sábado, 6 de febrero de 2016

Las primarias demócratas: un empate es una victoria (para Clinton)

Los caucuses de Iowa no alteraron, en mi opinión, el curso previsto de las primarias demócratas, esto es, la inevitable victoria de Hillary Clinton. Empecemos, una vez más, por los resultados, extraídos de Wikipedia:

Iowa Democratic caucuses, February 1, 2016
CandidateState delegate equivalents (× 100)[6][7][8]Percentage[9]Estimated
pledged delegates[6]
Estimated
superdelegates
Grand total
estimated delegates
Actual
delegates
Hillary Clinton700.59 (70,059)49.85%23629
Bernie Sanders696.82 (69,682)49.65%21021
Martin O'Malley7.61 (761)0.54%000
Uncommitted.46 (46)0.03%022
Other00.0%000
Total:1,406 (140,548)100%4485252

La distribución del voto por condados: en azul las victorias de Clinton, en rojo las de Sanders, en morado los empates.



Y el resultado comparado con las encuestas:

Polling Data

PollDateSampleMoEClintonSandersO'MalleySpread
Final Results------49.849.60.5Clinton +0.2
RCP Average1/21 - 1/31----47.943.94.3Clinton +4.0

Como se puede ver, la victoria de Hillary no pudo ser más ajustada. Ganó por dos décimas (y ni siquiera está claro que lo hiciera en número de votos, porque el Partido Demócrata de Iowa sólo da el número de delegados, no de votantes. Otra muestra de lo arcaicos que resultan los caucuses)

¿Qué significa esto para los candidatos?

1) Hillary Clinton ganó por los pelos, pero ganó. Con eso evitó entrar en una peligrosa dinámica para ella de derrotas frente a Bernie Sanders. Contrariamente a lo que nuestros lectores hayan podido encontrar en la prensa, el resultado de Iowa es bueno para Hillary, porque Iowa es el tercer Estado con más blancos liberales demócratas de Estados Unidos, que es la combinación más favorable posible para Bernie Sanders, cuyo máximo nivel de apoyo se encuentra precisamente entre los blancos liberales demócratas.

Basta con examinar este magnífico cuadro (y artículo) que elaboraron en Fivethirtyeight para entender que Bernie Sanders necesitaba ganar en Iowa:

silver-datalab-bernieland

Los únicos Estados más favorables que Iowa para Bernie Sanders son New Hampshire (donde las encuestas indican que conseguirá una cómoda victoria esta semana entrante) y su propio Estado, Vermont. Pero a partir de allí las siguientes citas electorales son delicadas para el socialista (en Carolina del Sur hay apenas un 19% de blancos liberales demócratas).

2) No quiero negarle el mérito a Bernie Sanders, que consiguió un resultado enormemente meritorio, teniendo en cuenta los notables handicaps de los que parte (edad, posicionamiento ideológico, carácter gruñón). Pero hay un indicio espectacularmente ominoso para él en la encuesta a pie de urna de la NBC para Iowa. Así cómo entre los blancos Hillary ganó apenas 49-46 a Sanders, entre los escasos negros, latinos y asiáticos de Iowa Hillary ganó con claridad: 58 a 34.

¿Qué le ocurrirá a Bernie Sanders cuando lleguemos a Estados con minorías raciales mucho más numerosas que en Iowa y New Hampshire? Pues lo sabremos muy pronto, porque Nevada, con un 25% de latinos en las primarias demócratas y Carolina del Sur, con un 50% de negros en las primarias demócratas, son los siguientes Estados en votar. Y si Sanders no es capaz de mejorar sus resultados con las minorías, será arrollado en esos dos Estados (y en el Supermartes, que viene inmediatamente después).

3) En cuanto al pobre Martin O' Malley, sepultado entre los dos titanes, se vio obligado a retirarse nada más finalizar los caucuses. (Nota: sus escasos seguidores, en segunda instancia, fueron a Bernie Sanders, lo que explica porque el resultado final fue finalmente todavía más ajustado de lo que auguraban las encuestas).

En resumen: diga lo que diga la prensa, los resultados de Iowa fueron buenos para Hillary. Aunque será derrotada en New Hampshire, sospecho que el margen será inferior al que ahora indican las encuestas (unos 17 puntos). Y lo que importa es que ocurrirá después, cuando abandonemos el terreno favorable para Bernie Sanders y nos dirijamos al Sur.

Las primarias republicanas: Iowa aclara las cosas

Los caucuses republicanos del lunes pasado en Iowa aclararon mucho las cosas, a mi juicio:


Primero, los resultados puros y duros, extraídos de Wikipedia:
Iowa Republican caucuses, February 1, 2016
CandidateVotesPercentageProjected
delegate count[25]
Actual
delegates
Ted Cruz51,66627.6%8
Donald Trump45,42724.3%7
Marco Rubio43,16523.1%7
Ben Carson17,3959.3%3
Rand Paul8,4814.5%1
Jeb Bush5,2382.8%1
Carly Fiorina3,4851.9%1
John Kasich3,4741.9%1
Mike Huckabee3,3451.8%1
Chris Christie3,2841.8%0
Rick Santorum1,7831.0%0
Other1190.1%0
Jim Gilmore120.0%0
Uncommitted0
Total:186,874100%3030

