miércoles, 8 de junio de 2016

Hillary triumphans: el final de las primarias demócratas

Tras cuatro meses de disputa, Hillary Clinton se alzó ayer finalmente con la victoria en las primarias demócratas frente a su rival Bernie Sanders, consiguiendo ser así la primera mujer en la Historia de Estados Unidos candidata a la Presidencia por uno de los dos grandes partidos, tras alcanzar matemáticamente el número de delegados suficientes para ser nominada en la Convención que se celebrará del 25 al 28 de julio en Filadelfia.

Ayer votaban los seis últimos Estados (el martes que viene todavía debe votar el Distrito de Columbia, pero eso no tiene mayor importancia). Hillary ganó en cuatro de ellos, en algunos casos de manera muy holgada:

- En California, el premio gordo de la noche, aunque todavía se están contando votos, la ventaja de Hillary es muy clara: 55,8 a 43,2
- En Nueva Jersey, la paliza de Clinton a Sanders fue todavía más destacada: 63,3 a 36,7
- En Nuevo Mexico, en cambio, Clinton derrotó a Sanders por menos de lo esperado: 51,5 a 48,5
- Para compensar, en Dakota del Sur, Clinton derrotó inesperadamente a Sanders: 51 a 49 (en 2008 Hillary ya dio la sorpresa derrotando a Obama allí).

Sanders únicamente consiguió ganar a Hillary en Montana (y por un margen menor al esperado: 51,1 a 44,6) y por supuesto en los caucuses de Dakota del Norte (62,8 a 26,6)

Una vez más, Sanders sólo consiguió ganar en Estados cuyos votantes demócratas eran primordialmente blancos (y preferentemente en caucuses, que priman el entusiasmo y la juventud, porque se necesitan varias horas para participar en un caucus). En cambio, en Estados donde había minorías étnicas muy significativas (California, Nuevo Mexico, Nueva Jersey) Hillary venció con claridad.

El mapa de las primarias (casi definitivo) ha quedado así:

Generated Map

Como se puede ver, el reparto de Estados ha sido muy claro: Clinton ha ganado en el Sur (con muchos votantes negros), el Sudoeste (con muchos votantes hispanos), el bajo Nordeste (mezcla de ambos), y se ha repartido con Sanders el Medio Oeste y el sur de Nueva Inglaterra. Su coalición negra-latina-blancos moderados, adinerados y de edad sigue siendo la combinación ganadora en unas primarias demócratas (como lo fue para Gore en el 2000 o Mondale en 1984).

Por su parte Sanders ha ganado en el Norte, en el alto Medio Oeste, en los Apalaches y en el norte de Nueva Inglaterra, pero su incapacidad para captar a las minorías ha hecho que su coalición de blancos liberales y blancos pobres fuera insuficiente para derrotar a Clinton (como le ocurrió a Bradley en el 2000 o a Gary Hart en 1984).

El número de delegados que se precisaban para ganar las primarias demócratas eran 2.382. Así es como ha quedado el reparto de delegados y votos (a expensas del voto el martes en el Distrito de Columbia y de asignar los últimos votos por correo y delegados de ayer), según RealClearPolitics:

Hillary Clinton: 2755 (2184 delegados, 571 superdelegados), 15.571.643 votos
Bernie Sanders: 1852 (1804 delegados, 48 superdelegados), 11.888.779 votos

Partiendo de cualquier parámetro, la victoria de Hillary es contundente: aventaja a Sanders en casi 400 delegados y casi 4 millones de votos y por si fuera poco, la abrumadora mayoría de los superdelegados está con ella.

Es de esperar que en algún momento de esta semana, Bernie Sanders reconozca su derrota y anuncie su apoyo a Hillary (Obama está a punto de hacerlo, pero recibirá antes a Sanders el jueves en una muestra de respeto).

Uno puede entender, hasta cierto punto, la frustración de los seguidores de Bernie Sanders, que ciertamente ha resultado ser un candidato duro de pelar. Sin embargo, al final del día, Hillary ha ganado con enorme claridad (más del 56% de los votos). Y frente a sus seguidores, que alegan todo tipo de tropelías relativas al calendario y al hecho de que muchas primarias sólo estaban abiertas a los demócratas y no a los independientes, sólo se puede decir que, de hecho, el sistema ha sido especialmente generoso con Bernie, en particular en lo que respecta a la espectacularmente antidemocrática institución de los caucuses, un sistema de voto que ha favorecido llamativamente a Sanders al impedir el acceso a los votantes de Clinton (trabajadores y minorías) frente a los de Sanders (universitarios todavía no en edad de trabajar).

Si los caucuses no existiesen, Sanders habría obtenido muchas menos victorias y muchos menos delegados. Observemos, de entre los Estados ganados por Sanders, cuántos eran caucuses (en verde):

Generated Map

O dicho de otro modo: doce de los veintidos Estados en los que ganó Bernie eran caucuses. De haberse celebrado primarias en esos doce Estados, no cabe la menor duda de que Hillary habría derrotado a Sanders en muchos de ellos.

¿Y como sabemos esto? Porque por algún motivo absurdo hay dos Estados, Nebraska y Washington, que celebran primero caucuses vinculantes y primarias no vinculantes unas semanas después.

¿Y qué ocurrió en estos dos Estados?

Nebraska:

Caucuses vinculantes del 5 de marzo:
Sanders- 19.122 votos (57,15%)
Hillary- 14.338 votos (42,85%)

Primarias no vinculantes del 10 de mayo:
Hillary- 41.829 votos (53%)
Sanders- 36.714 votos (47%)

Washington:

Caucuses vinculantes del 26 de marzo:
Sanders- 19.159 votos (72,72%)
Hillary- 7.140 votos (27,10%)

Primarias no vinculantes del 24 de mayo:
Hillary- 380.760 votos (53%)
Sanders- 338,283 votos (47%)

Es decir, no sólo la participación subió llamativamente (2,3 veces más en Nebraska y veintisiete veces más en Washington, pese a que las primarias eran no vinculantes en ambos casos), sino que el resultado era totalmente distinto: de una victoria entre clara y aplastante para Sanders a una cómoda victoria para Clinton.

En resumen: Hillary Clinton ha ganado sin ninguna duda a Bernie Sanders. Si acaso, los resultados hubieran sido todavía más claros si los caucuses hubieran sido suprimidos.

Ahora, veremos si Hillary mejora en los sondeos a raíz del inicio de la unificación de los votantes clintonitas y la mayoría de los sanderitas. Por el momento, Hillary aventaja a Trump más o menos en cinco puntos. A final de mes no sería de extrañar que esa ventaja se hubiera doblado, especialmente si Trump sigue defendiendo que el Juez que está estudiando el fraude de la Universidad Trump no puede juzgarle porque es de ascendencia mexicana.