sólo tendría derrotas sin victoria el día 3, y de todos modos ese día son las últimas primarias, por lo que ya todo daría igual).

Hoy mismo en la revista Time afirman que hay un 67% de posibilidades de que Hillary aguante hasta el fin de las primarias, y no puedo menos que estar de acuerdo con ello. Otra cosa es que se retire el mismo día 3, lo cual es muy probable, dependiendo de como vaya el cómputo del voto popular.

martes, 6 de mayo de 2008

Una lenta agonía - las primarias demócratas

Lo primero es lo primero: el 22 de abril hubo primarias en Pennsylvania, con el siguiente resultado:

Hillary Clinton- 54.64%
Barack Obama- 45.36%

Clinton ganó en la T rural y en Pittsburgh. Obama ganó en Philadelphia ciudad (no tanto en los suburbios). El resultado fue una victoria de Clinton por más de nueve puntos (tres puntos más de lo que le daba la media de las encuestas). Fue una victoria notable, aunque la barrera psicológica de los diez puntos no fue superada (parece una tontería, pero la diferencia, en inglés, entre poder decir que has ganado por "single-digits" o "double-digits" es importante).

Las semanas posteriores a Pennsylvania han sido espantosas para Obama. Su antiguo pastor inició una gira de entrevistas y discursos en las cuales atacó veladamente a Obama (por lo visto, se sintió ofendido por su discurso en Philadelphia sobre el tratamiento de la cuestión racial) y demostró, lamentablemente, que es un hombre esperpéntico (haciendo imitaciones de JFK en sus discursos, por ejemplo. ¿Os imagináis al Papa imitando el timbre de voz de Ronald Reagan en un discurso?). Obama no tuvo más remedio que romper con él (lo que no había hecho cuando estalló la controversia el mes pasado). Pero el daño estaba hecho (especialmente entre los votantes blancos de clase trabajadora, que no se sienten cómodos con la idea de un presidente negro, y que ven a un pastor negro racista y no necesitan más excusas para votar al candidato).

El 3 de mayo hubo caucuses en la pequeña isla de Guam, y los resultados fueron ajustadísimos. Obama ganó por siete votos, lo que no le ha servido de mucho.

Barack Obama- 50.08%
Hillary Clinton- 49.92%

El estado del asunto, a día de hoy, es el siguiente (sin incluir Florida, Michigan y los cuatro Estados de caucus que no han suministrado sus datos de votos):

Obama: 14,421,557 votos (49.2%)- 1748 delegados
Clinton: 13,920,143 votos (47.5%)- 1609 delegados

En teoría, la cifra mágica para ganar es 2.025.

Hoy votan Indiana y Carolina del Norte. Las urnas en ambos Estados se han abierto hace pocas horas, y permanecerán abiertas hasta las dos de la mañana, hora española.

Ante todo, os explico brevemente cómo son los Estados que votan hoy:

- Indiana (72 delegados): es un Estado muy conservador (los demócratas no ganan unas presidenciales desde 1964), con poca población negra, pero con la mayoría de la población en núcleos urbanos (Indianapolis es el más importante, con un 25% de población negra). El noroeste pertenece a la conurbación de Chicago (favorable, pues, a Obama). El resto del Estado es claramente pro-Hillary, especialmente el Sur (el Senador Bayh, el más importante demócrata del Estado, ha hecho campaña por ella como un auténtico animal).

Las encuestas, que hasta ahora habían estado igualadas, han mostrado en las últimas dos semanas un cierto repunte de Clinton (a día de hoy, la media de las encuestas le da cinco puntos de ventaja). Los republicanos pueden votar en las primarias demócratas, lo que es bueno para Hillary (muchos republicanos han dicho que votarán por ella para alargar las primarias al máximo y dañar al Partido Demócrata).

- Carolina del Norte (115 delegados): es el Estado más importante que queda (9 millones de personas). Pueden votar demócratas e independientes (no republicanos).

Es un Estado conservador (los demócratas no ganan unas presidenciales desde 1976) pero con una población negra de más del 21% (lo cual quiere decir que en las primarias demócratas serán probablemente más del 35%). Es un Estado muy favorable para Obama gracias a eso, pero las últimas encuestas muestran que las controversias con su antiguo pastor le están haciendo mucho daño (las encuestas le dan ocho puntos de ventaja de media, cuando hace dos semanas prácticamente estaba en torno a los 16 puntos de ventaja).