La división del voto por condados (en verde, donde ganó Ted Cruz, en azul donde ganó Donald Trump y en rojo donde ganó Marco Rubio):

Iowa Republican Presidential Caucuses Election Results by County, 2016.svg

Aquí, una comparativa entre la media de las últimas encuestas y los resultados reales, cortesía de RealClearPolitics:

Polling Data

PollDateSampleTrumpCruzRubioCarsonPaulBushHuckabeeKasichFiorinaChristieSantorumSpread
Final Results----24.327.623.19.34.52.81.81.91.91.81.0Cruz +3.3
RCP Average1/24 - 1/31--28.623.916.97.74.14.13.12.92.62.41.1Trump +4.7

Y, por último, lo que significan para los candidatos:

1) Ted Cruz consiguió, gracias a una buena organización en el Estado y al apoyo de sus votantes evangélicos, ganar contra pronóstico el caucus y mantener vivas sus esperanzas en una victoria final. Cruz tenía que ganar y ganó. Merece la pena señalar, sin embargo, que esa victoria no le ha supuesto un gran impulso de cara a las primarias de New Hampshire (un Estado de Nueva Inglaterra, en el que el perfil evangélico de Cruz no resulta especialmente apetitoso para sus republicanos, más bien moderados).

2) Donald Trump fracasó claramente, demostrando que no basta con hacer campaña en televisión. La falta de músculo organizativo se paga gravemente en los caucuses. Las primeras encuestas de New Hampshire reflejan un ligero retroceso para él, aunque su ventaja es tan elevada que probablemente todavía ganará el Estado. Sin embargo, mordido a su derecha por Ted Cruz y por el centro -republicano, no en un sentido general- por Marco Rubio, la supuesta autopista que tenía hasta el momento hacia la nominación se ha convertido en un sendero duro e improbable. Si no gana New Hampshire, sus posibilidades se verán reducidas básicamente a 0.

3) En cambio, Marco Rubio salió, a mi juicio, como el gran vencedor de las primarias. Rubio, que en la media de las encuestas el 24 de enero estaba por debajo del 11%, finalmente dobló ese resultado y a punto estuvo de superar a Donald Trump, ganando, además en Des Moines, la capital, lo que revela que es probablemente el candidato más competitivo en los núcleos urbanos, que suelen ser el talón de Aquiles del Partido Republicano.

En los días sucesivos, ha conseguido el apoyo de dos senadores (uno de ellos, Tim Scott, de Carolina del Sur, muy importante) y cinco congresistas, convirtiéndose en el candidato con más apoyo institucional. En las encuestas de New Hampshire ha pasado de estar en quinta posición con menos del 10% a segundo con más del 16% y subiendo, por lo que no es descartable que finalmente consiga superar a Trump.

Hace unas semanas, Rubio explicó que su estrategia era 3-2-1 (es decir, quedar tercero en Iowa, segundo en New Hampshire y primero en Carolina del Sur. La parte "3" del plan ha salido magníficamente bien, la del "2" tiene muy buena pinta, y la del "1", aunque muy difícil, ya no está fuera del reino de lo posible.

4) En cuanto a los demás, sus resultados oscilaron entre lo decepcionante (Carson, Paul) y lo directamente ridículo (Bush y los demás). Rand Paul, Mike Huckabee y Rick Santorum procedieron a retirarse de inmediato o en los días siguientes. Bush, Kasich, Christie (y no digamos ya Fiorina) aspiran a un improbable milagro en New Hampshire, especialmente ahora que Marco Rubio está mordiendo entre sus potenciales votantes.

En suma: empezaron 17, cinco se retiraron antes de Iowa y tres después. Sólo quedan 9, de los que más o menos la mitad se retirarán después de New Hampshire. Y de entre los que queden, únicamente Cruz, Trump y Rubio tienen posibilidades, siendo éste último, a mi juicio, el gran favorito para la victoria final.

lunes, 1 de febrero de 2016

Esperando a Iowa

Mientras esperamos al inicio de los caucuses de Iowa, veamos la media de las encuestas. En el bando republicano, Trump lidera con casi cinco puntos de ventaja de media sobre Ted Cruz, con Marco Rubio destacándose claramente en la tercera posición respecto de los demás (cortesía de RealClearPolitics):

Final Iowa GOP

En cuanto a los demócratas, Clinton lidera por cuatro puntos a Bernie Sanders, con Martin O' Malley a muchísima distancia (otra vez, RealClearPolitics):

Iowa Dem Final

¿Cuáles son los aspectos a tener en cuenta esta noche?

Entre los republicanos:

1) Si Trump conseguirá atraer a nuevos votantes poco habituales al caucus, especialmente votantes blancos de clase media baja y mediana y tercera edad que rara vez acuden al mismo.

2) Si Ted Cruz conseguirá que los cristianos evangélicos se movilicen en masa (y abandonen a Carson, Huckabee y Santorum) para impedir la victoria de Trump.

3) Si Marco Rubio realmente conseguirá despegarse claramente de los restantes candidatos del establishment (Bush, Kasich y Christie) consiguiendo un impulso quizá decisivo de camino a New Hampshire.

Entre los demócratas:

1) Si Sanders es capaz de movilizar al voto joven, más reacio a asistir a los caucuses.

