miércoles, 30 de septiembre de 2009

El caso Polanski: Estados Unidos frente a Europa

Resulta interesante comprobar la aguda diferencia de reacciones entre la prensa "de izquierdas" norteamericana y la prensa de "izquierdas" europea en el asunto Polanski.

Mientras que la segunda, en líneas generales, está intentando apelar a motivos humanitarios (piensen en lo mal que lo ha pasado Polanski, al que asesinaron a su mujer y su hijo nonato) o artísticos (¡como vamos a enviar a la cárcel al creador de "El Pianista") o directamente raros (la chica violada quiere pasar página, por lo que merece la pena olvidarse del asunto) para justificar que Polanski no sea extraditado, la primera, también en líneas generales (aunque no sus portaestandartes el New York Times -para ser justos, el Times está dividido sobre el tema entre su editorial, contra Polanski, y alguno de sus columnistas- y el Washington Post), simplemente, pone muchísimo más énfasis en la naturaleza especialmente horrenda del crimen (violación de una menor de 13 años, drogada, que repetidamente había rehusado mantener relaciones con el director).

Un artículo valiente contra la línea europea general, lo publicó Enric González ayer en EL PAÍS. En Estados Unidos, ya digo, ha sido mucho más fácil encontrar a periodistas de izquierdas en la línea de "fiat justitia et pereat mundi". Por ejemplo: Amy Sullivan y Karen Tumulty en TIME, o Andrew Sullivan en The Atlantic. Y, en un artículo completamente demoledor, Kate Harding (que es conservadora) en Salon (¿por qué no me extraña del todo -y lo digo en un sentido positivo- que la carga contra Polanski esté dirigida por mujeres periodistas, más que por hombres?)

martes, 29 de septiembre de 2009

Sobre la dichosa foto

Unas breves líneas tan solo sobre la dichosa foto de los Zapatero y los Obama en Washington. No entro a valorar ni la oportunidad del viaje de las hijas de nuestro Presidente durante el periodo escolar, ni lo adecuado o inadecuado de su vestimenta en una recepción con Barack y Michelle Obama, ni lo erróneo de la postura del Presidente al pedir que se retirara la foto, lo que ha conseguido el efecto exactamente contrario al pretendido.

Sólo quiero dejar constancia de que la virulencia y salvajismo de las críticas a las hijas del Presidente están completamente fuera de lugar, que es verdaderamente cobarde ocultarse tras el anonimato de Internet para escupir insultos contra el Presidente en las personas completamente inocentes de sus hijas, y erróneo en cualquier caso, aún cuando se expresen las críticas con nombre y apellidos.

Como padre de dos hijas (una in péctore) puedo imaginar perfectamente el dolor de esos padres ante la lamentable tormenta de vejaciones escritas que están padeciendo sus hijas, por no hablar de la vergüenza que están haciendo sufrir a unas menores que carecen de medios para defenderse (a menos que decidan hacer como Meghan McCain, claro, que sabe de lo que habla cuando se refiere a los insultos de la prensa hacia ella).

E incluso si no se es padre, todos esos críticos deben haber pasado por ese simpático período que es la adolescencia, donde uno se siente inadaptado, busca su propia identidad (muchas veces a través de la ropa), y me pregunto si de verdad cuando ellos tenían 16 y 13 años ya tenían esa integridad y moral intachable que les permite vilipendiar a unas adolescentes por su vestimenta.

Hala, dicho queda. Y ahora intentemos volver a hablar de cosas importantes, como de la reforma sanitaria americana, la incoherencia de la política económica del presidente Zapatero, o las relaciones entre Israel y el mundo árabe.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Better a Russki on top than a Yank overhead I. [Saludos]

Invitado por Don Pedro, creador y mentor de esta necesaria ventana hacia la historia y política norteamericana, y siguiendo la estela de Don Domingo y su visión de la política [¡] nacional, me uno sumando mis reflexiones sobre lo pasado y el presente de lo que dejamos a la derecha (geográficamente hablando, por supuesto). Ya han sido avisados los lectores de mi militancia activa en el marxismo. A nadie debe extrañarle el cinismo e ὑπόκρισις (hypokrisis, para los que no lean Platón) que aliñarán mis comentarios. De zonas grises está llena la historia, con lo fácil que nos hubiera sido resumir todo en blanco y negro. Y así, como si de un abogado del Diablo se tratara, tocaré temas que, espero, no solivianten a los queridos visitantes.