Clinton ganará entre los blancos del extremo sudoeste (en los Apalaches) y en los distritos rurales del este (en los que no haya mayoría de negros, claro).

Se espera unos 700.000 votantes en Indiana y 1,5 millones en Carolina del Norte. En cuanto a los resultados, hay tres posibles escenarios, de menos a más probable:

1) Obama gana los dos Estados: es un escenario sumamente improbable, especialmente en Indiana. Pero si ocurre, se acabó. Los superdelegados, que empiezan a temerse que esta agonía interminable esté dañando al partido, se volcarán hacia Obama, especialmente porque una victoria en Indiana sería una gran sorpresa y una señal de que Obama puede captar voto blanco (de hecho, es llamativo que en las dos últimas semanas, muchísimos superdelegados han expresado sus preferencias por uno u otro candidato, a un ritmo mucho más rápido de lo que lo habían hecho hasta ahora. Es señal de que, en un sentido u otro, quieren acabar con esto).

2) Hillary gana los dos Estados: es un escenario improbable, especialmente en Carolina del Norte, donde dudo que el voto negro se inhiba (las primeras cifras de participación indican que eso no ha ocurrido). Pero si gana, especialmente en Carolina del Norte, Clinton podría afirmar (y no sin motivo) que Obama está empezando a retroceder, perdiendo voto blanco que es imperativo para ganar las elecciones generales. Con eso no quiero decir que Clinton fuera a ganar, pero las dos próximas semanas serían terribles para Obama (con West Virginia y Kentucky en el horizonte, los dos peores Estados de toda la Unión para Obama).

3) Hillary gana Indiana y Obama Carolina del Norte: incluso si pierde Carolina del Norte, Clinton seguirá, tendrá dinero suficiente para seguir compitiendo (aunque sin pagar sus deudas) y dirá que Obama, pese a gastarse más dinero que ella en los dos estados, no ha sido capaz de derrotarla (la posición de Clinton mejorará cuanto más pobre sea el margen de victoria de Obama en Carolina del Norte). En todo caso, creo que los superdelegados también se empezarán a decantar hacia los dos candidatos. Éste es el escenario más probable.

Hasta ahora, es posible que el rifirrafe demócrata fuera neutro de cara a las generales. Mi impresión es que estamos a punto de entrar en una fase en que esta campaña eterna (¡llevamos más de cuatro meses de votaciones!) va a empezar a dañar al Partido Demócrata. Y como estoy seguro de que Clinton, sea cual sea el resultado, va a seguir luchando, el Partido Demócrata va a empezar a perder posibilidades de ganar las elecciones generales (aunque son de aquí a seis meses, y mucho puede cambiar en tanto tiempo), porque la única esperanza de Hillary es destruir a Obama, y si hace eso, perderá las generales, porque los negros (el 12% de la población americana, no lo olvidemos, el 90% de los cuales vota demócrata) simplemente no irán a votar (al menos, muchos de ellos).

En fin, ya veremos. Para que no digais que no me mojo, mi predicción es:

Carolina del Norte: Obama 55, Clinton 45 (150.000 votos de ventaja)
Indiana: Clinton 55, Obama 45 (70.000 votos de ventaja)

martes, 22 de abril de 2008

Segundo matchball en Pennsylvania- las primarias demócratas

Las urnas en Pennsylvania se han abierto hace pocas horas, y permanecerán abiertas hasta las dos de la mañana hora española.

¿Qué podemos esperar de las elecciones de hoy? Una victoria de Hillary. La cuestión esencial es ¿con qué diferencia respecto de Obama?

Pennsylvania es un Estado muy similar a Ohio, pero si cabe, con los rasgos más acentuados. Se compone de tres regiones:

a) Sudeste: Philadelphia y sus suburbios: la ciudad es negra en un 50%, mientras que los suburbios tienen una población blanca más bien liberal. En principio, aquí la ventaja es para Obama.

b) Suroeste: Pittsburgh y sus suburbios: la ciudad sólo tiene un 27% de población negra. Los suburbios se componen más bien de clase blanca trabajadora. Así que la ventaja es más bien para Clinton.

c) La gran T: el espacio entre Philadelphia y Pittsburgh se compone esencialmente de votantes blancos conservadores, republicanos, y los demócratas son más bien de clase trabajadora. La ventaja es claramente para Clinton.