2) ¿Que ocurrirá con el 4% de O' Malley? Los caucuses demócratas de Iowa tienen un umbral de viabilidad del 15% (es decir, que para un candidato pueda ser votado tiene que tener al menos un 15% de votantes). Como O' Malley no va a llegar a ese límite salvo en un par de precintos, ¿adonde irán sus votantes? Probablemente se repartirán entre Clinton y Sanders, pero si se decantan por este último podrían llevar al socialista de Vermont a la victoria in extremis.

Para quien quiera entender cómo funcionan los caucuses demócratas, ¿qué mejor que hacerlo con Legos? (cortesía de Outside the Beltway)


Y por último, los ganadores (presumiblemente Trump y Clinton), tras una dura campaña, se sentirán así:

sábado, 23 de enero de 2016

Otra vez, ahora todos juntos: Hillary Clinton será la candidata demócrata

La obsesión de los medios de comunicación por dar emoción a cosas que no la tienen les está llevando, en estos días previos a los caucuses de Iowa y a las primarias de New Hampshire, a informar a sus lectores, oyentes u espectadores de que las primarias demócratas están mucho más disputadas de lo que realmente lo están, y que Bernie Sanders tiene alguna opción de derrotar a Hillary Clinton.


Eso es sencillamente falso. Los datos a día de hoy son tan incontestables como lo eran hace tres meses, cuando echamos una última mirada a las primarias demócratas.

1) Hillary continúa teniendo, de manera abrumadora, el mayor número de apoyos dentro del Partido Demócrata. Véase la tabla de apoyos explícitos que contabiliza diariamente Fivethirtyeight, el blog de Nate Silver. A día de hoy:

- Hillary tiene 458 "puntos" de apoyo (Silver atribuye 10 puntos por gobernador, 5 por senador y 1 por congresista), lo que supone que su candidatura es apoyada por 12 de los 18 gobernadores demócratas, 38 de los 46 senadores, y 148 de los 188 congresistas. La inmensa mayoría del partido está con Hillary.

Los dos únicos rivales que le quedan a día de hoy, Bernie Sanders y Martin O' Malley, tienen el apoyo de 2 y 1 congresista, respectivamente, las mismas personas que les apoyaban hace tres meses, por cierto.

Hillary es la candidata más dominante de la historia de las primarias demócratas: a 8 días de los caucuses de Iowa, ningún candidato (ni Al Gore en el 2000) tenía tantos apoyos.

2) Hillary sigue siendo la candidata que más dinero ha recaudado (114 millones de dólares a día de hoy), muy por encima de Bernie Sanders (con unos muy respetables 74 millones de dólares). A eso hay que añadirle todos los millones de dólares de los Comités de Acción Política (Super Pacs) que la apoyan (Bernie Sanders, en un gesto de desarme unilateral absurdo, no emplea Super Pacs). Hillary también es la candidata con más dinero en mano (38 millones) aunque Sanders está más cerca de ella en este punto (28 millones).

3) Es cierto que las encuestas de Iowa y New Hampshire muestran un estrechamiento de las diferencias entre ambos candidatos. En Iowa, como se puede ver, Hillary sólo tiene una media de cinco puntos de ventaja en las encuestas, pero eso debería bastarle para ganar:



En New Hampshire, en cambio, todo parece indicar que Sanders va a ganar el Estado, aprovechándose del liberalismo de sus votantes y de su contigüidad a Vermont (que es el estado natal de Sanders). Aquí tenemos la media de las encuestas a día de hoy en New Hampshire, aplicando la opción "less smoothing" del "Pollster" del Huffington Post:



4) El plan de Sanders es claro: derrotar a Hillary en Iowa y New Hampshire, provocando un efecto bola de nieve que le permita derrotarla tambíen en Nevada y Carolina del Sur, liquidándola durante el supermartes.

El problema es que una vez pasados Iowa y New Hampshire, estados blancos como la nieve, Nevada y Carolina del Sur son Estados mucho más parecidos a Estados Unidos, es decir, con fuertes minorías hispana y negras, que apoyan mucho más claramente a Hillary que a Sanders.

En Nevada, la media de las encuestas elaborada por Fivethirtyeight le da a día de hoy 22 puntos de ventaja a Hillary. En Carolina del Sur, la ventaja pasa a ser de 40 puntos:



5) En 2008 ya intentamos explicar a nuestros lectores la composición de las tres partes del Partido Demócrata: simplificando horrorosamente: un tercio de blancos liberales de clase media-alta, especialmente situados en la costa Oeste y en el eje Maine- Washington D.C., otro tercio de blancos de clase media-baja, más moderados, restos de la vieja coalición rooseveltiana del New Deal (situados en el eje Pennsylvania-Minnesota), y otro tercio de minorías étnicas, negros (el 90% votan demócrata) e hispanos (dos tercios votan demócrata), situados en el Viejo Sur y en el Suroeste.

Tradicionalmente, las primarias demócratas seguían el siguiente patrón: había un candidato apoyado por el "establishment" demócrata (congresistas, senadores, gobernadores) y un insurgente, más liberal y apoyado por el ala más liberal del partido (Mondale-Hart en 1984, Gore-Bradley en el 2000, y Clinton-Obama en 2008).

El insurgente liberal conseguía algunas victorias, pero finalmente era derrotado por la combinación de los votantes blancos de clase media-baja y los votantes hispanos y negros, en su mayoría de clase media-baja.