Primera afirmación. Stalin ha sido uno de los mayores asesinos de la historia. Una vez puesta la primera piedra sobre la que se sustentará está opinión, chirría la idea de instaurar un Día Europeo de Conmemoración de las Víctimas del Nazismo y Stalinismo. Se ha elegido por parte del Parlamento Europeo el 23 de agosto como fecha para recordar la barbarie de dos de las mayores aberraciones ocurridas en el continente europeo, el nazismo (nada dicen de fascismo) y el stalinismo (olvidan el comunismo).

Este día, en 1939, se firmaba el Tratado de no agresión entre el Tercer Reich y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, o más conocido como Pacto Ribbentrop-Mólotov, nombres de los Ministros de Exteriores de ambas potencias (aunque estuvo también presente el propio Stalin). Más que un pacto de no agresión, y atendiendo a las famosas “cláusulas secretas”, no reconocidas por Moscú hasta tiempos de Gorbachov, era un pacto para la partición de la Europa del este (pactos como éste han existido en la historia europea desde siempre, que nadie se lleve las manos a la cabeza).

Pero centrémonos en un año antes, el 30 de septiembre de 1938, se reunían en Munich los gobernantes de Alemania (el mismísimo Hitler, sí, no es Bruno Ganz), Italia (el líder fascista Mussolini, no Silvio), Gran Bretaña (Arthur Neville Chamberlain) y Francia (Édouard Daladier). Ese día se acordó la desaparición de un país al que no se le dejó asistir a la reunión, Checoslovaquia. Entonces ¿por qué elegir el 23 de agosto y no el 30 de septiembre?, ¿porque no participó la URSS o ¿porque las democracias occidentales no cometieron atrocidades?

Dejemos a un lado que la fecha ha sido promovida por las repúblicas bálticas, resentidas, con razón, de los años bajo dominio soviético (aunque ahora vemos como en ellas resurgen ideas filo-fascistas, en plena confrontación con la idea democrática de Europa).


Nadie duda de los campos de concentración, de los gulag, de los millones de víctimas que dejó la guerra mundial, tanto civiles como militares… pero ¿se pueden equiparar las acciones alemanas a las rusas durante el conflicto bélico? Si lo que se quiere conmemorar son las víctimas de los estados dictatoriales me parece que se han olvidado de Italia, España, Japón, China… y la fecha, lógicamente, debería cambiarse. Si por el contrario se quieren poner a la misma altura las acciones realizadas por el Tercer Reich y la URSS no se sostiene tal pretensión. Intentemos ver el por qué.


Sin la participación de la URSS en la guerra mundial hubiese sido imposible la liberación de Europa del dominio nazi. Parece que las verdaderas batallas tuvieron lugar el teatro de operaciones del oeste. Normandía, Ardenas, Montecassino, Arnhem… Todo el mundo las conoce (qué sería de nosotros sin el cine). Del frente oriental nos suena Stalingrado, como mucho Kursk. Nadie se acuerda de Jarkov, Smolensk, Minsk, Leningrado… Pero fue aquí donde Alemania sufrió el 80% de las bajas totales de la guerra. Si todas estas tropas (las mejores preparadas y mejor equipadas) hubiesen estado esperando en las playas de Normandía, en Sicilia o cerrando el paso de Italia… Los soviéticos perdieron cerca de 26 millones de personas, civiles y militares. Cierto es que los generales no escatimaban a la hora de lanzar a sus tropas contra los cañones alemanes, pero sin su lucha Europa sería muy diferente a la que hoy vemos.

