martes, 14 de junio de 2016

Las elecciones del 20-D: floja participación, gobernabilidad imposible

Dado que quedan casi cinco meses para las elecciones norteamericanas, interrumpimos una vez más nuestra programación habitual para ocuparnos de las elecciones españolas del 26 de junio, empezando por una mirada retrospectiva hacia los resultados de hace seis meses, que han conducido a esta "segunda vuelta electoral".

Las elecciones del pasado 20 de diciembre dejaron, por primera vez en la historia democrática reciente de nuestro país, un Parlamento ingobernable. Empecemos por la participación y los resultados de los partidos que se presentaron en todas las circunscripciones fuerza por fuerza, comparados con los de 2011, y los datos objetivos:

Participación

2011: 24.666.392 votos, 68,94%.
2015: 25.438.532 votos, 69,67% (+ 772.140 votos, + 0,73 puntos)

Para el enorme interés mediático que habían despertado las elecciones, la participación fue llamativamente decepcionante (la cuarta más baja de la historia democrática reciente, superando únicamente a las elecciones de 1979, 2000 y 2011). Probablemente el hecho de fijar la fecha el 20 de diciembre fue un desincentivo para los ciudadanos, algunos de los cuales ya habían iniciado sus vacaciones navideñas. Pero más allá de eso, resulta evidente una desafección importante en un segmento muy elevado de los ciudadanos (el que va del 70 al 80% de participación en unas elecciones).

Resultados:

Partido Popular:

2011: 10.996.039 votos (45,04%), 187 escaños (sumando los votos y escaños del FAC)
2015: 7.236.965 votos (28,71%), 123 escaños (- 3.759.074 votos, - 16,33%, -64 escaños)

El resultado del Partido Popular fue, en porcentaje de votos y número de escaños, el segundo hundimiento más destacado en la historia de un partido del gobierno, superado únicamente por el desplome de UCD, que perdió 28 puntos, 4,8 millones de votos y 157 escaños en 1982 (ni siquiera el PSOE en 2011 sufrió una derrota tan aplastante en términos relativos: "sólo" perdió 15,1 puntos -aunque eso supuso 4,3 millones de votos menos- y 59 escaños).

Partido Socialista Obrero Español:

2011: 7.003.511 votos (28,76%), 110 escaños
2015: 5.545.315 votos (22,00%), 90 escaños (- 1.458.196 votos, - 6,76%, -20 escaños)

El resultado del PSOE fue, por segunda vez consecutiva, el peor de la historia del partido. Devorado en su flanco izquierdo por Podemos y bloqueado su avance por el centro por Ciudadanos, el PSOE no sólo no fue capaz de beneficiarse de su rol de principal partido de la oposición, sino que retrocedió todavía más respecto de sus ya desastrosos resultados del 2011. Y téngase en cuenta que el resultado podría haber sido peor de no haber sido porque parte de los votantes del PP y de UPyD prefirieron apuntalar al PSOE en lugar de votar a Ciudadanos, como veremos posteriormente.

Podemos:

No se presentó en 2011 (entre sus aliados en 2015, Iniciativa- EUiA obtuvo 280.152 votos, Equo obtuvo 216.748 votos, Compromís obtuvo 125.306 votos y Esquerda Unida obtuvo 67.702 votos, en total, 689.908 votos, el 2,83%, 4 escaños).
2015: 5.212.711 votos (20,68%), 69 escaños ( + 4.522.803 votos, + 17,85%, + 65 escaños)

Podemos cosechó el mejor resultado histórico de un tercer partido desde 1977 (el mejor resultado anterior lo ostentaba el PCE en 1979, con el 10,8% de los votos y 23 escaños; Podemos duplicó y triplicó ambos registros respectivamente). La combinación a nivel nacional con Equo y a nivel autonómico con Compromís en Valencia, Iniciativa y Esquerra Unida en Cataluña, y Anova y Esquerda Unida en Galicia fue un éxito total para el partido de Pablo Iglesias y supuso, en la práctica, el fin del bipartidismo histórico en España vigente desde 1977 en sus tres combinaciones: UCD-PSOE, PSOE-AP, PP-PSOE.

Ciudadanos

No se presentó en 2011.
2015: 3.514.528 votos (13,94%), 40 escaños

Los resultados de Ciudadanos fueron un tanto esquizofrénicos. Me explico: por una parte, de no haber sido por la existencia de Podemos, Ciudadanos habría cosechado el mejor resultado histórico de un tercer partido desde 1977. El problema es que las encuestas les daban resultados mucho mejores, por lo que, respecto de las expectativas, lo alcanzado por el partido de Albert Rivera fue un tanto decepcionante. Dicho esto, obtener casi el 14% de los votos y 40 escaños fue un resultado muy meritorio. Ahora bien, lo cierto es que Ciudadanos no fue capaz de captar ni siquiera la totalidad de los votos perdidos por el PP (es más, dado que muchos votantes de UPyD también se decantaron por Ciudadanos, la fuga de votos resultó todavía más evidente).