La media de las encuestas justo antes de la votación es de algo más de 6 puntos de ventaja para Clinton. En Ohio, las encuestas le daban 7 puntos de ventaja (y acabó ganando de 10). Para acabar de liarla, las dos encuestadoras más ajustadas en Ohio se encuentran en posiciones enfrentadas en Pennsylvania (SURVEYUSA predice una victoria de 6 para Clinton, PPP una victoria de 3 para Obama).

La cuestión parece ser, como siempre, quién votará. Si Philadelphia y sus suburbios votan más que el resto del Estado, Obama puede reducir su desventaja (ganar me parece muy difícil). Si Pittsburgh y la T votan más que la media del Estado, Clinton podría ganar por más de 10 puntos.

Dado que (salvo por esa encuesta de PPP) parece haber un consenso acerca de la victoria de Clinton, la cuestión entre los medios se ha trasladado a ¿qué porcentaje de ventaja es suficiente para que la victoria de Hillary sea significativa? La opinión generalizada parece estar en 10 puntos, o en otras palabras, igualar o mejorar el porcentaje de Ohio (Clinton- 54%, Obama- 44%) Si Hillary iguala o mejora los resultados de Ohio, puede defender que los votantes blancos de clase media-baja se niegan a votar a un negro para la presidencia (por supuesto, no lo defendería así) y que ella es una opción mejor. Si Obama consigue rebajar ese porcentaje (cuánto más sustancialmente, mejor), podrá argüir que todas las controversias del último mes y medio (todo el lío de su pastor, y en particular sus últimos comentarios de que los votantes de la América rural están "amargados" por el declive económico y "se aferran" por ello a sus armas y su religión), no le hacen mella entre los votantes demócratas.

Las primarias de Pennsylvania son cerradas: sólo pueden votar demócratas. Obama hizo un fuerte esfuerzo por registrar a independientes y republicanos el mes pasado, y supongo que eso le servirá llegado el día de hoy para reducir algo los márgenes de la derrota. Votarán más de 2 millones de personas (en Ohio fueron 2.200.000, pero los independientes podían votar).

En resumen, hoy hay cuatro posibles escenarios, de peor a mejor para Clinton:

1) Obama gana. Si gana, se acabó. Hillary debe más dinero (10 millones) del que tiene en mano (9 millones), mientras que Obama tiene 31 millones en mano y menos de 1 millón de deuda. Si pierde, Clinton no puede seguir, porque se acabarán las aportaciones de sus contribuyentes. Pero insisto, dada la configuración demográfica de Pennsylvania (menos de un 11% de negros, blancos de clase media baja trabajadora en su mayoría) una victoria de Obama es muy improbable.

2) Hillary gana entre 0,1 y 5 puntos. Clinton seguirá, pero probablemente el efecto será el mismo que en el caso anterior. La prensa dirá que Obama ha conseguido enjugar la ventaja con la que partía Clinton en un Estado que no era muy bueno para él, y Clinton se arrastrará, sin dinero, hasta ser derrotada con seguridad en Carolina del Norte y (con más dudas) en Indiana.

3) Hillary gana entre 5 y 10 puntos. Clinton seguirá, probablemente tendrá dinero suficiente para seguir compitiendo (aunque sin pagar sus deudas) y dirá que Obama, pese a gastarse tres veces más dinero que ella en Pennsylvania, no fue capaz de reducir (significativamente) su ventaja. El siguiente match-ball será el 6 de mayo, cuando pierda con seguridad Carolina del Norte y luche por la supervivencia, una vez más, en Indiana, que es un Estado en el que la victoria para ella es inevitable. Éste es el escenario más probable.

4) Hillary gana por más de 10 puntos. Clinton podría afirmar que Obama está empezando a retroceder, perdiendo voto blanco que es imperativo para ganar las elecciones generales. Si ocurre esto, Obama tendría que ganar Carolina del Norte con mucho margen y además Indiana el 6 de mayo para echar a Clinton, pero un mal resultado en Pennsylvania lo haría mucho más difícil para él.