Los ejércitos soviéticos cometieron parte de los más famosos actos de barbarie contra la población civil. En esa afirmación puede basarse la idea de instaurar la conmemoración del 23 de agosto. Tampoco nadie lo niega. Ahí está la matanza de Katyn (no reconocida por Moscú hasta 1990), donde Stalin decapitó a la clase dirigente polaca, civil y militar, asesinando a cerca de 20.000 personas. Y las violaciones en masa que cometieron las tropas rusas en su camino hacia Berlín. Este es, sin duda, el capítulo más escabroso de la participación rusa, el crimen que empaña las victorias en el campo de batalla. Cerca de 2 millones de mujeres fueron violadas. ¿A qué responde esta acción? Muchos hablarían de venganza por los crímenes de las tropas nazis en territorio soviético, quemando aldeas enteras y sometiendo a la población rusa a todo tipo de abusos (recordemos que los rusos para los alemanes eran Untermenschen, bárbaros asiáticos). Otros, como el historiador Antony Beevor afirma en la introducción a la edición inglesa del libro que da título a esta entrada, Una mujer en Berlín, apuntan a la política de represión social a la que se veía sometido el ciudadano soviético por parte de las autoridades. Una razón más psicológica que de entrañas.

¿Ha quedado algo en claro? Alemania y la URSS fueron verdaderos asesinos, más allá de las víctimas que se provocan en un enfrentamiento armado. El resto de países beligerantes no. ¿O sí?

jueves, 24 de septiembre de 2009

¡Doblamos el número de colaboradores!

(Es decir, pasamos de uno a dos)

Queridos lectores:

Mañana se une al blog Rodrigo Lucía Castejón. Rodrigo Lucía es historiador (concretamente, Licenciado en Historia Antigua por la Universidad Autónoma de Madrid) y especialista en Oriente Próximo. Es co-autor de la obra colectiva "La aventura española en Oriente (1166-2006)" (Ministerio de Cultura, 2006), y autor de diversos artículos en la revista Gerión y Cuadernos del Seminario Walter Andrae.

Entre sus debilidades (además de su especialidad) se encuentran la historia de la Unión Soviética y su variada progenie tras la implosión de 1991, y los grandes generales-estrategas alemanes de la Segunda Guerra Mundial (cosa que hará feliz, sospecho, a alguno de los lectores del blog). Me ordena avisar de que es un marxista empedernido (pero de Groucho, no de Karl), cosa que no está de más en este blog, que hasta ahora ha sido sólo tan surrealista como nos lo han permitido algunos de los políticos cuya conducta hemos analizado en el mismo.

Me alegra mucho contar con su colaboración y confío que sus artículos les resulten a nuestros lectores tan interesantes como lo son para mí.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Crisis económicas y depresiones políticas

Hace apenas un año y medio España acudió a las urnas para elegir Parlamento. Aunque la legislatura actual da la sensación de estar acabada antes de empezar, lo cierto es que José Luis Rodríguez Zapatero se presentó como cabeza de lista del PSOE hace 18 meses y lo hizo con un programa electoral que, se suponía, evitaría que España entrara en la que al final se ha revelado como su peor crisis económica en medio siglo.

No quiero entrar en valoraciones sobre esta o aquella medida. En mi opinión, la cuestión principal no es ser o no socialista, ni creer en si se deben o no subir los impuestos. Lo que debemos preguntarnos es si podemos confiar en nuestros representantes y si tenemos alguna capacidad para pedirles cuentas por sus actos. Porque hace sólo 18 meses, se nos aseguró que:

Diagnóstico: "No hay crisis en España". Mª Teresa Fernández de la Vega (entre muchos otros), 26 de febrero de 2008.

Medida estrella: "El PSOE se compromete a devolver 400 euros a todos los declarantes de IRPF". Discurso de clausura de la conferencia política del PSOE, 27 de enero de 2008.