En 2008 este modelo se subvirtió porque el candidato del ala liberal del partido, Obama, resultó ser negro, con lo que consiguió dividir a la coalicion moderada tradicional (no es casual que algunos de los mejores Estados de Hillary fueran Virginia Occidental o Kentucky, donde sólo quedaban demócratas blancos de clase media baja; los hispanos, por su parte, también se mantuvieron leales al candidato más moderado)

Pero esto no es 2008: Hillary no se enfrenta a un político negro liberal, sino a un Senador, más blanco que la leche, de Vermont, que ni siquiera es miembro del Partido Demócrata, sino un "demócrata socialista". Los votantes que apoyaron a Clinton en 2008 (blancos moderados de clase media baja + hispanos, simplificando mucho) sigue en pie, y los votantes negros no apoyarán a Sanders, sino a Clinton (entre otras cosas, porque saben que cuenta con el apoyo implícito de Obama, al que quieren y respetan).

En resumen: Hillary tiene el apoyo de entre dos terceras y tres cuartas partes del Partido Demócrata a día de hoy, y va a ganar con claridad las primarias demócratas, aunque sufra un traspiés en New Hampshire (y me atrevería a decir que incluso aunque lo sufra en Iowa).

Donald Trump puede ganar las primarias republicanas




(En la foto, cómo acabaría Trump en unas elecciones generales)

Decíamos a principios de noviembre que el panorama de las primarias republicanas era sumamente confuso, y los casi tres meses transcurridos han contribuido poco a aclararlo.

Vaya por delante que, contrariamente a lo que todo el mundo esperaba, la candidatura de Donald Trump no sólo no se ha desinflado, sino que se mantiene fuerte (al menos en las encuestas; ya veremos cómo se traduce eso en votos).

Las encuestas de Iowa y New Hampshire, los dos primeros Estados en votar -el 1 y el 9 de febrero, respectivamente- que ahora, a pocos días de distancia de las votaciones, empiezan a resultar significativas, pronostican los siguientes resultados (Fuente: Pollster, Huffington Post, opción de mayor sensibilidad):

Iowa



Como se puede ver, el apoyo de Donald Trump, aunque da fuertes bandazos, muestra una tendencia al alza desde diciembre de 2015, y a día de hoy está en torno al 30% de los votos. Por su parte, Ted Cruz, que en diciembre estaba disputando mano a mano la primera posición con Trump, a día de hoy parece que ha perdido algo de fuelle. En tercera posición pero a mucha distancia hallamos a Marco Rubio, mientras que los demás candidatos se encuentran todavía más lejos.

New Hampshire

En New Hampshire el panorama, si cabe, es todavía más favorable a Trump:



Trump lidera las encuestas del Estado a mucha distancia del sorprendente segundo (el gobernador de Ohio, John Kasich) y triplicando o cuadruplicando los apoyos de Ted Cruz, Marco Rubio, Jeb Bush o Chris Christie.

¿Como hemos podido llegar a esta situación en la que un millonario bocazas amenaza con ganar la nominación republicana? Por varios motivos:

1) En primer lugar, por la falta de deseo o de capacidad del denominado "establishment" republicano (congresistas, senadores, gobernadores y donantes moderadamente conservadores que nutren de fondos al Partido Republicano) para agruparse en torno a un solo candidato.

Esto continúa apreciándose claramente si examinamos como andan los apoyos dentro del Partido Republicano, medidos conforme a la tabla de apoyos explícitos que contabiliza diariamente Fivethirtyeight, el blog de Nate Silver, y que nos sigue mostrando, apenas una semana antes de Iowa, un panorama totalmente dividido, sin níngún candidato verdaderamente dominador:

- Jeb Bush, que es el candidato con más apoyos, apenas tiene 51 "puntos" de apoyo (Silver atribuye 10 puntos por gobernador, 5 por senador y 1 por congresista), lo que supone que su candidatura es apoyada por 0 de los 31 gobernadores republicanos, 5 de los 54 senadores, y 26 de los 247 congresistas. (Como punto de comparación, Hillary Clinton, a día de hoy, tiene 458 puntos de apoyo).

- Los restantes candidatos están aún peor (Rubio tiene 43 "puntos" -4 senadores y 23 congresistas, ningún gobernador- Chris Christie y Mike Huckabee tienen 26 "puntos", etc).

Resulta evidente que la inmensa mayoría del partido republicano está indeciso y no sabe cuál es el mejor candidato para confrontarlo a Hillary Clinton.

2) Pero hay otro problema adicional: lo que sí parece claro es que la mayoría del Partido odia aún más a Ted Cruz de lo que les preocupa Donald Trump. Sólo así se pueden entender declaraciones como las de Terry Branstad, el influyente gobernador de Iowa, o de Richard Burr, el senador de Carolina del Norte, en las que estos manifiestan su rotunda oposición al senador tejano (Burr ha llegado a decir que votarían antes por Bernie Sanders, el Senador socialdemócrata de Vermont que aspira a la Presidencia en las primarias demócratas, antes que a Ted Cruz).