Y a todo esto, ¿qué pasa con McCain? Por una parte, el rifirrafe demócrata es positivo para él, por cuanto los demócratas gastan recursos y energías en combatirse mutuamente. Pero lo malo es que nadie le hace caso, y su "mensaje" no prende, porque los medios simplemente no lo recogen. Las encuestas reflejan que la pelea demócrata no está realmente afectando a las expectativas de Obama o Clinton contra McCain (aunque también demuestran que McCain es ciertamente competitivo). Esto puede cambiar (especialmente si la campaña mantiene el tono negativo de las últimas semanas). Pero si Obama gana hoy o el 6 de mayo, no creo que McCain consiga extraer grandes ventajas del pleito demócrata. A partir de esa fecha, creo que ya sería otra historia, y que la gente se empezará a cansar de esta eterna primaria demócrata (yo mismo empiezo a estar cansado).

En fin, ya veremos. Para que no digais que no me mojo, mi predicción es Hillary 53, Obama 46 (unos 150.000 votos de ventaja para Hillary).

jueves, 3 de abril de 2008

En las trincheras- las primarias demócratas

He dejado pasar algún tiempo hasta volver a escribir sobre las primarias demócratas, entre otras cosas para poder ganar una cierta perspectiva sobre la cuestión. Además, entre el 11 de marzo y el 22 de abril hay un parón de 45 días entre primarias (que demuestra la locura de este sistema y la necesidad de su reforma), y no iba a ir mandando comentarios cada semana.

En todo caso, empecemos por recordar (aunque parezcan historia lejana) los resultados de las dos últimas votaciones:

8 de marzo- caucuses de Wyoming:
Obama- 61%, Clinton- 38%

11 de marzo- primarias de Mississipi:
Obama- 61%, Clinton- 37%

Wyoming: el último caucus relevante (falta la islita de Guam) le dio, una vez más, una clara victoria a Obama. Hay que felicitar a la organización de Obama, que realmente ha barrido a Clinton en casi todos los caucuses celebrados. Una nota: este caucus fue en sábado, así que los votantes trabajadores de Clinton, en su mayoría, podrían haber acudido y no fueron. De todos modos, votaron sólo 8.000 personas (que para Wyoming es una barbaridad, pero no dejan de ser sólo 8.000 personas)

Mississipi: el Estado de la Unión con más población negra le dio una victoria clara a Obama, aunque quizá menos clara de lo esperada. Los negros supusieron el 50% de los votantes (menos de lo que yo preveía, pero son pobres y muchos no se inscriben para votar) y votaron en un 90% a Obama. Los blancos votaron sólo en un 30% a Obama (Mississipi es el Estado más racista del país). Un detalle preocupante para Obama en el futuro: una pequeña parte de los votantes en las primarias eran republicanos saboteadores que decidieron votar a Clinton para alargar las primarias y darle tiempo a McCain para fortalecerse (las primarias en Mississipi son totalmente abiertas). En Mississipi esto afectó poco al resultado, pero en el futuro, en Estados más competidos, esos republicanos saboteadores pueden darle aire a Hillary y otorgarle victorias que de otro modo no obtendría.

Las victorias de Obama frenaron bastante la euforia de los clintonitas tras sus triunfos de Texas y Ohio, pero en las semanas siguientes Obama tuvo su momento más bajo a lo largo de toda la campaña cuando (por fin) se difundieron imagenes de algunos sermones del antiguo pastor de Obama en los que éste venía a decir, entre otras barbaridades, que los atentados del 11-S eran culpa de EE.UU por su política en Oriente Medio (lo que es discutible políticamente, pero el pastor lo expresó de una manera que sonaba a "nos lo hemos merecido", cosa que es un tanto burra) y que el SIDA había sido inventado por el Gobierno americano (lo que es una barbaridad, punto y pelota). La impresión que daba el pastor era, lisa y llanamente, la de ser una especie de Malcolm X redivivo (por supuesto, las cosas son algo más complejas, pero las palabras del pastor estaban allí).

Obama intentó aplicar una política de control de daños con un discurso en el cual vino a decir que: a) él desde luego no compartía los postulados de su pastor, y b) que su pastor estaba profundamente equivocado, en parte por el hecho de que estaba anclado en su postura generacional de confrontación interracial. El discurso era una llamada a afrontar la cuestión racial de una manera integradora. A nivel retórico, el discurso es excelente (recomiendo su lectura, de verdad). A nivel práctico, veremos qué efecto tiene en los próximos meses (mi impresión, de creer las encuestas, es que a Obama el discurso le ha permitido salvar su coalición de demócratas liberales + independientes, aunque se ha dejado por el camino a la mayoría de los republicanos (pocos, pero existían) que estaban interesados en votarle).