Modelo de crecimiento: "Situamos como nuestro principal reto el de transitar hacia un modelo de crecimiento económico más productivo y más sostenible. En estos años, hemos invertido con determinación en aquellos factores que afectan positivamente a la productividad, como las infraestructuras, el capital humano y la I+D+i". Primer párrafo del apartado dedicado a la política económica en el programa electoral del PSOE, página 116, PDF en la web del partido.

Equipo: "Pedro Solbes nació para esto y es claro que todos queremos que siga en esto". José Luis Rodríguez Zapatero, 26 de noviembre de 2007.

Sin embargo, cuando apenas se ha cumplido un 25% de ese mandato de cuatro años que le otorgaron los españoles, el Gobierno nos anuncia que:


Medida estrella: "Trece millones de familias se quedarán sin los 400 euros". Información de El País, 29 de agosto de 2009.

Modelo de crecimiento: "Las cifras que está manejando el Gobierno para el presupuesto del año que viene implican una reducción del 37% del dinero destinado a financiar los proyectos de I+D, las becas y los contratos de investigadores". Información de El País, 10 de septiembre de 2009.


Es decir, que un par de meses después de haber formado Gobierno, ya había una crisis que antes se negaba por todos los medios; el ministro de Economía deseado se marcha y nos deja la sensación de que se presentó sólo para completar el ticket electoral; el cambio de modelo productivo se aparca en el trastero mientras suben las subvenciones a industrias no competitivas; y el gran anuncio de una devolución de impuestos en el IRPF sólo dura un año (el de las elecciones).

Este tipo nos ha mentido. Como decía antes, no es cuestión de ser socialista o pepero, sino de decir la verdad, de transmitir confianza a tus electores, de cumplir con aquello que se prometió. Y, claro, nos surgen algunos interrogantes:
1. ¿Podemos hacer algo para reclamar al Gobierno que cumpla sus promesas?
2. ¿Tenemos alguna esperanza de que nuestros representantes socialistas en el legislativo controlen al Ejecutivo y le pidan cuentas por su actuación?
3. ¿Hay alguien que crea que Rajoy habría cumplido todas sus propuestas económicas?
4. En resumen, hasta dentro de 3 años, ¿qué podemos hacer?

Dicen que la crisis económica es la peor del último medio siglo. Pero quizás la verdadera Gran Depresión haya empezado en nuestra política. El diagnóstico puede resumirse en las respuestas a las cuatro pregunta anteriores: (1) no, (2) ninguna, (3) nadie, (4) nada.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Salir en la foto (un saludo a todos)

Estimados lectores de La batalla…. Como anunció la semana pasada el creador-inspirador-dueño-ciudadano Kane de este blog, Pedro Soriano, me incorporo a partir de hoy a esta pequeña comunidad cibernética dispuesto a comentar la vida y milagros (aunque estos últimos escasean, la verdad) de la clase política española. Será curioso escribir sobre Gürteles, Aídos, Cayos Laras o Gallardones en un blog con este título, pero también puede ser instructivo ver las diferencias entre uno y otro lado del Atlántico.

A pesar de que la política del Imperio no esté en su mejor momento, creo que una mirada comparativa hacia nuestro terruño nos puede llevar al borde de la depresión. Como no es mi objetivo que mi audiencia acabe dándose al consumo de ansiolíticos, intentaré que un puntito de ironía y una cierta distancia (que espero no me hagan caer en el cinismo) hagan más digeribles mis comentarios.

Mi intención es centrar estos pequeños artículos en lo que podríamos denominar la intrapolítica española. Es decir, procuraré ceñirme al análisis de la política como ciencia del poder (mayorías, alianzas, nombramientos, destituciones, corrupciones, etc…), sin entrar en demasiadas consideraciones acerca de si una u otra medida me parece acertada… aunque el opresivo intervencionismo de todas las administraciones españolas hará inevitable que de vez en cuando tenga que saltarme mi propia limitación.

