martes, 10 de enero de 2012

New Hampshire 2012: las primarias más aburridas

El 3 de enero, como sabéis, fueron los caucuses de Iowa. Me gustaría resumiros lo que me parece a mí que pasó en ellos (lo cual no necesariamente coincide con lo que la prensa dice que pasó).

En primer lugar, estos son los resultados escuetos del caucus republicano:
  1. Mitt Romney: 30,015 votos, 24.55% 
  2. Rick Santorum: 30,007 votos, 24.54% 
  3. Ron Paul: 26,219 votos, 21.45%
  4. Newt Gingrich: 16,251 votos, 13.29% 
  5. Rick Perry: 12,604 votos, 10.31%
  6. Michele Bachmann: 6,073 votos, 4.97%
  7. Jon Huntsman: 745 votos, 0.61%
¿Qué significado tienen estos resultados? Vayamos uno por uno:

1) Mitt Romney: parafraseando a Gertrude Stein: "una victoria es una victoria es una victoria" (aunque sea por ocho votos). Entre los datos positivos: Romney obtuvo resultados prácticamente idénticos a los de hace cuatro años gastando bastante menos dinero y esforzándose menos. Eso es bueno, incluso desde el punto de vista de la posibilidad de utilizar sus recursos en primarias futuras.

Entre lo negativo: después de cuatro años, sorprende un tanto que Romney sea incapaz de mejorar ni siquiera un poco sus resultados (en 2008 obtuvo seis votos más). También resulta sintomático que más del 75% de los votantes de Iowa prefirieran a otro candidato (pero eso no supone ni mucho menos que luego no voten por él en Noviembre: los partidarios de Hillary Clinton apoyaron a Obama en las generales).

Los ocho votos que le separaron de Santorum impidieron a la prensa hablar de un "gran fracaso" de Romney. La victoria no le ha dado ningún impulso en New Hampshire (pero no le hace falta, ya que su ventaja allí es abrumadora), pero sí en Carolina del Sur (donde sí le hace mucha falta). Por ahora, sigue siendo el favorito.

2) Rick Santorum: el exsenador de Pennsylvania tuvo una magnífica noche. Hay que pensar que según RealClearPolitics, la media de las encuestas el día 27 de diciembre le daba menos del 8% de los votos. El mismo día 3, la media de las encuestas le daba el 16%. Finalmente obtuvo el 24,5%. Un rotundo éxito, sin duda. Santorum se ha aprovechado de dos factores: su relativa oscuridad durante los meses previos, que le ha permitido avanzar "por debajo del radar", sin sufrir las toneladas de publicidad negativa que hundieron a Cain y dañaron a Perry y Gingrich, y el hecho de que su perfil era el más parecido al de Huckabee hace cuatro años: el candidato del ala socialmente conservadora del partido, que es la dominante en Iowa.

Pese a ello, sus resultados han sido sustancialmente peores que los de Huckabee (que batió a Romney por nueve puntos) y aunque ha empezado a recaudar dinero a buen paso y a subir en las encuestas, New Hampshire es un Estado muy malo para él (está lleno de republicanos moderados e independientes que pueden votar en las primarias, y Santorum no se ha hecho ningún favor al decir ante un auditorio de estudiantes que si se autoriza el matrimonio homosexual, el siguiente paso es la autorización de la poligamia) y un mal resultado allí le hará daño en Carolina del Sur.

3) Ron Paul: su 21,45% fue un resultado bueno (más del doble que hace cuatro años), pero el problema es que su techo no es mucho más alto (en New Hampshire sacará aproximadamente lo mismo). Además, Paul se ha beneficiado y se beneficiará del hecho de que al no haber primarias demócratas, muchos independientes y demócratas -especialmente jóvenes- a los que les apetece votar se sienten atraídos por su discurso en favor de la legalización de las drogas, de la retirada de las tropas americanas de todas partes, y del control de la política de seguridad y vigilancia ciudadana (obviando los elementos más discutibles de su política económica, así como sus posiciones neoconfederadas en materia de derechos estatales y su antiabortismo).

Paul se enfrenta con otro problema: en muchas primarias (Carolina del Sur, Florida) no se permite el acceso a independientes o demócratas, por lo que su base de apoyo se verá muy diluida.

