sábado, 20 de octubre de 2012

La pelea por la Cámara de Representantes

Además de las elecciones presidenciales y de las elecciones a un tercio del Senado, a nivel federal se renueva cada dos años la Cámara de Representantes, compuesta de 435 miembros. Tras las elecciones de 2006 y 2008, los demócratas llegaron a tener una contundente mayoría de 257 a 178 sobre los republicanos, pero ese resultado se invirtió fulminantemente en las elecciones de medio mandato de Obama, en 2010, en las que los republicanos consiguieron ganar nada menos que 63 escaños, amparándose, entre otras cosas, en el hecho de que había un número muy elevado de congresistas demócratas en distritos rurales marcadamente conservadores, como se puede ver en el mapa que se adjunta (los distritos perdidos por los demócratas están marcados en rojo claro).

2010 House elections.svg

A raíz del resultado de las elecciones de 2010, los republicanos pasaron a dominar el Congreso por 242 a 193. Por si esa fuerte mayoría no fuera suficiente, los demócratas sufrieron aplastantes pérdidas en las elecciones a Congresos y Senados estatales, justo en el peor momento posible, porque cada diez años toca resideñar las fronteras de los distritos del Congreso, tarea que llevan a cabo las cámaras estatales, que en la mayoría de los casos están ahora en manos republicanas.

Los republicanos, de manera sensata, rediseñaron los distritos protegiendo a sus nuevos congresistas más que intentando ampliar su ya vasta mayoría. Pero en algunas ocasiones han creado un nuevo mapa específicamente diseñado para derrotar a los demócratas. Un ejemplo ya clásico es Utah, donde por segunda vez, los republicanos han dibujado el nuevo mapa de los distritos al Congreso para derrotar al único congresista demócrata del Estado, Jim Matheson. Ya lo intentaron en el año 2002, cuando Utah sólo disponía de tres escaños al Congreso, y lo están volviendo a intentar ahora, cuando dispone de cuatro. La táctica es siempre la misma: trocear la capital del Estado, Salt Lake City, que es el único lugar de Utah donde los demócratas son competitivos, en tres pedazos, y añadirle a cada uno una enorme faja de territorio rural mormón extremadamente conservador. El mapa de 2002 tenía este aspecto (Matheson se presentaba en el segundo distrito, marcado en verde):

UT02 109.gif

Y el de 2012 tiene el aspecto que se puede ver en este enlace que adjunto. Matheson se presenta en el nuevo cuarto distrito, que es el más pequeño de todos. Al igual que en 2002, tiene un montón de electores nuevos, rurales y republicanos, que no le conocen, pero además en esta ocasión se enfrenta a una candidata republicana interesante (negra y mormona) y por si ello fuera poco, su campaña de reelección coincide con la primera candidatura a la Presidencia de un mormón en la historia, lo que hace que la ya habitual mayoría republicana en Utah se vaya a incrementar de manera muy significativa. Matheson se enfrenta a un reto verdaderamente duro: es ya el congresista que representa al distrito más republicano de entre los que han votado por un congresista demócrata. E incluso si gana, su distrito será significativamente más republicano que el que representaba dos años atrás.

Volviendo a nuestro tema: el rediseño de los distritos por parte de los republicanos, unido al hecho de que Obama, si es que gana, lo hará por un margen muy pequeño, entre el 50 y el 51% de los votos, hace que las posibilidades de los demócratas de recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes sean muy escasas. La impresión generalizada es que los demócratas pueden aspirar, como mucho, a ganar unos 10 escaños.

Así pues, el escenario más probable en las tres elecciones a Presidente, Senado y Cámara de Representantes a día de hoy es el siguiente:

- Obama reelegido presidente con una mayoría muy escasa.
- El Senado nuevamente con mayoría demócrata, pero también muy escasa (52-48).
- La Cámara de Representantes con mayoría republicana, sólo ligeramente inferior a la de hace dos años (230-205 a favor de los republicanos, más o menos).

O dicho de otro modo: el mismo escenario de bloqueo institucional que hemos vivido en los dos últimos años. De las consecuencias de ello hablaremos en las próximas entradas.