Ted Cruz, como líder del área cristiana evangélica del Partido, siempre iba a tener problemas para conectar con los votantes republicanos más seculares, pero su ejecutoria desde que llegó al Senado en enero de 2013 ha alienado a la mayoría de sus colegas (ha intentado segar la hierba bajo los pies a los líderes republicanos en el Congreso y el Senado de manera constante, y el desprecio que sienten éstos por él parece ser sinceramente mutuo).

3) Entre los ataques que está recibiendo Ted Cruz y los ataques que los cuatro candidatos "tradicionales" - Jeb Bush, Marco Rubio, John Kasich y Chris Christie- se están propinando entre sí, Donald Trump continúa medrando, invadiendo claramente el espacio intermedio republicano (los "somewhat conservative" republicanos, en el brillante análisis de Henry Olsen).

En efecto, contrariamente a lo que se pueda pensar, los conservadores evangélicos más de derechas, en su mayoría, no se están dejando engañar y se percatan claramente de que Trump no es uno de los suyos (el otro día, por ejemplo, acudió a Liberty University, una universidad evangélica, y citó la Biblia, concretamente la Segunda Carta a los Corintios, como "Two Corinthians", cuando cualquier asistente habitual a la Iglesia sabe que la cita es "Second Corinthians"), por lo que apoyan en su mayoría a Ted Cruz.

Sin embargo, el votante republicano medio no es ese votante de la derecha cristiana, sino un votante algo más secular (aunque creyente) y de clase media-baja, con un profundo resentimiento étnico (pero aún más de clase) contra negros y -especialmente- hispanos, a los que considera "intrusos" que le quitan sus puestos de trabajo (en suma, es el equivalente norteamericano al votante del Frente Nacional en Francia), pero no especialmente conservador ni anti-gubernamental per se (es sólo anti-gubernamental cuando en el Gobierno están los demócratas). Este votante está en el centro ideológico del Partido Republicano -no tienen posturas tan radicales como la derecha cristiana en cuestiones de conciencia como el aborto o el matrimonio gay, por ejemplo, aunque tampoco están activamente a favor-.

El tercer tipo de votante republicano -el moderado-, tampoco es especialmente receptivo a los cantos de sirena de Trump. Pero tampoco tiene fuerza suficiente para imponer en solitario a su candidato frente a la derecha cristiana.

Tradicionalmente, el candidato republicano ha sido fruto de una alianza entre la derecha cristiana y los "somewhat conservatives" (George Bush Jr. en 2000, Ronald Reagan en 1980) o de los "somewhat conservatives" y los moderados (George Bush Sr. en 1988, Bob Dole en 1996, John McCain en 2008, Mitt Romney en 2012).

El problema es que Donald Trump, al ocupar ese espacio central, cortocircuita el flujo normal de alianzas en las primarias republicanas, y expone al Partido a un verdadero accidente en un doble sentido:

a) Si Trump es el candidato, es evidente que espantará a algunos votantes moderados hacia los demócratas, mientras que algunos votantes evangélicos se quedarán en casa.

b) Si Trump no es el candidato (y no digamos ya si acaba presentándose como independiente) serán votantes del centro del partido los que o se quedarán en casa o votarán a Trump en su condición de tercer partido.

4) ¿Qué están pensando a día de hoy las élites republicanas? Pese a su falta de coordinación, parece que su estrategia es la siguiente:

- Donald Trump es incapaz de obtener más de un tercio de los votantes en las primarias republicanas.
- Odiamos a Ted Cruz, por lo que vamos a dejar que Trump lo derrote en Iowa y en Carolina del Sur y en el Supermartes -las grandes primarias de principios de marzo- hasta forzarlo a retirarse.
- Escogemos como caballo ganador al candidato del establishment que mejor lo haga en Iowa y New Hampshire (sea Bush, Rubio, Christie o Kasich) y le apoyamos financieramente hasta que se retire Cruz.
- En la fase final de las primarias, el candidato del establishment recoge todos los votos anti-Trump (incluso los de la derecha cristiana, a regañadientes) y acaba derrotándolo. Para entonces, además, han pasado ya los plazos para presentarse como candidato independiente en la mayoría de los Estados, por lo que Trump no puede presentarse como tercera fuerza.

5) La estrategia de la derecha cristiana es similar, con algún matiz:

- Donald Trump es incapaz de obtener más de un tercio de los votantes en las primarias republicanas, y vamos a derrotarle en Iowa.
- Odiamos al establishment, por lo que vamos a dejar que Trump lo derrote en New Hampshire y en el Supermartes -las grandes primarias de principios de marzo- hasta forzarlos a todos a retirarse.
- Nuestro caballo ganador es Ted Cruz, al que apoyaremos financieramente a medida que caigan todos los candidatos del establishment.
- En la fase final de las primarias, el candidato de la derecha cristiana recoge todos los votos anti-Trump (incluso los de los moderados, a regañadientes) y acaba derrotándolo. Para entonces, además, han pasado ya los plazos para presentarse como candidato independiente en la mayoría de los Estados, por lo que Trump no puede presentarse como tercera fuerza.

El principal problema de estas dos estrategias está en lo que llama el efecto del "caballo ganador". Si Donald Trump gana en Iowa y New Hampshire, habrá conseguido algo que ningún candidato republicano -no presidente- había logrado nunca desde la instauración del sistema de primarias (Reagan, Bush padre, McCain y Romney perdieron Iowa; Bob Dole y George Bush hijo perdieron New Hampshire). El votante republicano tenderá a considerarlo el candidato más importante, y es probable que empiece a captar parte del voto de los candidatos que empiecen a retirarse.

