martes, 1 de julio de 2008

Triunfo y tragedia: el final de las primarias democratas (segunda parte)

Decíamos ayer (mira, nunca había tenido ocasión de imitar a Fray Luis de León) que Hillary Clinton todavía se pregunta hoy cómo diablos pudo perder las primarias de su partido este año.

Como he dicho ya en alguna otra ocasión, si en enero de 2007 le hubiéramos dicho a cualquiera que un Senador negro (en realidad, mulato) de Illinois, recién elegido en 2004, iba a triunfar en las primarias sobre Hillary Clinton, senadora de Nueva York, exprimera dama de Estados Unidos y Arkansas, y mujer de Bill Clinton, uno de los políticos mas listos que el mundo ha visto, nuestro interlocutor se hubiera reído mucho de nosotros.

Pero lo cierto es que ha ocurrido, así que en este correo sobre las primarias demócratas, vamos a analizar, de modo sumario, por qué.

El triunfo es, por supuesto, el de Barack Obama, cuya campaña fue modélica en varios sentidos:

- En primer lugar, Obama y sus asesores entendieron brillantemente el "tema", como mínimo, de las primarias (y me anticipo a decir que también el de las presidenciales de noviembre): la necesidad de un "cambio de rumbo" (en muchas encuestas americanas se pregunta si el país esta "on the right track" o "on the wrong track". Más o menos tres cuartas partes de los americanos piensan hoy lo segundo).

Obama ha expresado claramente que él supone un cambio profundo respecto a la Administración Bush, que es tremendamente impopular. No se trata, por supuesto, de un mero cambio de republicano a demócrata, sino de un cambio general de actitud: de la beligerancia a la diplomacia, de la brocha gorda a la sutileza, de invadir Irak a salir de Irak...

Este tema le sirvió de manera excelente a lo largo de las primarias (que giraron machaconamente en torno a dos ideas-fuerza: "esperanza" y "cambio"). Por supuesto, el hecho de que fuera el primer candidato negro realmente viable era la encarnación misma del "cambio".

- En segundo lugar, en el enfrentamiento cara a cara con Clinton, Obama gozaba de una ventaja muy importante en el que resultó el gran tema de las primarias: el voto a favor de la guerra de Irak. Obama tenía la posición correcta en unas primarias del Partido demócrata (oposición desde el principio) mientras que Clinton, en 2003, cometió el grave error (visto a posteriori) de votar a favor de la entrada en la guerra, y lo que es más grave, de negarse a reconocer que había cometido un error al votar en ese sentido (Edwards, por ejemplo, que también había votado a favor de la guerra, se dio cuenta de que tenia que denunciar ese voto como un error si quería ganar las primarias -no fue suficiente, porque Obama le robó el manto del "candidato del cambio" frente a Hillary, pero eso ya es otra historia-).

Cada vez que Clinton parecía ganar algún punto en algún tema político, Obama y los suyos solo tenían que decir "Irak" para recordarle a la gente que en el tema esencial, Hillary estaba equivocada y Obama había acertado. Clinton y los suyos tardaron meses en conseguir desviar la conversación hacia otros terrenos.

- En tercer lugar, Obama y sus asesores entendieron perfectamente el sistema de primarias, y la importancia que tienen todavía los caucuses. No es posible exagerar lo esencial del hecho de que Obama ganara en todos los caucuses que se celebraron (menos Nevada, que fue, junto con Iowa, el único en el que los Clinton se esforzaron). Sus victorias en los caucuses, que exigen disciplina, organización y entusiasmo (tres aspectos en los que los obamitas claramente superaron a los clintonitas), le dieron el margen ganador de delegados. Siempre utilizo el mismo ejemplo: el Supermartes había primarias en Nueva Jersey. Votaron 1.141.000 personas. Hillary ganó (con el 55% de los votos) y obtuvo once delegados más que Obama (59-48). Ese mismo día hubo caucuses en Idaho. Votaron 21.000 personas. Obama ganó (con el 80% de los votos) y obtuvo DOCE delegados más que Hillary (15-3). Es decir, Obama empató a Hillary en lo único que importaba (el computo de delegados) utilizando un Estado, Idaho, en que votaron 50 veces menos personas que en Nueva Jersey, pero un Estado que Obama se molestó en visitar y Hillary no.

- Lo que nos lleva al cuarto punto: Obama leyó mejor el sistema de elección de delegados, porque le era imprescindible, dado que en realidad acabó prácticamente empatado en votos en el ciclo de primarias con Hillary.

