sábado, 23 de enero de 2016

Otra vez, ahora todos juntos: Hillary Clinton será la candidata demócrata

La obsesión de los medios de comunicación por dar emoción a cosas que no la tienen les está llevando, en estos días previos a los caucuses de Iowa y a las primarias de New Hampshire, a informar a sus lectores, oyentes u espectadores de que las primarias demócratas están mucho más disputadas de lo que realmente lo están, y que Bernie Sanders tiene alguna opción de derrotar a Hillary Clinton.


Eso es sencillamente falso. Los datos a día de hoy son tan incontestables como lo eran hace tres meses, cuando echamos una última mirada a las primarias demócratas.

1) Hillary continúa teniendo, de manera abrumadora, el mayor número de apoyos dentro del Partido Demócrata. Véase la tabla de apoyos explícitos que contabiliza diariamente Fivethirtyeight, el blog de Nate Silver. A día de hoy:

- Hillary tiene 458 "puntos" de apoyo (Silver atribuye 10 puntos por gobernador, 5 por senador y 1 por congresista), lo que supone que su candidatura es apoyada por 12 de los 18 gobernadores demócratas, 38 de los 46 senadores, y 148 de los 188 congresistas. La inmensa mayoría del partido está con Hillary.

Los dos únicos rivales que le quedan a día de hoy, Bernie Sanders y Martin O' Malley, tienen el apoyo de 2 y 1 congresista, respectivamente, las mismas personas que les apoyaban hace tres meses, por cierto.

Hillary es la candidata más dominante de la historia de las primarias demócratas: a 8 días de los caucuses de Iowa, ningún candidato (ni Al Gore en el 2000) tenía tantos apoyos.

2) Hillary sigue siendo la candidata que más dinero ha recaudado (114 millones de dólares a día de hoy), muy por encima de Bernie Sanders (con unos muy respetables 74 millones de dólares). A eso hay que añadirle todos los millones de dólares de los Comités de Acción Política (Super Pacs) que la apoyan (Bernie Sanders, en un gesto de desarme unilateral absurdo, no emplea Super Pacs). Hillary también es la candidata con más dinero en mano (38 millones) aunque Sanders está más cerca de ella en este punto (28 millones).

3) Es cierto que las encuestas de Iowa y New Hampshire muestran un estrechamiento de las diferencias entre ambos candidatos. En Iowa, como se puede ver, Hillary sólo tiene una media de cinco puntos de ventaja en las encuestas, pero eso debería bastarle para ganar:



En New Hampshire, en cambio, todo parece indicar que Sanders va a ganar el Estado, aprovechándose del liberalismo de sus votantes y de su contigüidad a Vermont (que es el estado natal de Sanders). Aquí tenemos la media de las encuestas a día de hoy en New Hampshire, aplicando la opción "less smoothing" del "Pollster" del Huffington Post:



4) El plan de Sanders es claro: derrotar a Hillary en Iowa y New Hampshire, provocando un efecto bola de nieve que le permita derrotarla tambíen en Nevada y Carolina del Sur, liquidándola durante el supermartes.

El problema es que una vez pasados Iowa y New Hampshire, estados blancos como la nieve, Nevada y Carolina del Sur son Estados mucho más parecidos a Estados Unidos, es decir, con fuertes minorías hispana y negras, que apoyan mucho más claramente a Hillary que a Sanders.

En Nevada, la media de las encuestas elaborada por Fivethirtyeight le da a día de hoy 22 puntos de ventaja a Hillary. En Carolina del Sur, la ventaja pasa a ser de 40 puntos:



5) En 2008 ya intentamos explicar a nuestros lectores la composición de las tres partes del Partido Demócrata: simplificando horrorosamente: un tercio de blancos liberales de clase media-alta, especialmente situados en la costa Oeste y en el eje Maine- Washington D.C., otro tercio de blancos de clase media-baja, más moderados, restos de la vieja coalición rooseveltiana del New Deal (situados en el eje Pennsylvania-Minnesota), y otro tercio de minorías étnicas, negros (el 90% votan demócrata) e hispanos (dos tercios votan demócrata), situados en el Viejo Sur y en el Suroeste.

Tradicionalmente, las primarias demócratas seguían el siguiente patrón: había un candidato apoyado por el "establishment" demócrata (congresistas, senadores, gobernadores) y un insurgente, más liberal y apoyado por el ala más liberal del partido (Mondale-Hart en 1984, Gore-Bradley en el 2000, y Clinton-Obama en 2008).

El insurgente liberal conseguía algunas victorias, pero finalmente era derrotado por la combinación de los votantes blancos de clase media-baja y los votantes hispanos y negros, en su mayoría de clase media-baja.

En 2008 este modelo se subvirtió porque el candidato del ala liberal del partido, Obama, resultó ser negro, con lo que consiguió dividir a la coalicion moderada tradicional (no es casual que algunos de los mejores Estados de Hillary fueran Virginia Occidental o Kentucky, donde sólo quedaban demócratas blancos de clase media baja; los hispanos, por su parte, también se mantuvieron leales al candidato más moderado)

Pero esto no es 2008: Hillary no se enfrenta a un político negro liberal, sino a un Senador, más blanco que la leche, de Vermont, que ni siquiera es miembro del Partido Demócrata, sino un "demócrata socialista". Los votantes que apoyaron a Clinton en 2008 (blancos moderados de clase media baja + hispanos, simplificando mucho) sigue en pie, y los votantes negros no apoyarán a Sanders, sino a Clinton (entre otras cosas, porque saben que cuenta con el apoyo implícito de Obama, al que quieren y respetan).

En resumen: Hillary tiene el apoyo de entre dos terceras y tres cuartas partes del Partido Demócrata a día de hoy, y va a ganar con claridad las primarias demócratas, aunque sufra un traspiés en New Hampshire (y me atrevería a decir que incluso aunque lo sufra en Iowa).