jueves, 3 de abril de 2008

En las trincheras- las primarias demócratas

He dejado pasar algún tiempo hasta volver a escribir sobre las primarias demócratas, entre otras cosas para poder ganar una cierta perspectiva sobre la cuestión. Además, entre el 11 de marzo y el 22 de abril hay un parón de 45 días entre primarias (que demuestra la locura de este sistema y la necesidad de su reforma), y no iba a ir mandando comentarios cada semana.

En todo caso, empecemos por recordar (aunque parezcan historia lejana) los resultados de las dos últimas votaciones:

8 de marzo- caucuses de Wyoming:
Obama- 61%, Clinton- 38%

11 de marzo- primarias de Mississipi:
Obama- 61%, Clinton- 37%

Wyoming: el último caucus relevante (falta la islita de Guam) le dio, una vez más, una clara victoria a Obama. Hay que felicitar a la organización de Obama, que realmente ha barrido a Clinton en casi todos los caucuses celebrados. Una nota: este caucus fue en sábado, así que los votantes trabajadores de Clinton, en su mayoría, podrían haber acudido y no fueron. De todos modos, votaron sólo 8.000 personas (que para Wyoming es una barbaridad, pero no dejan de ser sólo 8.000 personas)

Mississipi: el Estado de la Unión con más población negra le dio una victoria clara a Obama, aunque quizá menos clara de lo esperada. Los negros supusieron el 50% de los votantes (menos de lo que yo preveía, pero son pobres y muchos no se inscriben para votar) y votaron en un 90% a Obama. Los blancos votaron sólo en un 30% a Obama (Mississipi es el Estado más racista del país). Un detalle preocupante para Obama en el futuro: una pequeña parte de los votantes en las primarias eran republicanos saboteadores que decidieron votar a Clinton para alargar las primarias y darle tiempo a McCain para fortalecerse (las primarias en Mississipi son totalmente abiertas). En Mississipi esto afectó poco al resultado, pero en el futuro, en Estados más competidos, esos republicanos saboteadores pueden darle aire a Hillary y otorgarle victorias que de otro modo no obtendría.

Las victorias de Obama frenaron bastante la euforia de los clintonitas tras sus triunfos de Texas y Ohio, pero en las semanas siguientes Obama tuvo su momento más bajo a lo largo de toda la campaña cuando (por fin) se difundieron imagenes de algunos sermones del antiguo pastor de Obama en los que éste venía a decir, entre otras barbaridades, que los atentados del 11-S eran culpa de EE.UU por su política en Oriente Medio (lo que es discutible políticamente, pero el pastor lo expresó de una manera que sonaba a "nos lo hemos merecido", cosa que es un tanto burra) y que el SIDA había sido inventado por el Gobierno americano (lo que es una barbaridad, punto y pelota). La impresión que daba el pastor era, lisa y llanamente, la de ser una especie de Malcolm X redivivo (por supuesto, las cosas son algo más complejas, pero las palabras del pastor estaban allí).

Obama intentó aplicar una política de control de daños con un discurso en el cual vino a decir que: a) él desde luego no compartía los postulados de su pastor, y b) que su pastor estaba profundamente equivocado, en parte por el hecho de que estaba anclado en su postura generacional de confrontación interracial. El discurso era una llamada a afrontar la cuestión racial de una manera integradora. A nivel retórico, el discurso es excelente (recomiendo su lectura, de verdad). A nivel práctico, veremos qué efecto tiene en los próximos meses (mi impresión, de creer las encuestas, es que a Obama el discurso le ha permitido salvar su coalición de demócratas liberales + independientes, aunque se ha dejado por el camino a la mayoría de los republicanos (pocos, pero existían) que estaban interesados en votarle).