Ello se debe a lo siguiente: el Partido demócrata se compone, tradicionalmente, de tres elementos, divididos del siguiente modo (lo que sigue es una generalización muy burda, pero más o menos válida).

a) Votantes blancos de clase media-alta, "bebedores de vino" (wine-drinkers), empleados en la banca, nuevas tecnologías, etc., concentrados especialmente en las zonas residenciales y en los Estados de las dos costas. 30% del electorado demócrata.

b) Votantes blancos (e hispanos) de clase media o media-baja, "bebedores de cerveza" (beer-drinkers), empleados en industrias en retroceso, localizados especialmente en los Estados interiores. 50% del electorado demócrata.

c) Negros, en general de clase media-baja, situados en las grandes ciudades y en el Sur. 20% del electorado demócrata.

Históricamente, las primarias demócratas mas disputadas han consistido en el enfrentamiento de un miembro del "establishment" demócrata, más populista, contra un miembro del partido situado a su izquierda, apoyado por las élites de las costas Este y Oeste. Este segundo candidato obtiene sus apoyos de esos "bebedores de vino" también llamados "bebedores de café con leche" ("latte liberals"), pero es siempre derrotado por la unión de los votantes blancos (y crecientemente hispanos) de clase media o media-baja, mas los votantes negros, que históricamente han votado por el candidato menos "fino" y más "populista". El resultado seria, por lo tanto, 70% (blancos e hispanos pobres + negros) contra 30% (blancos ricos) -insisto en que esto es una simplificación muy burda...-

Éste es el modelo con el que Mondale derrotó a Hart y Jesse Jackson en 1988, con el que Gore derrotó a Bradley en 2000 (y en cierta medida, el modelo de victoria de Carter en 1976 y Clinton en 1992, aunque al haber muchos candidatos en las primarias es más difícil clarificar quién iba con quién).

Pero la pregunta decisiva, como comprenderéis, es la siguiente: ¿que pasa si el candidato "elitista" es negro? Pues pasa lo que ha ocurrido en las presentes elecciones: que los blancos "ricos" y los negros se han unido para apoyar a un candidato, y han conseguido, por los pelos en votos, y con algo más de comodidad en el número de delegados, ganar las elecciones respecto del candidato de los blancos e hispanos "pobres", el candidato del "establishment", Hillary Clinton, mujer del expresidente Bill Clinton (y no se me ocurre otra candidata mas del "establishment" que Hillary).

El momento decisivo, en mi opinión, para la formación de la coalición que ha llevado a Obama a la victoria se produjo, según muestran los sondeos, tras su victoria en los caucuses de Iowa. Hasta ese momento, todas las encuestas indicaban que Hillary conservaba casi el 50% del apoyo negro, lo que le hubiera bastado y sobrado en el futuro para derrotar a Obama junto con el resto de su coalición de votantes blancos pobres (insisto, esto es una visión exagerada: hay blancos ricos que apoyaban a Hillary y blancos pobres que apoyaban a Obama). Pero la victoria de Obama en Iowa, un Estado abrumadoramente blanco (y en el que el voto blanco "pobre" se dividió entre Hillary y Edwards) creó entre los votantes negros una impresión única ¡por fin tenían un candidato capaz de ganar las elecciones, un candidato negro a nivel nacional al que los blancos podían votar! La única forma de comprobar la validez de esta teoría es acudir nuevamente a las encuestas: a lo largodel mes de enero, el apoyo a Hillary entre la comunidad negra se desplomó del 50 al 10% (tampoco le hizo ningún daño a Obama, sin duda, el hecho de que Oprah Winfrey, la mujer negra mas influyente de Estados Unidos, le diera su apoyo pocos días antes de los caucuses de Iowa).

- Por supuesto, hay mil aspectos mas que justifican la victoria de Obama: la creación de un equipo disciplinado y sin fracturas, de una maquinaria de recaudación de fondos por Internet absolutamente histórica que le permitió a Obama disponer siempre del dinero necesario para competir, un tratamiento benigno por parte de la prensa que le permitió superar las grandes crisis de las primarias (esencialmente el asunto de su reverendo, que le pasó factura sin lugar a dudas), una cierta tolerancia por parte de los republicanos, que odiaban mas a Hillary que a Obama y atacaron a éste, por tanto, bastante menos de lo que en otras circunstancias hubiera podido ocurrir. Tampoco podemos desdeñar los apoyos que en momentos decisivos obtuvo Obama de las grandes figuras del Partido Demócrata (Edward Kennedy y John Kerry en Enero, Bill Richardson en abril, John Edwards en mayo).

Pero es bien sabido que la victoria tiene cien padres. Yo os ofrezco algunos, y sin duda me dejo otros, aunque insisto, lo mas importante ha sido: interpretación "filosófica" correcta del enfoque de campaña (cambio, esperanza, cambio, esperanza), creación de una diferencia clara contra el principal contrincante (yo llevaba razón en no ir a Irak, y tu nos metiste allí) y entendimiento perfecto del sistema electoral primarias-caucuses.

Como este correo otra vez es demasiado largo, mañana hablaremos de los motivos del fracaso de Hillary.