Izquierda Unida- Unidad Popular

2011: 1.686.040 votos (6,92%), 11 escaños
2015: 926.783 votos (3,68%), 2 escaños (- 759.257 votos, - 3,24%, - 9 escaños)

Izquierda Unida sufrió gravemente el 20-D, perdiendo el 45% de su porcentaje de voto de cuatro años atrás. Presionada por Podemos (y ahora en coalición con ésta) la supervivencia a largo plazo de la coalición de izquierdas es discutible, pero al menos la primera bola de partido consiguió salvarla, y más teniendo en cuenta que no se presentó ni en Cataluña ni en Galicia, cosa que ya de antemano le restaba casi 350.000 votos.

Unión Progreso y Democracia

2011: 1.143.225 votos (4,70%), 5 escaños.
2015: 155.153 votos (0,62%), 0 escaños (- 988.072 votos- 4,08%, -5 escaños)

Cosa que no se puede decir de UPyD, que se encamina hacia la extinción tras perder toda su representación parlamentaria (le queda tan solo un parlamentario autonómico vasco, unos pocos eurodiputados y concejales). La competencia de Ciudadanos (y del PSOE) en su espacio político ha sido letal para el partido magenta.

Una última mención a las encuestas, que como veremos a continuación, no tuvieron su mejor día. En su día analizamos las encuestas previas, y comparando la media con el resultado final, podemos comprobar la magnitud de los fallos.

Media de las encuestas:
  1. Partido Popular: 27,48%, 117 escaños 
  2. Partido Socialista: 20,57%, 81 escaños
  3. Ciudadanos: 19,22%, 63 escaños
  4. Podemos (+ aliados): 17,42%, 55 escaños
  5. Izquierda Unida: 3,96%, 3 escaños
Resultados reales:
  1. Partido Popular: 28,72%123 escaños
  2. Partido Socialista: 22,01%, 90 escaños
  3. Podemos (+ aliados): 20,66%, 69 escaños
  4. Ciudadanos: 13,93 %, 40 escaños
  5. Izquierda Unida: 3,67%, 2 escaños
Como se puede comprobar, PP, PSOE y sobre todo Podemos fueron claramente infravalorados, mientras que Ciudadanos fue espectacularmente sobrevalorada por las encuestas, mucho más allá del margen de error de las mismas.

En líneas generales, merece la pena señalar que se produjo un corrimiento de votos hacia la izquierda muy destacable:

1) En el centro derecha, la suma PP + Ciudadanos (42,65% del voto) queda lejos del 45,07% que obtuvo el PP en solitario (y ello sin tener en cuenta los 4,08 puntos porcentuales que perdió UPyD, muchos de los cuales también fueron a Ciudadanos).

2) En el centro izquierda, dejando a un lado el hecho de que parece evidente que buena parte del (escaso) incremento de participación en esta ocasión parece haber ido hacia Podemos, también parece claro que en las generales de diciembre se produjo un fenómeno ya anticipado en las elecciones andaluzas de principios de 2015: parte del electorado del PP (y de UPyD) se pasó directamente al PSOE sin pasar por Ciudadanos, para apuntalar a los socialistas ante la amenaza de Podemos.

Obsérvense los flujos de voto hacia Podemos (4.522.803 votos). Incluso si asumimos que el 100% de los votos perdidos por PSOE (1.458.196 votos), IU (759.257 votos) y el incremento de participación (772.140 votos) fueron íntegros hacia Podemos (cosa que no ocurrió exactamente así, aunque sí en buena parte), todavía tenemos 1.533.210 votos más para Podemos que no proceden de esas tres fuentes. Indudablemente, algunos de esos votos vinieron de PP y UPyD, pero es más probable que la mayoría de esos votos vinieran del PSOE, que compensó esas pérdidas recibiendo voto de PP y UPyD que prefirió apuntalar a los socialistas en lugar de votar a Ciudadanos.

En cualquier caso, la resultante de todos esos movimientos es que si la suma de votos PSOE + IU en 2011 alcanzaba sólo el 35,68% de los votos, en 2015 (PSOE + Podemos + IU) pasó a ser del 46,36%, más de diez puntos superior.

Un último apunte sobre nuestro encantador sistema electoral:

PP + Ciudadanos: 42,65% del voto, 163 escaños.
PSOE + Podemos + IU: 46,36% del voto, 161 escaños.

En mi opinión, la corrección de un sistema electoral deriva, en primera instancia, de la proporcionalidad de sus resultados en relación con los votos emitidos (y luego hay que intentar que esos votos sean lo más representativos posibles). El sistema electoral español, en ese sentido, es defectuoso, porque ni es suficientemente proporcional ni es representativo.

Curiosamente, esa disfunción ha sido corregida a resultas de la coalición Podemos-Izquierda Unida, que provocará que los votos de esta última, que tradicionalmente se perdían, esta vez se conserven en su gran mayoría. El impacto que esta simple decisión tendrá en las elecciones del 26 de junio será el objeto de nuestra próxima entrada.