Los conservadores estaban en éxtasis con la controversia, y han atacado furiosamente a Obama (salvo Huckabee, que tuvo una intervención de una gran nobleza la transcripción de la cual os recomiendo que leais. Vino a decir -y él es un antiguo pastor- que los sermones son improvisaciones en las que a veces a uno se le "va la boca" y, en segundo lugar, que los negros nacidos en la América segregada- el pastor nació en 1941- tienen serios motivos para ser críticos con el país y que hay que ser particularmente comprensivos con ellos).

A todo esto, Hillary, a la que más le habría valido estarse calladita y dejar que Obama asumiera todo el bombardeo sobre su pastor, decidió atraer toda la atención de la prensa con una metedura de pata espectacular: dijo literalmente que en su visita a Bosnia en 1996 su avión había aterrizado en Tuzla "bajo el fuego enemigo" (quería demostrar su experiencia en política internacional y su "hombría"- es una manía de Hillary pretender demostrar que es más macho que los hombres).

La controversia, que ya se arrastraba desde enero, estalló finalmente cuando el cómico Sinbad, que acompañaba a Hillary en su viaje, dijo que la visita a Bosnia fue un picnic, y que de fuego graneado enemigo, nada de nada.

Una cosa que ya nos extrañaba a muchos es que Hillary hizo el viaje a Bosnia con su hija Chelsea, y lo primero que nos venía a la cabeza era algo así como: hombre, ya sabíamos que Bill era un golfo infiel, pero mandar a su esposa ¡y a su hija! a una zona de guerra era un poco fuerte, incluso para él, ¿no?

Y entonces llegó la puntilla: la CBS buscó en sus archivos y por supuesto encontró el vídeo de la llegada a Tuzla de Hillary y Chelsea en 1996. Recepción oficial con niñas entregando flores, como las hemos visto cientos de veces. ¿Fuego enemigo? Claro que no. ¿Francotiradores? Ni uno. ¡Como iba a poner el presidente americano la vida de su mujer en peligro, hombre!

En resumen: Obama consiguió salir del escándalo del pastor chiflado (esto es una caricatura, por supuesto), más o menos indemne, mientras Hillary quedaba como una mentirosa.

Estas controversias, por supuesto, estarán olvidadas cuando empiece la próxima ronda de primarias, pero Hillary no se puede permitir errores de principiante como éstos. Ya no.

El 22 de abril, como digo, empieza la nueva ronda de primarias, en Pennsylvania, un Estado que está hecho a medida para Hillary. Es como Ohio, pero peor para Obama (menos negros, más blancos pobres de clase trabajadora). Las encuestas post-Texas y post-Ohio iniciales le daban 16 puntos de ventaja a Hillary. Obama se ha pasado ya varios días de campaña furibunda y ha empezado a reducir márgenes (ahora mismo la cosa debe andar por entre los 10 o 12 puntos de desventaja para él). En cualquier caso, la favorita es Hillary.

El 3 de mayo, caucuses en Guam- se juegan 4 delegados, o sea que no es muy importante. Vaya uno a saber que pasará.

El 6 de mayo votan Indiana (un Estado muy interesante, similar a Ohio, pero vecino de Illinois. Ventaja para Hillary) y Carolina del Norte (el último Estado sureño clásico en votar- ventaja Obama)

El 13 de mayo vota West Virginia (el Estado de los Apalaches, pobrísimo y blanquísimo. Clara ventaja para Hillary).

El 20 de mayo vota Kentucky (medio Estado en los Apalaches. Clara ventaja para Hillary) y Oregón (un Estado liberal de la Costa Oeste, ventaja Obama)

El 1 de junio vota Puerto Rico (vaya uno a saber. Los americanos dicen que como es un Estado lleno de hispanos, la ventaja es para Hillary. Pero es que no es un Estado lleno de hispanos como Nuevo Mexico. Es que es Puerto Rico, que es otra cosa, casi un país independiente- ¡si participa en los Mundiales y creo que en las Olimpiadas por separado!) No hay encuestas, no hay nada. Es la incógnita más enigmática de estas primarias.