Mi tesis principal sobre este tema es que la clase política española (de todos los partidos) sufre un proceso de degeneración acelerada, fruto, principalmente, del sistema electoral de nuestro país. Todos los cargos públicos españoles se eligen de forma delegada: esto es, el ciudadano vota por una lista cerrada elaborada por los partidos y luego son estos representantes electos los que escogen al presidente, lehendakari o alcalde. Esto ha provocado que, poco a poco, nuestra democracia se haya convertido en una ‘partitocracia’ en la que la capacidad de decisión del ciudadano corriente frente a las burocracias de los grandes partidos es casi nula.

Así, yo no conozco a mi representante en el Congreso y mi representante no me conoce a mí. El diputado número 8 por Madrid del PSOE o del PP sabe que para tener trabajo los próximos cuatro años no tiene que convencer a los madrileños de que tiene propuestas interesantes, sino ser lo suficientemente amiguito del secretario general de su partido, que es quién hará las listas. De esta manera, unas élites burocratizadas y alejadas del ciudadano se han hecho con el poder y es muy difícil desalojarlas del mismo (sólo hay que ver la sucia campaña que el único partido nuevo y atractivo de los últimos años, UPD, ha tenido que soportar). Por eso, la mediocridad de ZPs, Rajoys, Llamazares o Montillas no es una casualidad, sino el resultado lógico del principio básico que reina en todas las formaciones políticas españolas: “El que se mueva (el que disienta, el que critique, el que piense por sí mismo, el que ose matizar al Jefe) no sale en la foto (no sube en el escalafón, no va en las próximas listas, no tiene sitio en la ejecutiva)”.


El problema es que, claro, la aplicación de esta regla también tiene como consecuencia que lo que refleja la instanténea de la política española de la actualidad sea tan triste que cada vez más ciudadanos miran constantemente para otro lado.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Lecturas recomendadas para el fin de semana: una reevaluación de George W. Bush y Bill Clinton

No son noticias de especial actualidad, pero siempre resulta interesante saber cosas nuevas sobre los expresidentes de Estados Unidos:

- La revista GQ incluye esta semana una interesante primicia: una breve entrevista con Taylor Branch, que acaba de publicar un libro que promete: "The Clinton Tapes", una crónica de los ocho años de Clinton en la Casa Blanca desde una perspectiva única: Branch grabó setenta y nueve entrevistas con Bill Clinton durante esos ocho años, yendo a visitar a Clinton al final de muchas jornadas laborales, para hablar de política y de su presidencia en particular (incluyendo los escándalos), con un Presidente muchas veces tan cansado que se quedaba dormido en mitad de una frase. Quizá los aspectos más destacados de la entrevista sean dos: el hecho de que, según Branch, Clinton tenía una retórica centrista cuando en realidad era un liberal (sospecho que posiblemente lo contrario que Obama), y el empeño de Branch por hacer notar que su matrimonio con Hillary no sólo era una alianza de poder (al menos durante el período de su presidencia). Veremos qué otras perlas contiene el libro cuando los periodistas nos lo desbrocen.

- Por si fuera poco, GQ corona un magnífico mes político con un largo extracto del libro que ha publicado Matt Latimer, redactor de los discursos de George W. Bush en la Casa Blanca entre marzo de 2007 y el final de su Presidencia, incluyendo el colapso de los mercados financieros el año pasado. Latimer ha publicado un libro: "Speech-Less: Tales of a White House Survivor." que, como todos estos libros narrados "desde el interior", resulta interesante para perfilar el retrato del Presidente Bush con más matices de los que queremos ver en Europa (aunque hay que tomárselo todo con un grano de sal, porque no sabemos hasta qué punto Latimer ha embellecido su crónica). Latimer muestra a un Presidente superado por la crisis económica e incapaz de entender el plan de salvamento auspiciado por su Secretario de Economía Hank Paulson hace más o menos un año. Pero también muestra a un político inteligente y experimentado, capaz de ver mucho antes que sus colaboradores que McCain iba encaminado hacia la derrota y que la elección de Sarah Palin era un resbalón grave que sellaría la derrota conservadora (por cierto, también hay una anécdota muy peculiar que refleja que Bush no se sentía cómodo con el ala derecha del Partido: Bush exigió suprimir en un discurso las referencias al "movimiento conservador", mencionando que lo había derrotado en las primarias del año 2000, en la persona de Gary Bauer). El retrato final es negativo, inevitablemente (veremos si el sueño de Bush de ser el Truman republicano reivindicado por los historiadores fructifica en los próximos cincuenta años), pero el expresidente surge como un personaje real, y no caricaturesco. Y eso ya es algo.