6) Dicho esto, es cierto que Iowa y New Hampshire van a limar enormemente el número de candidatos. Si a día de hoy conservamos 12, es muy probable que después queden 6 o menos. Una vez que comiencen las votaciones, los candidatos perdedores simplemente verán cerrado el grifo de las donaciones (y las noticias en los medios de comunicación), y los ganadores podrán tener más visibilidad para enfrentarse con Trump.

7) Por último, hay que añadir una cosa, en justicia: en mi opinión, Donald Trump sería un presidente desastroso, pero está resultando ser un candidato mucho mejor de lo esperado. Maneja a los medios de comunicación como Bach un órgano y en los debates ha batido a Ted Cruz, campeón nacional de debates en 1992. Obsérvese este espectacular ejemplo del último debate. Contexto: Ted Cruz intenta atacar a Trump diciéndole que representa los valores de "Nueva York" (quiere decir que no es conservador). Trump contesta invocando los ataques del 11 de septiembre, de una manera absolutamente emocional y brillante, hasta el punto de que obliga a Ted Cruz a aplaudirle.


8) Dicho esto, el camino de la victoria para Donald Trump es, como mínimo, heterodoxo: depende de que la gente que le ve en la televisión vaya a votarle (tiene poca infraestructura organizativa) y sus partidarios más fervorosos precisamente son gente que no acude regularmente a votar en las primarias republicanas (votantes de clase media-baja, como hemos dicho, resentidos también contra Wall Street, además de contra negros e hispanos). Pero si consigue que acudan a votar, la división entre los restantes candidatos puede auparle a la victoria.

Ahora bien, la Presidencia es otra historia. Donald Trump puede llegar a conseguir ganar la nominación de un Partido Republicano dividido, pero eso no quiere decir que sea popular con el electorado en las generales. Donald Trump, no lo olvidemos, es bastante impopular:



Y que el Partido Republicano haya caído presa de sus encantos (cosa que, insisto, está por ver) no quiere decir que el Partido Demócrata también vaya a hacerlo.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Las encuestas del 20-D y los partidos nacionalistas

Por último, pasamos a analizar los porcentajes medios de votos que dan las encuestas a los partidos nacionalistas (en este caso, los datos están extraídos de Wikipedia, más el sondeo del CIS, que incomprensiblemente Wikipedia no recoge).


El primer problema es que, en este caso, el número de encuestas es más limitado (entre 11 y 13, dependiendo del caso). El segundo problema es que en todos los casos -menos el CIS- únicamente las fuerzas políticas vascas y catalanas computan en las encuestas (cuando en el actual Congreso también hay partidos nacionalistas gallegos, navarros y canarios en el hemiciclo), lo que nos obliga a acudir a las encuestas regionales, también cortesía de Wikipedia, pero con el agravante de que aquí el número de encuestas es todavía más limitado (seis en Navarra, cinco en Canarias, cuatro en Galicia).

En cualquier caso, efectuando como siempre una simple media ponderada, los resultados, en relación con las fuerzas nacionalistas que entrarán en el Congreso o que se quedarán a las puertas, son los siguientes, redondeando al dígito más cercano en el caso de los escaños:

1.ERC: 2,18% del voto total (16,37% en las encuestas regionales de Cataluña), 8 escaños (8,35)

2.  Democracia i Llibertat (Convergencia): 1,94% del voto total (15,16% en las encuestas regionales de Cataluña), 8 escaños (8,12)

3. PNV: 1,18 % del voto total (26,73% en las encuestas regionales vascas), 6 escaños (5,54)

4. EH BILDU: 1,1% del voto total (19,63% en las encuestas regionales vascas, 12,78% en las encuestas regionales navarras) 5 escaños (5,29)

5.Unió: 0,38% del voto total (no hay porcentajes regionales)- 0 escaños (0,25)

6.Coalición Canaria: 0,3% del voto total (8,88% en las encuestas regionales canarias), 1 escaño (0,72)

7. NOS- Candidatura Galega (BNG): 0,3% del voto total (5% en las encuestas regionales gallegas), 0 escaños (0,06)

8.Geroa Bai: 0,1% del voto total (12,92% en las encuestas regionales navarras), 0 escaños (0,22)

9.MÉS: no figura en encuestas nacionales (7% en las encuestas regionales baleares), 0 escaños (0,25)

Analizando porcentajes de voto y previsiones de escaños partido por partido, las conclusiones que se extraen son las siguientes:

1) ERC:

2011: 1,05% del voto (7,06% en Cataluña), 3 escaños.

Encuestas 2015: 2,18% del voto, 8 escaños (+1,13%, +5 escaños).

Dentro de su pugna con Convergencia, todo parece indicar que ERC conseguirá su propósito de derrotar por primera vez a ésta en unas elecciones generales y erigirse, si no como la primera fuerza de Cataluña (todo parece indicar que Podemos e incluso el PSC y Ciudadanos pueden superarla) ser la primera fuerza nacionalista, doblando en votos y triplicando en escaños respecto a hace cuatro años.

