sábado, 7 de febrero de 2009

Obama: ¿el anti-Bill Clinton?

Un último post sobre el resultado electoral de noviembre, y sobre un aspecto del mismo que me resultó interesante en los días posteriores a las elecciones: la coalición geográfica de Obama es algo distinta a las últimas coaliciones electorales vencedoras del Partido Demócrata (esto es, las de Carter en 1976 y las de Bill Clinton en 1992 y 1996).

Carter ya queda algo lejos para efectuar comparaciones que tengan sentido, pero las dos elecciones de Clinton son interesantes, y especialmente la de 1996, en la que Clinton obtuvo una victoria relativamente clara, y la presencia de Ross Perot en el ticket no fue tan distorsionadora como lo había sido en 1992 (y en todo caso, en esta ocasión la gran mayoría de sus votantes eran republicanos, más que demócratas, lo que no estaba tan claro en 1992).

Veamos los dos mapas: victoria de Clinton en 1996 (porcentaje de voto- 49,23%):

EVote Map

Y ahora comparémoslo con la victoria de Obama en 2008 (porcentaje de voto- 52,87%):

EVote Map

Como es de ver, algunas cosas se repiten: dominio de ambos demócratas en la Costa Oeste, en el Medio Oeste y en el Noreste del país, así como en Florida.

Pero en cambio, hay diferencias muy importantes en otros aspectos:

- Bill Clinton tuvo un tremendo éxito en el área de los Apalaches y entre los votantes sureños blancos de clase media-baja, que resultaron ser los votantes "menos receptivos" hacia Obama, por decirlo de algún modo.

- Obama, por su parte, tuvo un éxito mucho mayor que el de Clinton en ganar Estados que los demócratas habitualmente perdían como Indiana, Virginia y Carolina del Norte.

Sin embargo, lo realmente interesante ocurre cuando vemos en qué Estados Clinton obtuvo un mayor porcentaje de votos que Obama (recordemos que a nivel nacional Clinton obtuvo 3,5 puntos menos que Obama, lo cual hace más destacables aquellos Estados en los que Obama obtuvo peores resultados que el anterior presidente demócrata):

Generated Map

Los Estados están agrupados en tres gradaciones de azul:

- En azul más claro, Estados en los que Clinton superó a Obama por menos de dos puntos (Arizona, Texas y Mississipi).
- En azul, Estados en los que Clinton superó a Obama por entre 4 y 6,5 puntos (Wyoming, Oklahoma, Alabama, Tennessee y Kentucky).
- En azul oscuro, Estados en los que Clinton superó a Obama por más de 8,75 puntos (Arkansas, Louisiana y West Virginia)

Obsérvese que con dos excepciones, todos los Estados en los que Bill Clinton obtuvo mejores resultados que Obama están apiñados en y alrededor de la cordillera de los Apalaches.

Despachemos las excepciones en primer lugar: Arizona es una anomalía simplemente porque el candidato republicano de 2008 era de ese Estado. De no haber sido así, no cabe la menor duda de que Obama hubiera mejorado los resultados de Clinton y posiblemente hubiera ganado el Estado. Wyoming, en cambio, es un resultado peculiar: el único Estado no sureño (aparte de Arizona) en el que Clinton obtuvo mejores resultados que Obama. Por lo demás, se trata de un Estado muy conservador, que parece haberse vuelto todavía más conservador en los últimos diez años.

En cuanto a los Estados sureños: se trata de todos los Estados sureños del "interior" (entendiendo esto como Estados sureños no lindantes con la costa atlántica). En Texas y Mississipi la diferencia fue relativamente escasa, porque los votantes demócratas blancos sureños de clase media baja y racistas (los llamados tradicionalmente "dixiecrats") que votaron por Clinton pero no estaban dispuestos a hacerlo por Obama fueron compensados en buena parte por hispanos (en Texas) y negros (en Mississipi, que es el Estado con más negros del país- 37% del total del Estado).

Donde no había semejantes porcentajes de negros para compensar la fuga masiva de los antiguos dixiecrats al Partido Republicano (como en Kentucky, Oklahoma, Alabama, etc, que oscilan entre un 8 y un 27% de población negra), el desplome de Obama con respecto a Clinton fue más acusado.

En West Virginia, con menos de un 4% de negros, el fenómeno anteriormente expuesto se exacerbó (además, Clinton era especialmente popular en el Estado, que siempre ha apreciado a demócratas centristas populistas).

