domingo, 22 de febrero de 2009

La semana en Washington

Con un poquito de disciplina, vamos a ver si consigo manteneros informados semanalmente de lo que se va cociendo en Washington:

- Presidencia: Obama ha cumplido un mes en el cargo, y tras la aprobación del plan de estímulo económico, sus índices de popularidad oscilan entre el 60% (Rasmussen, Fox News) y el 67% (CNN). RealClearPolitics tiene una media del 63% de aprobación para el Presidente. En cualquier caso, son buenos resultados para Obama, que no parece haberse dejado muchos pelos en la gatera en la aprobación del plan económico más importante desde el New Deal (y lo que es más sorprendente, en el hecho de que cuatro miembros del Gabinete estén pendientes de aprobar por el Senado o incluso de designar por parte del Presidente).

- Senado: La aprobación del plan en el Senado demostró que los tres miembros más importantes del mismo son las dos Senadoras republicanas de Maine y el Senador republicano de Pennsylvania, que fueron los únicos republicanos que apoyaron a Obama en el asunto. Ni Snowe ni Collins deberían tener excesivos problemas por su voto en Maine (ninguna de las dos ha tenido que afrontar primarias, ni parecen haber sido castigadas excesivamente por los conservadores por su voto). Cuestión distinta es la de Arlen Specter, que ya estuvo a punto de perder unas primarias en 2004, y que podría afrontar un desafío muy fuerte el año que viene en Pennsylvania.

En otro orden de cosas: la presión sobre Roland Burris, el Senador negro de Illinois, para que dimita (tras admitir que había omitido varias conversaciones con el entorno de Blagojevich cuando declaró ante el Congreso de Illinois) se está haciendo abrumadora: ayer el nuevo gobernador de Illinois lo pidió expresamente, y Robert Gibbs, el portavoz de la Casa Blanca, también lo pidió en términos elusivos pero fáciles de leer entre líneas.

Por último, una nota sobre el estado de salud de Ted Kennedy, que desde que se inició el período de sesiones ha participado en una sola votación. Parece evidente que Kennedy está muy enfermo, y es muy posible que se vea obligado a dimitir o que fallezca en los próximos meses.

- Congreso: la votación del plan de estímulo ha elevado algo el índice de aprobación del Congreso por parte de los norteamericanos (un 31%, contra el menos del 20% que tenían a finales del año pasado). Lógicamente, la subida no es uniforme: los demócratas y los independientes han mejorado su opinión acerca de la actuación del Congreso y el Senado (no así los republicanos, que han visto derrotadas sus propuestas). Al mismo tiempo, cuando se pregunta a los norteamericanos qué les ha parecido la actuación de demócratas y republicanos en relación con el plan de estímulo, las encuestas reflejan aprobación respecto de los demócratas y desaprobación respecto de los republicanos (a los que se tilda de obstruccionistas- en este sentido, quizá no fue una buena idea que todos los congresistas republicanos votarán contra el estímulo, especialmente algunos que están en distritos muy demócratas, como Mike Castle en Delaware, o Anh Cao, en Nueva Orleans).

De todos modos, esto no refleja más que la realidad habitual de un inicio de legislatura. La popularidad de Obama y los demócratas en el Congreso depende exponencialmente del éxito o fracaso del plan de estímulo económico. Si a finales de 2010 éste no ha empezado a dar frutos, los republicanos podrán decir que ellos no lo apoyaron y que la culpa del fracaso es exclusivamente de los demócratas.