4) Newt Gingrich: su 13% fue un resultado en mi opinión bueno, especialmente tras haber sido masacrado por el SuperPac de Romney durante un mes, y demuestra que existe un nicho de votantes maduros en el Partido Republicano que recuerdan con cariño la belicosidad de Gingrich en los años de Clinton. Las encuestas le dan todavía como tercero en Carolina del Sur, y es posible que tenga dinero suficiente como para combatir allí, pero en New Hampshire las encuestas le dan quinto, que es un mal resultado y no le da ningún impulso de cara a seguir adelante.

5) Rick Perry: Fiasco. Tras gastarse un dineral, su 10% fue un resultado malo sin paliativos, que le llevó a ir a Texas para "reevaluar" su estrategia. Inicialmente, todos pensamos que abandonaba. Curiosamente, al día siguiente Perry anunció que continuaba, aunque omitiendo por completo New Hampshire y apostándolo todo a Carolina del Sur, un Estado en el que por su condición de gobernador sureño cree que tiene posibilidades. Lo cierto es que nunca ha ocurrido que alguien que haya quedado tan mal en Iowa y New Hamsphire resurja luego en Carolina del Sur. ¿Qué está pensando Perry? La explicación más razonable es quizá la que ha dado Michael Barone (Romney es en el fondo un candidato débil, su oposición conservadora- Gingrich y Santorum - lo es todavía más, y existe una mínima ventana de oportunidad para que Perry, que todavía tiene algún dinero, pueda ganar en Carolina del Sur, que es un Estado que se adapta bien a su perfil sureño -sudista- y evangélico). Ese escenario sería, sin embargo, verdaderamente sorprendente, especialmente habida cuenta de que hoy hará el ridículo en New Hampshire.

6) Michele Bachmann: Bachmann, nativa de Iowa, entendió inmediatamente que menos del 5% en su Estado natal era un mensaje alto y claro para que abandonara. Y así lo hizo al día siguiente. Su espacio político (la derecha socialmente conservadora de índole religioso) había sido ocupado por mensajeros con más experiencia que ella y su campaña no tenía ya ningún sentido.

7) Jon Huntsman: Ridículo sin paliativos. Huntsman lo fía todo a New Hampshire (donde las encuestas de hecho lo muestran en tercer lugar). Pero obtener menos del 1% en Iowa (resultado lógico para un candidato que no sólo ignoró al Estado, sino que llegó a insultar a sus votantes) es señal evidente de que tu campaña no va a ninguna parte.

8) Un detalle más sobre Iowa: votaron 122.000 personas, un récord. Ahora bien, un 25% de esas personas no eran republicanos, sino independientes e incluso demócratas, por lo que las cifras están algo infladas, y muestran que el entusiasmo por los candidatos republicanos quizá no está en el máximo nivel posible comparado con 2008 (aunque insisto, salvo gran sorpresa, en noviembre todo el mundo se unirá trás el vencedor, incluso si este es Romney, y además votar contra Obama es para la gran mayoría de los republicanos un factor fuertemente cohesionador).

En fin, hoy vota New Hampshire, con un Mitt Romney que tiene entre 15 y 20 puntos de ventaja sobre el segundo en las encuestas, que es Ron Paul. La tercera plaza será en principio para Huntsman, y existen dudas acerca de la posición relativa de Gingrich y Santorum tras los tres primeros.

En cualquier caso, el escenario es ideal para Romney: será el primer candidato en la historia de las primarias modernas (desde 1972) que haya ganado en Iowa y New Hampshire (Reagan perdió en Iowa). Su principal rival en Iowa (Santorum) tendrá un mal resultado en New Hampshire que desinflará su burbuja, Ron Paul es inelegible para la inmensa mayoría de los republicanos, y Perry ni siquiera compite en New Hampshire.

Por eso digo que las primarias están siendo muy aburridas: llevamos un año oyendo que el favorito es Romney y efectivamente, está ganando. Romney quiere remachar esto rápidamente: aspira a ganar en Carolina del Sur (no necesita un 50%, porque el voto conservador se divide entre Gingrich, Santorum y Perry) y luego barrer en Florida el día 31. Con eso le bastaría para dar por finiquitado el proceso de primarias.

Lo cierto es que no se ve cómo sus divididos rivales pueden detener a Romney, que es de lejos el candidato más organizado, con más dinero, y por decirlo de una manera simple, el que comete menos fallos.