2) Democràcia i Llibertat (Convergencia)

2011 (como CIU): 4,17% del voto (29,35% en Cataluña), 16 escaños

Encuestas 2015: 1,94% del voto (15,16% en Cataluña), 8 escaños (-2,23% -8 escaños)

Las previsiones de DiL son el reverso oscuro (en estos días llenos de referencias a "Star Wars") de los de ERC: el partido de Artur Mas parece continuar en caída libre, perdiendo la mitad de sus votos y escaños (incluso si tenemos en cuenta que iban con Unió hace cuatro años, los resultados de las últimas elecciones catalanas revelaron que apenas el 10% de los antiguos votantes de CIU eran de Unió). 

3) PNV

2011: 1,33% del voto (27,42% en el País Vasco), 5 escaños.

Encuestas 2015: 1,18% (26,73% en el País Vasco) del voto, 6 escaños (-0,15%, + 1 escaño).

Curiosamente, aunque las encuestas le dan un ligero retroceso de votos al PNV, parece que aumentará en número de escaños, ayudado por el retroceso del Partido Popular por un flanco y de EH BILDU por el otro.

4) EH BILDU

2011: 1,37% del voto (24,12% en el País Vasco, 14,86% en Navarra), 7 escaños.

Encuestas 2015: 1,1% del voto (19,63% en el País Vasco, 12,78% en Navarra), 5 escaños (-0,27% - 2 escaños)

En el País Vasco los resultados son los inversos a los catalanes: la fuerza de izquierdas nacionalista retrocede en favor de la fuerza de derechas nacionalista (de aquella manera, porque el PNV también retrocede en votos). PODEMOS parece que será la beneficiaria de este retroceso.

5) Unió:

2011: ver resultados de CIU.

Encuestas 2015: 0,38% del voto, 0 escaños.

Unió probablemente afronta su extinción como partido político si Duran i Lleida no es capaz de llegar al 3% de los votos en Barcelona, única esperanza del partido para conseguir escaño.

6) Coalición Canaria:

2011: 0,59% del voto (15,46% en Canarias), 2 escaños.

Encuestas 2015: 0,3% del voto (8,88% en Canarias), 1 escaño (-0,29% -1 escaño)

La escisión de Nueva Canarias y la presión de cuatro partidos estatales con posibilidad de lograr escaño diezmarán a Coalición Canaria, que continuará con el declive en votos y escaños que lleva padeciendo en los últimos quince años. 

7) Nos-Candidatura Galega:

2011: 0,75% del voto (11,25% en Galicia), 2 escaños.

Encuestas 2015: 0,3% del voto (5% en Galicia), 0 escaños (-0,45%, -2 escaños).

La escisión de ANOVA, la fuerza de Jose Manuel Beiras y la posterior alianza de ésta con Podemos para formar En Marea parece que va a arrollar al BNG, que por primera vez desde 1996 no obtendrá representación en las Cortes, perdiendo además más de la mitad de sus votos.

8) Geroa Bai:

2011: 0,17% del voto (12,84% en Navarra), 1 escaño.

Encuestas 2015: 0,1% del voto (12,92% en Navarra), 0 escaños

Geroa Bai, la coalición de partidos de centroderecha nacionalistas vascos en Navarra liderada por el PNV, es el caso más curioso, porque a pesar de que puede mantener sus resultados, podría perder su escaño, arrebatado por Podemos (aunque aquí es más probable que las encuestas se equivoquen y la que pierda el escaño sea EH Bildu).

9) MÉS

2011: 7,16% del voto en Baleares (concurrieron con Equo), 0 escaños

Encuestas 2015: 7% del voto, 0 escaños.

La negativa de MÉS a concurrir con PODEMOS, al contrario que otras fuerzas nacionalistas en Galicia, impedirá que MÉS alcance escaño en esta legislatura, algo que con sus escaños en las últimas autonómicas, era un objetivo alcanzable.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Las encuestas del 20-D: una visión general (II)

Tras comparar ayer los porcentajes medios de votos que dan las encuestas a los cinco partidos que se presentan en todas las circunscripciones, ahora toca ver cómo se traducen esos porcentajes en escaños (una vez más, los datos están extraídos de la web Electomanía, así como de Wikipedia):

Escaños

(Los datos de Electomanía están ligeramente equivocados: no se incluye la última encuesta de Metroscopia, Gad3 o Sigma Dos, y se omiten las de la página web Encuestamos).

En cualquier caso, una vez corregidos esos errores, tenemos un total de 19 encuestas. Efectuando una simple media ponderada, los resultados, en relación con las cinco fuerzas de ámbito nacional, son los siguientes, redondeando al dígito más cercano:
  1. Partido Popular: 117 escaños (116,5)
  2. Partido Socialista: 81 escaños (80,78)
  3. Ciudadanos: 63 escaños (62,95)
  4. Podemos (+ aliados): 55 escaños (55,18)
  5. Izquierda Unida: 3 escaños (2,87)

Analizando porcentajes de voto y previsiones de escaños partido por partido, las conclusiones que se extraen son las siguientes:

1) Partido Popular:

2011: 45,02% del voto, 187 escaños (se le suman los votos y el porcentaje de FAC, que se presenta en coalición con el PP en estas elecciones).

Encuestas 2015: 27,48% del voto, 117 escaños (-17,54%, -70 escaños).