Por último, el 3 de junio votan Montana y Dakota del Sur. Votan en primarias y no en caucuses. De todos modos, mi impresión es que, al igual que en TODOS sus Estados vecinos, Obama ganará (quizá con menos margen que en un caucus, pero ganará).

Hillary lo tiene muy cuesta arriba. Recordemos que la cifra mágica para obtener la nominación son 2025 delegados (Michigan y Florida excluidas).

Éste es el reparto de delegados a día de hoy:

- Obama: 1635 (1414 electos, 221 superdelegados)
- Clinton: 1503 (1252 electos, 251 superdelegados)

Ésta es la diferencia de votos (sin Florida ni Michigan ni los cuatro Estados de caucuses que no han dado sus totales de votos: Iowa, Nevada, Washington y Maine):

- Obama: 13.355.209- 49.5%
- Clinton: 12.638.123- 46.9%

En resumen, Obama tiene 132 delegados de ventaja y 717.000 votos. ¿Qué necesita Hillary? No puede superarle en delegados (tendría que ganar TODO lo que queda con el 64% de los votos, y eso es imposible, porque no va a pasar ni en Carolina del Norte ni en Oregón, ni en Montana, ni en Dakota del Sur, ni casi con total seguridad en Pennsylvania o Indiana). Puerto Rico y Guam son una incógnita. Tan solo Kentucky y West Virgina pueden darle esos márgenes de victoria.

Hillary, por lo tanto, no puede ni siquiera empatar con Obama en el cómputo de delegados electos con los Estados que quedan. A lo que aspira es a conseguir que la mayoría de los superdelegados subviertan la voluntad mayoritaria de los delegados, dándole su apoyo a ella, por "estar más preparada". En segundo lugar, aspira a conseguir como sea que las delegaciones de Florida y Michigan, sancionadas por el partido por adelantar sus primarias a enero sin autorización, vean repuestos sus delegados (que votaron mayoritariamente por Hillary) para de este modo intentar tener más votos populares y delegados que Obama.

La cuestión de Florida y Michigan está verdaderamente atascada. Al final no va a haber nuevas votaciones, por lo que existe un riesgo cierto de que se arme un lío tremendo (escenario de pesadilla: que Obama gane finalmente, pero que si contásemos los delegados y votos de Florida y Michigan, la ganadora fuera Hillary).

De todos modos, la única vía que veo para una posible victoria final de Hillary es la siguiente: ganar en NÚMERO DE VOTOS FINALES (ya que en delegados es imposible) y convencer a los superdelegados indecisos que hay que apoyar al candidato con más voto popular y no al que tenga más superdelegados (como dije ya en su día, repetir lo de Al Gore en 2000, pero a nivel de primarias y no de generales). El problema es que, a día de hoy, Hillary tiene casi 717.000 votos de desventaja. Y lo tiene crudo para enjugar toda esa desventaja en las 11 circunscripciones que quedan. Necesitará fuertes victorias en Pennsylvania, Indiana y Puerto Rico, que son los Estados más populosos que quedan por votar, y de algún modo conseguir que Oregón, y especialmente Carolina del Norte no le den a Obama un claro margen de victoria que compense sus pérdidas en otros lados.

Una nota final sobre los superdelegados: desde el 4 de marzo, cuando Hillary ganó en Texas y Ohio, Hillary ha conseguido un superdelegado adicional. Obama, 11. Parece claro que, de manera lenta pero segura, los superdelegados se inclinan por poner fin a las primarias dando su voto a Obama. A principios de Enero, Hillary llevaba 100 superdelegados de ventaja. A día de hoy esa ventaja se ha reducido a 30. Y continúa bajando...

Antes de Pennsylvania hablaremos de las primarias en este Estado con más detalle, pues son las más importantes que quedan (158 delegados y más de 4.200.000 demócratas registrados para votar).