- Para acabar, el National Journal publica su habitual encuesta mensual a políticos y asesores políticos de ambos lados del espectro partidista, a los que pidió que valoraran quienes eran los miembros más influyentes de los medios de comunicación. Los resultados son fascinantes:

1) El ala izquierda está dominada por el Premio Nobel de Economía Paul Krugman (New York Times) y E. J. Dionne, columnista del Washington Post.

2) En el centro-izquierda está Thomas Friedman, del New York Times (el más influyente según el National Journal) y David Broder, veterano periodista del Washington Post (Broder es un centrista desde nuestro punto de vista).

3) En el centro puro está David Brooks, columnista del New York Times (que es un conservador moderado según estándares europeos), que obtiene el mismo número de sufragios demócratas y republicanos.

4) En el centro derecha, George Will, columnista del Washington Post.

5) Y en la derecha, por orden de relevancia: Charles Krauthammer (Washington Post), Karl Rove (asesor de George W. Bush), Peggy Noonan (redactora de los discursos de Reagan) y Bill Kristol (el pope neocon, director del Weekly Standard).

Por mucho que se hable de la crisis de la prensa escrita, no puede ser casualidad que los siete nombres más influyentes sean liberales y conservadores que escriben en los periódicos más destacados del país: el New York Times y el Washington Post.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Si este blog nació por algo...

...entre otras muchas razones, fue por la voluntad de mejorar la información que recibía el público español en relación con la política norteamericana (y especialmente, por corregir las constantes erratas que se pueden leer en nuestra prensa).

El día 21 de junio en EL MUNDO Ricard González publicó un artículo sobre la reforma sanitaria planteada por el Partido Demócrata. González, desde Washington, planteó el artículo como una serie de preguntas y respuestas que permitían al lector casual hacerse una idea genérica del estado de la cuestión.

Por desgracia, el artículo patinaba espectacularmente en su tramo final, que transcribo literalmente y voy comentando fallo por fallo:

"¿Se puede aprobar la reforma sin un solo voto republicano?
En teoría, para aprobar la reforma, es necesaria una mayoría simple en la Cámara de Representantes, que los demócratas ya tienen, y 60 votos en el Senado, para lo que les falta uno. No obstante, existe un grupo de senadores demócratas moderados que también recela de los planes de la Casa Blanca y podría acabar votando en contra."

Eso, como mínimo, es inexacto. Para aprobar la reforma, no se necesitan 60 votos en el Senado. Basta con 50 más el voto de calidad del vicepresidente Biden. Para lo que se necesitan 60 votos es para poder derrotar al "filibuster", esto es, a una minoría de bloqueo que intente evitar que se llegue a votar siquiera el proyecto de ley. Y el 21 de junio a los demócratas no les faltaba ningún voto, si bien Ted Kennedy enfilaba ya la fase final de su enfermedad. Los demócratas tienen 60 escaños en el Senado desde que Arlen Specter se pasó a su bando a principios de este año.

En todo caso, hoy mismo la Cámara de Representantes de Massachusetts ha votado una reforma legislativa por la que el gobernador del Estado, Deval Patrick, podrá nombrar a un Senador interino hasta que haya elecciones para cubrir la vacante en enero. Ahora la reforma pasa al Senado de Massachusetts, donde será aprobada con casi total certeza. Y por cierto, ya sabemos casi con toda seguridad quien va a ser el Senador "interino": ni más ni menos que Michael Dukakis, exgobernador del Estado y excandidato a la Presidencia por el Partido Demócrata en 1988 contra George Bush padre.