Todo parece indicar que el Partido Popular ganará las elecciones y probablemente, en función de los resultados y las decisiones que adopte Ciudadanos, podrá seguir gobernando. 

Dicho esto, si el resultado que predicen las encuestas se consuma, el descenso del PP será la segunda mayor debacle de un partido de gobierno en la historia democrática reciente de nuestro país (sólo superado por el hundimiento de UCD en 1982).

El PP conservará apenas el 61% de su porcentaje de votos de hace cuatro años y volverá casi a los resultados de los años 80. El daño quedará mitigado por el hecho de que en vez de enfrentarse al PSOE de Felipe González, el PP se enfrenta al PSOE más débil de la historia, pero la continuidad de Mariano Rajoy quedará en cualquier caso en entredicho, y la hemorragia de votos hacia Ciudadanos será un hecho consumado.

Ningún partido político ha intentado gobernar en España desde la restauración de la democracia con un porcentaje de votos y un número de escaños tan escaso como el que el PP presumiblemente va a cosechar, así que es probable que encaremos una legislatura corta en cualquier caso.

2) Partido Socialista Obrero Español:

2011: 28,73% del voto, 110 escaños.

Encuestas 2015: 20,57% del voto, 81 escaños (-8,16%, -29 escaños).

El resultado del PSOE será peor todavía, si cabe, que el del PP. Aunque su descenso en votos y escaños será de algo menos de la mitad, la posición de partida del PSOE era mucho peor, puesto que en 2011 sólo había conseguido 110 escaños.

Por segunda vez consecutiva, el partido cosechará el peor resultado de su historia, conservando menos del 72% de su ya escaso porcentaje de voto del 2011. Es discutible que Pedro Sánchez sobreviva a la noche electoral e incluso si intenta seguir, probablemente la presidenta de Andalucía o Eduardo Madina, el diputado vasco y su rival en las primarias, le sieguen la hierba bajo los pies.

3) Ciudadanos:

No se presentó en 2011.

Encuestas 2015: 19,22% del voto, 63 escaños.

La irrupción de Ciudadanos, como anticipábamos ayer, será verdaderamente llamativa si se consuman los pronósticos de las encuestas. Desde 1977 ningún tercer partido había alcanzado el 11% de los votos o los 24 escaños. Ciudadanos va camino de casi doblar y casi triplicar esas dos magnitudes.

Muy probablemente, la continuidad de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno dependerá de la voluntad del partido naranja. El escenario más probable, a la vista de la suma PP-Ciudadanos (117 + 63 escaños suman 180, cinco más de la mitad del hemiciclo) es un gobierno del PP con apoyos puntuales de Ciudadanos, pero que Mariano Rajoy sea quien dirija ese gobierno es discutible.

4) Podemos (+aliados):

No se presentó en 2011.

Encuestas 2015: 17,42% del voto, 55 escaños.

Igualmente llamativa será la irrupción de Podemos. Si ningún tercer partido había alcanzado un 11% de los votos desde 1977, ningún cuarto partido había superado el 8,2% de los votos y los 16 escaños. Podemos doblará y triplicará ampliamente esas marcas.

A Podemos se le plantean sin embargo, tres problemas distintos: por una parte, la debilidad del PSOE impedirá la formación de un gobierno de izquierdas (la suma PSOE + PODEMOS + IU no alcanza los 140 diputados). El segundo problema es que tanto en Cataluña como en Valencia y Galicia Podemos ha aceptado que los diputados de sus aliados (Iniciativa y Barcelona en Comú en Cataluña, Anova en Galicia y Compromís en Valencia) formen grupos parlamentarios separados, lo que reducirá sensiblemente el número de diputados puramente de Podemos en el hemiciclo. El tercer problema es que tanto en Cataluña como en Galicia los diputados de Izquierda Unida que salgan elegidos en las listas comunes acabarán probablemente intentando formar grupo con Alberto Garzón, lo que reducirá algo más el grupo parlamentario de Podemos.

5)  Izquierda Unida

2011: 6,92% del voto, 11 escaños

Encuestas 2015: 3,96% del voto, 3 escaños (-2,96%, -8 escaños).

Izquierda Unida, la tercera fuerza política en número de votos en España desde 1989, será la tercera gran damnificada de las elecciones. Es perfectamente posible que sólo obtenga un diputado en solitario (el de Alberto Garzón por Madrid), y que sólo mediante la adición de los diputados del partido que se presentan junto a Podemos en Galicia y Cataluña sea posible aumentar algo el número de escaños del partido.

En cualquier caso, IU conservará apenas el 57% de su porcentaje de votos de hace cuatro años y volverá a los desastrosos resultados de 1982 y 2008, con el agravante de que por primera vez se encontrará enfrente en la izquierda no sólo al PSOE, sino a una pujante Podemos. Veremos si IU es capaz de resistir en la próxima legislatura.

6) Una nota final para UPyD, que en 2011 obtuvo el 4,96% de los escaños y 5 escaños, y en esta ocasión desaparecerá del hemiciclo y muy probablemente procederá a disolverse en los próximos meses, tras obtener menos del 0,5% de los votos.

Mañana hablaremos de las expectativas de los partidos nacionalistas en las comunidades autónomas dónde se presentan con opciones de alcanzar escaño: Galicia, País Vasco, Navarra, Cataluña, Baleares y Canarias.