Sin embargo, los mitos están para desmontarlos y eso es lo que ha hecho Jay Cost en (uno más) de sus magníficos artículos en la página web de RealClearPolitics.
Cost desmonta el mito de la manera más sencilla posible: con un gráfico que compara la evolución del índice de aprobación presidencial según Gallup y la evolución del índice de desempleo durante el mandato de Reagan (enero de 1981- enero de 1989). Asimismo, incluye una línea de corte para recoger el momento en que estalló el escándalo Irán-Contra (un programa de venta de armas a Irán a cambio de la liberación de rehenes, con el que eventualmente se financió a la Contra nicaragüense en su lucha contra los sandinistas).
(Se puede hacer clic sobre la imagen para agrandarla)
La popularidad de Reagan sufrió enormemente a raíz de esta recesión, y a principios de 1983 su índice de aprobación estaba en un raquítico 35%, mientras que un 55% desaprobaba su gestión. Sin embargo, a partir de este punto la economía empezó a mejorar, y una vez más es posible comprobar que, a medida que el desempleo bajaba, la aprobación de Reagan subía. El día de las elecciones de 1984 el paro había vuelto exactamente a sus niveles de mediados de 1981, y el electorado apoyó a Reagan de manera contundente en las urnas.
El 3 de noviembre de 1986 estalló el escándalo Irán-Contra, en un pésimo momento para el Partido Republicano, que afrontaba cinco días después las segundas elecciones de medio mandato de Reagan, donde perdieron 8 Senadores y 5 congresistas (en cambio, recuperaron 7 gobernadores). Reagan, que disfrutaba de una popularidad superior al 60% justo antes del escándalo, llegó a estar por debajo del 45% de popularidad. Sin embargo, su popularidad se estabilizó (a medida que se vio que el Presidente no tenía conocimiento de algunos de los aspectos ilegales del plan) y para el día de las elecciones de 1988 ya volvía a estar en torno al 53-55%, lo que sin duda ayudó a George Bush Sr. a ganar las elecciones (tampoco le hizo ningún daño el hecho de que el paro continuara descendiendo durante el segundo mandato de Reagan hasta rozar el 5%).
Quiero decir con esto, simplemente, que las dinámicas de evolución de apoyo ciudadano a los líderes políticos son, en muchas ocasiones, fáciles de interpretar, y se derivan de la evolución de la situación económica (por supuesto, grandes escándalos como el Irán-Contra o los atentados del 11 de septiembre pueden alterar esas dinámicas, pero lo esencial es lo que revela el gráfico: cuando el paro subió dramáticamente en 1981-82, la popularidad de Reagan se resintió; como el empleo se recuperó en los dos años siguientes, Reagan, ayudado por su estilo simpático y optimista, consiguió una resonante victoria en 1984).
Las consecuencias de esta reflexión para el actual Presidente son interesantes, y serán objeto de nuestro próximo post.