Por otra parte, es perfectamente posible que algunos Senadores demócratas voten en contra del "filibuster" y sin embargo, luego también voten en contra de la reforma (algo así pasó en 2006, cuando se votó la nominación del Juez Samuel Alito al Tribunal Supremo: sólo 25 demócratas votaron para bloquear la nominación -y fracasaron- pero luego, cuando se votó la nominación en sí, los votos en contra de Alito subieron a 42). De este modo, la reforma no se bloquearía, pero podría salir aprobada sin su voto.

"Aun así, la reforma podría acabar siendo aprobada a través de una treta legal que permite aprobar leyes con sólo una mayoría simple. Tanto Bill Clinton como George W. Bush recurrieron a esta estrategia, conocida como "la opción nuclear". Como su nombre indica, el riesgo de utilizarla es que rompe durante largo tiempo cualquier posible colaboración con la oposición.

De momento, el presidente Obama no ha querido utilizar explícitamente la amenaza de "la opción nuclear" para forzar a los republicanos a un acuerdo, pero sí lo han hecho algunos asesores demócratas. En principio, está previsto que el Congreso presente una ley para el próximo octubre. Hasta entonces, en el Capitolio se librará una encarnizada batalla."

Esto sí que es un resbalón gordo: el sistema para aprobar leyes con sólo una mayoría simple (que por cierto, no es ni remotamente una "treta" legal, sino una norma legal interna del Senado desarrollada por el Senador Robert Byrd en 1974) no se llama "la opción nuclear", sino "reconciliación". La opción nuclear fue una amenaza que la entonces mayoría republicana lanzó contra la minoría demócrata especialmente en el año 2005, cuando los demócratas bloquearon (mediante el "filibuster") diversos candidatos del entonces presidente Bush nominados para ocupar posiciones de Magistrados en los Tribunales de Apelación federales. Los republicanos (con su líder Bill Frist al frente) amenazaron con derogar la normativa del Senado que permite el "filibuster" (la cosa quedó en agua de borrajas porque 7 senadores demócratas y 7 republicanos, todos ellos moderados, llegaron a un acuerdo para permitir que se votara a algunos de los candidatos de Bush y no a otros). En todo caso, la opción nuclear no tiene nada que ver con la reforma sanitaria.

El mecanismo legal que pueden emplear los demócratas para superar a una eventual minoría de bloqueo  en la reforma sanitaria es la llamada "reconciliation", que sólo exige mayoría simple en el Senado y no puede ser bloqueada mediante un filibuster. La "reconciliation" nació para evitar bloqueos en materia presupuestaria y es dudoso, en ese sentido, que se pueda aplicar a la reforma sanitaria, que técnicamente no constituye una Ley de Presupuestos aunque afecta al mismo. En todo caso, para poder aplicar el procedimiento de reconciliación, las distintas medidas propuestas han de cumplir una serie de requisitos (en particular, que no incrementen el déficit público pasados diez años).

Es una materia compleja (quien quiera saber más, aquí tiene la definición de Wikipedia de lo que es la "opción nuclear", y aquí tiene la explicación, una vez más vía Wikipedia, sobre cómo se articula el procedimiento de reconciliación), pero el artículo de EL MUNDO erró gravemente al mezclar dos conceptos que no tienen nada que ver: la opción nuclear se refiere a las nominaciones a Jueces federales, y la reconciliación a aprobaciones de leyes que afecten al Presupuesto de Estados Unidos. La única conexión es que ambas tienen su origen en posibles "filibusters". Pero nada más.

En las próximas semanas, a medida que avance (o se estanque) la negociación sobre la reforma sanitaria, iremos comentando sus aspectos más destacados.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

¡Estrenamos colaborador!