Los conservadores estaban en éxtasis con la controversia, y han atacado furiosamente a Obama (salvo Huckabee, que tuvo una intervención de una gran nobleza la transcripción de la cual os recomiendo que leais. Vino a decir -y él es un antiguo pastor- que los sermones son improvisaciones en las que a veces a uno se le "va la boca" y, en segundo lugar, que los negros nacidos en la América segregada- el pastor nació en 1941- tienen serios motivos para ser críticos con el país y que hay que ser particularmente comprensivos con ellos).

A todo esto, Hillary, a la que más le habría valido estarse calladita y dejar que Obama asumiera todo el bombardeo sobre su pastor, decidió atraer toda la atención de la prensa con una metedura de pata espectacular: dijo literalmente que en su visita a Bosnia en 1996 su avión había aterrizado en Tuzla "bajo el fuego enemigo" (quería demostrar su experiencia en política internacional y su "hombría"- es una manía de Hillary pretender demostrar que es más macho que los hombres).

La controversia, que ya se arrastraba desde enero, estalló finalmente cuando el cómico Sinbad, que acompañaba a Hillary en su viaje, dijo que la visita a Bosnia fue un picnic, y que de fuego graneado enemigo, nada de nada.

Una cosa que ya nos extrañaba a muchos es que Hillary hizo el viaje a Bosnia con su hija Chelsea, y lo primero que nos venía a la cabeza era algo así como: hombre, ya sabíamos que Bill era un golfo infiel, pero mandar a su esposa ¡y a su hija! a una zona de guerra era un poco fuerte, incluso para él, ¿no?

Y entonces llegó la puntilla: la CBS buscó en sus archivos y por supuesto encontró el vídeo de la llegada a Tuzla de Hillary y Chelsea en 1996. Recepción oficial con niñas entregando flores, como las hemos visto cientos de veces. ¿Fuego enemigo? Claro que no. ¿Francotiradores? Ni uno. ¡Como iba a poner el presidente americano la vida de su mujer en peligro, hombre!

En resumen: Obama consiguió salir del escándalo del pastor chiflado (esto es una caricatura, por supuesto), más o menos indemne, mientras Hillary quedaba como una mentirosa.

Estas controversias, por supuesto, estarán olvidadas cuando empiece la próxima ronda de primarias, pero Hillary no se puede permitir errores de principiante como éstos. Ya no.

El 22 de abril, como digo, empieza la nueva ronda de primarias, en Pennsylvania, un Estado que está hecho a medida para Hillary. Es como Ohio, pero peor para Obama (menos negros, más blancos pobres de clase trabajadora). Las encuestas post-Texas y post-Ohio iniciales le daban 16 puntos de ventaja a Hillary. Obama se ha pasado ya varios días de campaña furibunda y ha empezado a reducir márgenes (ahora mismo la cosa debe andar por entre los 10 o 12 puntos de desventaja para él). En cualquier caso, la favorita es Hillary.

El 3 de mayo, caucuses en Guam- se juegan 4 delegados, o sea que no es muy importante. Vaya uno a saber que pasará.

El 6 de mayo votan Indiana (un Estado muy interesante, similar a Ohio, pero vecino de Illinois. Ventaja para Hillary) y Carolina del Norte (el último Estado sureño clásico en votar- ventaja Obama)

El 13 de mayo vota West Virginia (el Estado de los Apalaches, pobrísimo y blanquísimo. Clara ventaja para Hillary).

El 20 de mayo vota Kentucky (medio Estado en los Apalaches. Clara ventaja para Hillary) y Oregón (un Estado liberal de la Costa Oeste, ventaja Obama)

El 1 de junio vota Puerto Rico (vaya uno a saber. Los americanos dicen que como es un Estado lleno de hispanos, la ventaja es para Hillary. Pero es que no es un Estado lleno de hispanos como Nuevo Mexico. Es que es Puerto Rico, que es otra cosa, casi un país independiente- ¡si participa en los Mundiales y creo que en las Olimpiadas por separado!) No hay encuestas, no hay nada. Es la incógnita más enigmática de estas primarias.

