martes, 13 de mayo de 2008

Enfilando la recta final- las primarias demócratas

Como sabéis, el martes pasado hubo primarias en Indiana y Carolina del Norte, con el siguiente resultado:

Indiana:

Hillary Clinton- 50,57%
Barack Obama- 49,43%

Carolina del Norte:

Barack Obama- 55,99%
Hillary Clinton- 41,74%

- Indiana (72 delegados): Los resultados de Indiana fueron una gran sorpresa. Nadie esperaba, después de las pésimas últimas semanas que había tenido Obama con el asunto de su pastor, que se quedara a menos de 15.000 votos de Clinton. Obama lo hizo bien en la capital, en Fort Wayne, segunda ciudad del Estado, en la conurbación de Chicago (Gary) y en Bloomington, ciudad universitaria, lo que le sirvió para compensar los malos resultados en las áreas rurales.

Como recordareis, las encuestas habían mostrado una cierta ventaja de Clinton (cinco puntos de media). Pero lo cierto es que parece claro que Hillary sólo ganó porque algunos republicanos se pasaron a las primarias demócratas para alargar éstas al máximo y dañar al Partido Demócrata.

- Carolina del Norte (115 delegados): una vez más, los resultados fueron una sorpresa. No por la victoria de Obama, que se daba por descontada, sino por la magnitud de ésta. La población negra votó masivamente (92%) a Obama y fue más de una tercera parte del electorado, lo que bastó para darle a Obama una ventaja muy superior a la que le daban las últimas encuestas (ocho puntos de ventaja de media, cuando finalmente ganó por más de catorce). El voto blanco fue en un 36% para Obama (poco, pero no peor de lo que había sido en otros Estados del Sur, lo que demuestra que la controversia con el reverendo no le ha hecho muchísimo daño).

Como recordaréis, yo había señalado que había tres posibles escenarios tras estas primarias. Pues bien, se ha dado una mezcla entre el primero (Obama ganaba los dos Estados) y el tercero (Hillary ganaba Indiana, Obama, Carolina del Norte) debido al buen resultado de Obama en Indiana pese a la derrota.

La prensa, en su inmensa mayoría, ha declarado ganador de las primarias a Obama. Los superdelegados se han volcado hacia Obama, principalmente porque su derrota por la mínima en Indiana y su clara victoria en Carolina del Norte fueron una gran sorpresa y pareció mostrar que la controversia con el reverendo no le impide captar voto blanco. Para que os hagais una idea, desde el miercoles 7, Clinton ha ganado 1 superdelegado en total (ha ganado alguno más, pero otros se han pasado de su bando al de Obama). Obama ha ganado 28, entre neutrales y clintonitas que se han pasado a su bando. La aceleración en el proceso de toma de decisiones por parte de los superdelegados es señal de que esto está enfilando la recta final, y en dirección Obama. Por cierto, desde el domingo Obama tiene más superdelegados que Clinton.

El estado del asunto, a día de hoy, es el siguiente (sin incluir Florida, Michigan y los cuatro Estados de caucus que no han suministrado sus datos de votos):

Obama: 16.003.521 votos (49.5%)- 1872 delegados
Clinton: 15.266.942 votos (47.3%)- 1698 delegados

En teoría, la cifra mágica para ganar es 2.025.

Hoy vota Virgina Occidental. Es un Estado ideal para Hillary y terrorífico para Obama. Con un 96% de población blanca pobre, más bien rural o minera, de clase media-baja, muy racista (uno de los senadores -demócrata, para más inri- es Robert Byrd, ex-miembro del KKK y ex-segregacionista), Obama tendrá suerte si consigue un 30% del voto.

Ahora bien, precisamente allí está el problema. La prensa quiere dar esto por terminado, pero los votantes tienen ideas muy peculiares sobre cuándo hay que dar unas elecciones por terminadas. Hillary puede ganar hoy por 40 puntos y más de 100.000 votos, y eso provocará que la prensa se replantee (¡una vez más!) el asunto.

Hillary, para ser honestos, lo tiene auténticamente crudo para ganar. Necesita la conjunción de seis elementos:

- Una victoria aplastante hoy en Virginia Occidental (eso lo va a obtener).

- La semana que viene, otra victoria aplastante en Kentucky (muy posible) y una derrota por la mínima en Oregón (eso ya es más difícil).

- El 31 de mayo, que el Comite Nacional Demócrata siente a las delegaciones y otorgue los delegados de Florida y Michigan de conformidad con los resultados de enero (muy favorables para Hillary). Tengo serias dudas de que eso pueda ocurrir (entre otras cosas porque Hillary no tiene mayoría en el Comité), pero ya hablaremos de esto en más profundidad cuando toque, de aquí a dos semanas.

- El 1 de junio, otra victoria aplastante en Puerto Rico (otra cosa muy dudosa).

- El 3 de junio, derrotas por la mínima en Montana y Dakota del Sur (una vez más, difícil).

Llegados a este punto, Hillary podría argüir que aunque tiene menos delegados, tiene más voto popular.

- Y a raíz de todo esto o de un nuevo escándalo de Obama (tipo el reverendo, pero más fuerte), que los superdelegados se pasen masivamente a su bando.

Como veis, es un camino muy difícil (en mi opinión, sólo las victorias aplastantes de Virginia Occidental y Kentucky están aseguradas. Lo demás oscila entre lo muy difícil y lo casi imposible).

Pero es un camino. Y Hillary, que otra cosa no, pero ha demostrado una dureza de acero en esta campaña, tiene plena intención de seguirlo mientras pueda. Además, no tiene ningún sentido que se retire después de una victoria (y va a obtener victorias hoy, el día 20 -ganará Kentucky aunque pierda Oregón- y posiblemente el día 1. Sólo tendría derrotas sin victoria el día 3, y de todos modos ese día son las últimas primarias, por lo que ya todo daría igual).

Hoy mismo en la revista Time afirman que hay un 67% de posibilidades de que Hillary aguante hasta el fin de las primarias, y no puedo menos que estar de acuerdo con ello. Otra cosa es que se retire el mismo día 3, lo cual es muy probable, dependiendo de como vaya el cómputo del voto popular.