Queridos lectores, a partir de esta semana "La Batalla por la Casa Blanca" amplía su nómina de colaboradores (pasamos de cero a uno) y su ámbito de actuación. Desde el próximo martes, Domingo Soriano Sánchez nos dará una visión diferente de la política española y europea.

Domingo, además de primo mío, es periodista y ha trabajado en EL MUNDO, en las secciones de España y Economía (por cierto, fue número uno de su promoción del Master de Periodismo de EL MUNDO). No estamos muy seguros de si pertenecer al gremio periodístico es algo bueno o malo para admitirle... pero como es de la familia haremos la vista gorda y le daremos una oportunidad. Respecto a la temática, creemos que los políticos españoles son lo suficientemente peculiares (lo siento, no encontré un calificativo no ofensivo mejor para nuestra clase gobernante) como para merecerse unas líneas semanales, que acompañarán a las dedicadas hasta ahora a demócratas y republicanos.

Esperamos que sigáis sus comentarios con el mismo interés que habéis mostrado hasta el momento. Desde aquí le damos la bienvenida a nuestro pequeño pisito en Pennsylvania Avenue.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Lecturas recomendadas para esta semana: cuándo se volvieron tan contenciosas las nominaciones para el Tribunal Supremo y la presidencia Bush desde una perspectiva económica

Esta semana recomendamos tan solo dos artículos, debido especialmente a la longitud de los mismos:

- Meredith Hindley publica una crónica fascinante sobre el momento en que las nominaciones al Tribunal Supremo pasaron a ser una de las fuentes mayores de conflicto entre el Presidente y el Senado: a raíz de la retirada de Earl Warren en 1968, los republicanos y los demócratas sureños se coaligaron para impedir que el presidente Johnson pudiera sustituirlo y nombrar a dos amigos suyos (a Abe Fortas, que ya era magistrado del Supremo, para sustituir a Warren, y a Homer Thornberry para ocupar el lugar que dejaría Fortas). Fortas sufrió una maniobra de obstruccionismo (un filibuster, para entendernos) y finalmente tanto él como Warren abandonaron su puesto durante el siguiente mandato presidencial, con Nixon ocupando ya la Casa Blanca.

Pero eso no fue todo: en venganza por lo que consideraban una sucia maniobra de los conservadores, los démocratas y los republicanos liberales (en aquel momento los dos partidos todavía contenían varios especímenes de esa ideología) derrotaron a dos de las nominaciones de Nixon para sustituir a Fortas (candidatos sureños), y finalmente Nixon se vio obligado a nombrar a Harry Blackmun, en lo que acabó constituyendo uno de los más espectaculares resbalones presidenciales en ese terreno: Blackmun, que inicialmente era conservador, terminó siendo uno de los pilares liberales del Tribunal Supremo, redactando Roe v. Wade en 1973 y oponiéndose a la pena de muerte en los meses finales de su mandato en 1994. Pero este breve resumen no hace justicia al magnífico artículo de Hindley, de lectura obligatoria.

- En segundo lugar, Ronald Brownstein analiza sumariamente la presidencia de George W. Bush desde un punto de vista económico a raíz de la publicación de los datos anuales de la Oficina del Censo, encargada de compilar las estadísticas económicas. Resumiendo mínimamente el resumen: la presidencia Bush ha constituido, desde el punto de vista económico, un grave retroceso para la economía americana: los ingresos medios de los hogares norteamericanos han disminuido claramente, hay un mayor número de personas bajo el índice de pobreza, y especialmente más niños. Lo más curioso del informe es que muestra que a pesar de que el año 2008 fue especialmente funesto para empeorar las estadísticas del mandato Bush, ya a finales de 2007, antes del inicio de la recesión, los datos económicos de la presidencia Bush eran peores que los de la presidencia Clinton y los de la presidencia Reagan (por citar dos de las presidencias con más éxito económico, aunque en el segundo caso las diferencias entre pobres y ricos aumentaron significativamente). En cualquier caso, un artículo recomendable para examinar desde un punto de vista razonablemente objetivo una presidencia fracasada, cuanto menos, en el aspecto económico.