Por último, el 3 de junio votan Montana y Dakota del Sur. Votan en primarias y no en caucuses. De todos modos, mi impresión es que, al igual que en TODOS sus Estados vecinos, Obama ganará (quizá con menos margen que en un caucus, pero ganará).

Hillary lo tiene muy cuesta arriba. Recordemos que la cifra mágica para obtener la nominación son 2025 delegados (Michigan y Florida excluidas).

Éste es el reparto de delegados a día de hoy:

- Obama: 1635 (1414 electos, 221 superdelegados)
- Clinton: 1503 (1252 electos, 251 superdelegados)

Ésta es la diferencia de votos (sin Florida ni Michigan ni los cuatro Estados de caucuses que no han dado sus totales de votos: Iowa, Nevada, Washington y Maine):

- Obama: 13.355.209- 49.5%
- Clinton: 12.638.123- 46.9%

En resumen, Obama tiene 132 delegados de ventaja y 717.000 votos. ¿Qué necesita Hillary? No puede superarle en delegados (tendría que ganar TODO lo que queda con el 64% de los votos, y eso es imposible, porque no va a pasar ni en Carolina del Norte ni en Oregón, ni en Montana, ni en Dakota del Sur, ni casi con total seguridad en Pennsylvania o Indiana). Puerto Rico y Guam son una incógnita. Tan solo Kentucky y West Virgina pueden darle esos márgenes de victoria.

Hillary, por lo tanto, no puede ni siquiera empatar con Obama en el cómputo de delegados electos con los Estados que quedan. A lo que aspira es a conseguir que la mayoría de los superdelegados subviertan la voluntad mayoritaria de los delegados, dándole su apoyo a ella, por "estar más preparada". En segundo lugar, aspira a conseguir como sea que las delegaciones de Florida y Michigan, sancionadas por el partido por adelantar sus primarias a enero sin autorización, vean repuestos sus delegados (que votaron mayoritariamente por Hillary) para de este modo intentar tener más votos populares y delegados que Obama.

La cuestión de Florida y Michigan está verdaderamente atascada. Al final no va a haber nuevas votaciones, por lo que existe un riesgo cierto de que se arme un lío tremendo (escenario de pesadilla: que Obama gane finalmente, pero que si contásemos los delegados y votos de Florida y Michigan, la ganadora fuera Hillary).

De todos modos, la única vía que veo para una posible victoria final de Hillary es la siguiente: ganar en NÚMERO DE VOTOS FINALES (ya que en delegados es imposible) y convencer a los superdelegados indecisos que hay que apoyar al candidato con más voto popular y no al que tenga más superdelegados (como dije ya en su día, repetir lo de Al Gore en 2000, pero a nivel de primarias y no de generales). El problema es que, a día de hoy, Hillary tiene casi 717.000 votos de desventaja. Y lo tiene crudo para enjugar toda esa desventaja en las 11 circunscripciones que quedan. Necesitará fuertes victorias en Pennsylvania, Indiana y Puerto Rico, que son los Estados más populosos que quedan por votar, y de algún modo conseguir que Oregón, y especialmente Carolina del Norte no le den a Obama un claro margen de victoria que compense sus pérdidas en otros lados.

Una nota final sobre los superdelegados: desde el 4 de marzo, cuando Hillary ganó en Texas y Ohio, Hillary ha conseguido un superdelegado adicional. Obama, 11. Parece claro que, de manera lenta pero segura, los superdelegados se inclinan por poner fin a las primarias dando su voto a Obama. A principios de Enero, Hillary llevaba 100 superdelegados de ventaja. A día de hoy esa ventaja se ha reducido a 30. Y continúa bajando...

Antes de Pennsylvania hablaremos de las primarias en este Estado con más detalle, pues son las más importantes que quedan (158 delegados y más de 4.200.000 demócratas registrados para votar).

viernes, 7 de marzo de 2008

¿Clinton regresa "De entre los muertos"?- las primarias demócratas

Ya que en el correo anterior citábamos la película "El Álamo", tras los resultados de las primarias demócratas del pasado martes la película adecuada a citar es el título que en España le dimos a "Vértigo" de Hitchcock- "De entre los muertos", porque de allí parece, si uno cree a la prensa americana, que ha regresado Hillary Clinton tras sus victorias en Rhode Island, Ohio y Texas.

Veamos ante todo los resultados en tantos por ciento, y en delegados obtenidos.

