miércoles, 16 de diciembre de 2015

Las encuestas del 20-D: una visión general (I)

Una vez superado el absurdo límite temporal que marca nuestra ley electoral, según la cual no se pueden publicar nuevas encuestas pasadas las 23:59 horas del lunes previo a las elecciones, el panorama general que nos ofrecen las mismas es el siguiente (los datos están extraídos de la web Electomanía, así como de Wikipedia):

Porcentajes


(Los datos de Electomanía están ligeramente equivocados: no se incluye la última encuesta de Celeste-Tel ni de Sigma Dos, y se omite la última de la página web Encuestamos).

En cualquier caso, una vez corregidos esos errores, tenemos un total de 26 encuestas, lo que nos permite, en lugar de basarnos en ésta o aquélla para sustentar nuestras preferencias personales, calcular la media aritmética, lo que siempre permite reducir el margen de error. Los resultados una vez efectuada dicha media, en relación con las cinco fuerzas de ámbito nacional, son los siguientes:
  1. Partido Popular: 27,48% 
  2. Partido Socialista: 20,57%
  3. Ciudadanos: 19,22%
  4. Podemos (+ aliados): 17,42%
  5. Izquierda Unida: 3,96%

Las conclusiones que nos ofrece la media de las encuestas resultan fascinantes, por encima de la predilección que se pueda sentir por uno u otro partido:

1) En primer lugar, hay que señalar el final del bipartidismo como lo hemos conocido en nuestro país desde el inicio de la democracia. 

Las dos primeras fuerzas políticas en España siempre habían obtenido entre un 63,9% de los votos (en las primeras elecciones de 1977) y un 83,8% (en fecha tan reciente como 2008). La media de las encuestas deja a PP y PSOE en esta ocasión por debajo del 50% -apenas por encima del 48% en total-.

Ninguna primera fuerza habría ganado con un porcentaje de voto tan bajo como el que se prevé que obtenga el PP en las próximas elecciones (hasta ahora el ganador con menos votos fue la UCD en 1977, y ésta obtuvo el 34,5% de los votos, siete puntos más que los que la media de las encuestas le dan al PP).

Tampoco ninguna segunda fuerza habría obtenido un porcentaje de voto tan bajo como el que se pronostica para el PSOE (muy alejado incluso del ya paupérrimo 25,8% de los votos que obtuvo el refundado PP de Aznar en 1989).

2) Ligado con lo anterior, ninguna tercera fuerza en España había superado jamás el umbral del 11% de los votos (la que más se acercó a ello fue el Partido Comunista en las elecciones de 1979, en las que alcanzó el 10,8% de los votos).

En esta ocasión no sólo una, sino dos fuerzas, van a superar ampliamente ese umbral, quedándose, de hecho, cerca del 20%.

3) Ahora bien, la consecuencia de este hecho es que el "cerrojo" que establece nuestro peculiar sistema electoral (fruto de la sobrerepresentación de las circunscripciones pequeñas más que de la Ley d' Hondt) saltará por los aires el domingo.

Me explico: más de 100 escaños se reparten en las provincias que únicamente tienen 3, 4 ó 5 diputados. Tradicionalmente, en dichas provincias los partidos pequeños de ámbito nacional no entraban, porque no alcanzaban el "umbral" de voto necesario para ello.

Veamos los datos de las elecciones de 2000 y 2004, cortesía de la magnífica página web electionresources.org de Manuel Álvarez Rivera:

Elecciones Generales de 2000
  Escaños    Circunscripciones    Umbral Promedio  

Votos    %
  3    9      28,081    26.9  
  4    8      40,328    19.4  
  5    11      47,961    16.2  
  6    4      47,827    13.2  
  7    6      51,970    11.6  
  8    1      56,991    10.7  
  9    5      59,749    9.4  
  10    1  (Málaga)    52,723    8.1  
  11    1  (Alicante)    62,391    7.8  
  13    1  (Sevilla)    67,975    7.0  
  16    1  (Valencia)    74,388    5.5  
  31    1  (Barcelona)    74,839    2.9  
  34    1  (Madrid)    85,267    2.8  

Elecciones Generales de 2004
  Escaños    Circunscripciones    Umbral Promedio  

Votos    %
  3    9      27,934    25.0  
  4    9      44,519    19.3  
  5    9      52,378    15.9  
  6    5      49,263    12.5  
  7    5      62,405    11.8  
  8    3      58,321    10.4  
  9    4      64,253    9.2  
  10    1  (Málaga)    61,293    8.3  
  11    1  (Alicante)    72,468    8.1  
  12    1  (Sevilla)    76,616    7.0  
  16    1  (Valencia)    78,515    5.4  
  31    1  (Barcelona)    90,573    3.0  
  35    1  (Madrid)    92,743    2.6  

Como se puede ver, para obtener representación en una provincia con tres diputados se necesita entre un 25 y un 27% de votos, en una provincia de cuatro diputados se necesita en torno al 19% de los votos, en una provincia de cinco diputados se necesita en torno al 16%, y así sucesivamente. Cifras que tradicionalmente estaban fuera del alcance de los terceros partidos en España (AP en 1977 y 1979, CDS entre 1982 y 1989, UPyD en 2004 y 2008, PCE-IU a lo largo de toda su historia).

En suma: los terceros partidos prácticamente tenían imposible entrar en circunscripciones que abarcaban un tercio del parlamento (y sumamente difícil en las circunscripciones de seis a nueve diputados, que sumaban otro tercio más, y tenían umbrales de voto entre el 9 y el 13%).

En la práctica, los pequeños partidos sólo podían obtener escaños, con carácter general, en las grandes circunscripciones: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Alicante y Málaga, y aprovecharse de algunas idiosincrasias en provincias más pequeñas (el hecho de que Fraga fuera gallego para AP, las cuencas mineras de Asturias para el PCE, la condición de abulense de Suárez para el CDS, etc). Pero millones de votos se desperdiciaban por culpa de la pequeñez de nuestras circunscripciones electorales.

4) Ese cerrojo, sin embargo, y como digo, va a saltar el domingo, porque el resultado que augura la media de las encuestas para Ciudadanos y Podemos supone que ambos partidos van a obtener representación en casi todas las provincias de 5 escaños para arriba (y en bastantes de 4 o incluso de 3 en el caso de Ciudadanos), de manera tal que su proporción en escaños no se alejará mucho -por no decir nada- de su proporción de votos.

Mañana iremos viendo el impacto partido por partido.