Vermont:

Obama: 62%- 9 delegados
Clinton: 36%- 6 delegados

El único resultado decente para Obama de la noche fue su victoria en Vermont. De todos modos, Vermont es el Estado más liberal del país y lo normal es que Obama ganara por este margen a Hillary.

Rhode Island:

Clinton: 58%- 13 delegados
Obama: 40%- 8 delegados

Aunque la prensa se concentró en las victorias de Ohio y Texas, el mejor resultado de la noche para Hillary fue este tremendo vapuleo a Obama en la pequeña Rhode Island. El Estado más católico de la Unión le dio a Hillary la ventaja que necesitaba en términos absolutos y relativos: más votos y delegados de los que esperaba, demostrando además que Obama, efectivamente, tiene que trabajarse mucho más al electorado católico.

Ohio:

Clinton: 54%- 75 delegados
Obama: 44%- 66 delegados

Vayamos primero a los pros: Hillary obtuvo una sólida victoria, con más de diez puntos de diferencia, consiguió 9 delegados de ventaja (el mejor margen de la noche) y redujo su desventaja en votos en 230.000 personas. Consiguió frenar la sangría que se había iniciado en Wisconsin, logrando que los demócratas de clase media baja, con menos titulaciones universitarias que la media nacional y especialmente las mujeres, votaran por ella en grandes números. Entre los contras: necesitaba una victoria más amplia. Empezó con 17 puntos de ventaja en las encuestas, llegó a bajar hasta 4, pero en los dos últimos días, atacando a Obama acerca de su inexperiencia y de su posición en relación con los acuerdos de libre comercio, remontó hasta los 10 puntos de ventaja. Pero necesitaba ganar de 18. De todos modos, una buena victoria.

Texas:

Clinton: 51%- 94 delegados
Obama: 47%- 99 delegados

No es ninguna errata, no. Lo que temíamos que pasara, pasó: Hillary ganó en votos, con cierta holgura (casi 100.000 votos) y perdió en delegados. ¿Por qué? Porque ganó las primarias (pero sólo con cuatro delegados de ventaja) y perdió los caucuses (con nueve delegados de desventaja), porque sus votantes (gente mayor, de clase trabajadora) no se pudieron permitir acudir a los caucuses y perder varias horas -que fue lo que duraron, debido a la avalancha de votantes-, cosa que sí hicieron los votantes de Obama (estudiantes universitarios o gente de clase media-alta que sí se pudo escapar de su trabajo).

De todos modos, Hillary lo hizo muy bien. Consiguió que su coalición mujeres trabajadoras y de edad + hispanos triunfara sobre la coalición negros + votantes de clase media-alta (especialmente hombres) de Obama. Con su victoria, consiguió tiempo para continuar sembrando las dudas sobre Obama.

Entre los aspectos negativos: que Obama, pese a la derrota, le recortó distancias con respecto a su ventaja en California, por ejemplo, que era un Estado similar. Y una vez más, que Hillary necesitaba ganar por mucho, y no lo consiguió.

Si habéis leído la prensa, parece sin duda que Hillary ha resucitado y que está en plenas condiciones de batir a Obama. Antes de saltar a conclusiones precipitadas, vamos a ver cómo iba la cosa antes y como va ahora:

Recordemos que la cifra mágica para obtener la nominación son 2025 delegados.

Antes de Ohio y Texas, este era el reparto de delegados en el momento en que os escribí mi comentario anterior (el domingo pasado, creo):

- Obama: 1389 (1193 electos, 196 superdelegados)
- Clinton: 1279 (1038 electos, 241 superdelegados)

En resumen: Obama llevaba 110 delegados de ventaja.

Después de Ohio y Texas (y los otros dos), éste es el reparto de delegados en este instante:

- Obama: 1575 (1366 electos, 209 superdelegados)
- Clinton: 1464 (1222 electos, 242 superdelegados)

En resumen: tras sus tremendas victorias, la resucitada Clinton tiene 111 delegados de desventaja (o sea, que está peor de lo que estaba, y encima hay 370 delegados menos a repartir, claro). ¿Qué ha pasado? Que la victoria ha frenado un movimiento en masa de superdelegados a Obama, pero el goteo continuo (unos 3 diarios) prosigue, mientras que Clinton no está captando casi a nadie.

Os repito mi pensamiento provocador de la semana pasada: en realidad Hillary, matemáticamente, ha perdido ya. Las 11 primarias que perdió entre el 5 y el 19 de febrero (y sobre todo los terribles márgenes de derrota) acabaron con ella.

Como os dije en un correo anterior, Hillary tenía que ganar TODOS los Estados que quedaban (incluidos los del martes pasado) con el 58% de los votos, más o menos.

Tras los resultados en los cuatro Estados de este martes pasado, Hillary tiene que ganar TODOS los Estados que quedan con el 62% de los votos. Os recuerdo una vez más que entre los Estados restantes figuran algunos de fuerte población negra (Mississipi, Carolina del Norte) o liberal (Oregón) o de caucus (Wyoming) en los que es ABSOLUTAMENTE IMPOSIBLE que Hillary obtenga esos porcentajes.

Hillary, por lo tanto, no puede ni siquiera empatar con Obama en el cómputo de delegados electos con los Estados que quedan. A lo que aspira, como dijimos ya la semana pasada, es a conseguir que la mayoría de los superdelegados subviertan la voluntad mayoritaria de los delegados, dándole su apoyo a ella, por "estar más preparada". En segundo lugar, aspira a conseguir como sea que las delegaciones de Florida y Michigan, sancionadas por el partido por adelantar sus primarias a enero sin autorización, vean repuestos sus delegados (que votaron mayoritariamente por Hillary) para de este modo intentar tener más votos populares y delegados que Obama.

Sin embargo, Howard Dean, el presidente del Comité Nacional Demócrata, ya ha dicho que lo único que pueden hacer Florida y Michigan es volver a votar. Florida se está resistiendo, pero Michigan, al parecer, ya ha decidido votar de nuevo, esta vez con los dos candidatos en la papeleta. Veremos en qué fecha se autoriza la votación y sobre todo, qué sistema utiliza Michigan (primaria- más cara, más favorable a Clinton, o caucus- más barato, más favorable a Obama). En cualquier caso, una pésima decisión para Hillary, porque con Obama en la papeleta, éste se llevará como mínimo el 40% de los votos y los delegados, lo que hará la nominación todavía más difícil para Hillary.

Realmente, la única vía que veo para una posible victoria final de Hillary es la siguiente: ganar en NÚMERO DE VOTOS FINALES (ya que en delegados es imposible) y convencer a los superdelegados indecisos que hay que apoyar al candidato con más voto popular y no al que tenga más superdelegados (vamos, repetir lo de Al Gore en 2000, pero a nivel de primarias y no de generales). El problema es que, a día de hoy, Hillary tiene casi 600.000 votos de desventaja. Y lo tiene crudo para enjugar toda esa desventaja en las 11 circunscripciones que quedan.

Hablando de eso, mañana tenemos caucuses en Wyoming y el martes 11, primarias en Mississippi.

- Wyoming: uno de los Estados más conservadores de la unión, lo que debería favorecer a Clinton, pero con formato de caucus (lo que debería favorecer a Obama, que ha ganado 13 de los 15 caucuses que se han celebrado hasta ahora). Es la primera prueba para Obama: vamos a ver si las derrotas del martes fueron debidas exclusivamente a la configuración demográfica de Ohio y Texas o si realmente Clinton está haciendo mella entre los votantes y sembrando dudas sobre él.

- Mississipi: el Estado de la Unión con más población negra (un 37%, nada menos). Alabama, el Estado de al lado, tenía un 26% de población negra. En las primarias demócratas, supusieron el 50% de los votantes (pensad que el 90% de los negros votan demócrata). Siendo tacaños, en Mississipi el 60% de los votantes serán negros. Y de ese porcentaje, el 80%, siendo tacaños, votará a Obama. Aunque Obama obtenga sólo el 25% del voto blanco restante, tendría que ganar con casi el 60% de los votos (y probablemente con bastante más).

Una victoria de Clinton en cualquiera de los dos Estados sería preocupante para Obama, porque son lugares donde antes del 4 de marzo su victoria se hubiera dado por descontada. Pese a todo, lo normal es que Obama gane, con mucha diferencia, hasta el punto de que iguale los delegados de más que obtuvo Clinton en Ohio y Rhode Island.

La semana que viene tendremos más perspectiva a largo plazo. Pero por ahora, el favorito sigue siendo Obama.