En Louisiana, donde muchísimos negros abandonaron el Estado tras el huracán Katrina, y donde los blancos tradicionalmente demócratas se negaron a votar por Obama, vio un giro todavía más dramático (en 1996, Clinton había ganado el Estado con más del 52% del voto. Obama no llegó al 40%).

Y por último, Arkansas, donde a todas las coordenadas anteriores (población blanca de clase media baja racista, población negra no tan abundante) hay que añadir el hecho de que Clinton era de allí, lo que lógicamente convirtió al Estado en el de mayor diferencia entre uno y otro.

2 comentarios:

DyA dijo...

Hola, tan interesante como siempre, pero es impresionante cómo minimizas los errores de aquél a quien admiras y sin embargo, amplías los de los demás.
Supongo que eso nos pasa a todos...
No recuerdo a nadie de la administración Bush, y muhco menos 1 43 o 4 que hayan tenido que renunciar por farude al fisco nada más empezar y después de tanto supuesto control...
Otra csoa que emllama la atención es de lo anticlinton, cuando muchos de lso miembros de su equipo, sonprecisamente de la administración clinton.

Recomiendo el documentado libro de Bernard Goldberg, recién publicado en estos mismos días y titulado irónicamente A Slobbering Love Affair, con detalle pormenorizado del sectarismo y la parcialidad informativa a favor de Obama. Por ejemplo, Para los medios de la propaganda, ahora no importa ya que los misiles norteamericanos enviados por Obama se carguen a siete civiles en Pakistán. Con Bush habría sido una masacre; con Obama, es sólo un accidente. Tampoco importa ahora que Obama nombre como nuevo Secretario del Tesoro al moroso Timothy Geithner, quien dejó de pagar sus impuestos a la hacienda estadounidense durante varios años. Nada pasa tampoco porque Obama ordene cerrar Guantánamo sin tener todavía un plan real para reubicar a sus ocupantes y negando así el derecho a un juicio digno a las familias norteamericanas afectadas. Menos importa aún el arrogante enfado de Obama el pasado miércoles ante los periodistas por hacerle preguntas que al nuevo presidente no le gustaban…
Sobre el plan económico, he leído mucho, el paquete de “estímulo” (una suerte de plan E) económico que Obama-Pelosi-Reid quieren aprobar a toda costa, con partidas presupuestarias de miles de millones de dólares dedicados a derrochar dinero público o a usarlo mal, como los millones de dólares dedicados a sufragar contraceptivos y abortos: a menos niños nacidos, más ahorro (Pelosi dixit)...


Basta ver también las restricciones impuestas por Obama a las empresas automovilísticas al hilo del falso “calentamiento global”. Véase también cómo Robert Reich, con el consentimiento de Obama y los Demócratas, recomienda ?¿?¿que el dinero gubernamental no vaya a obreros de la construcción que sean “blancos”?¿?¿?. Menos aún parece importarles a los medios que Obama esté pagando deudas electorales con grupos activistas que le dieron su voto y a los que premia ahora, en menos de una semana, rescindiendo la ley llamada “Mexico City Policy”, una ley federal que prohibía dar dinero público a organizaciones internacionales pro-abortistas.
Muy poco tiempo y mucha polémica levantada... DA miedo...

Ah y lo de el republicano, de jugada de ajedrez perfecta, de estratega, lo reconozco.
Ya veremos, de entrada los republcainos han nombrado a Stells, un político honesto, discreto, y más allá de su color, es católico y provida... Un ?¿cambio?¿.

Un saludo.

DyA dijo...

La grandeza de Estados Unidos desde sus inicios nace del reconocimiento por parte de los Padres Fundadores de que todos los seres humanos son creados iguales y dotados de ciertos derechos inalienables: el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad (“life, liberty and the pursuit of happiness).

Y aun así, cuando uno mira con atención la trayectoria política de Obama y del actual Partido Demócrata, resulta difícil encontrar ante sí al partido de la vida, sino al partido del aborto; difícil es también ver al partido de la libertad, sino al de la regulación, la restricción y el control gubernamental en todos los ámbitos; más difícil aún es ver al partido de la búsqueda de la felicidad, sino al partido que divide a los ciudadanos en grupos según su género, su raza o su clase social; Obama, como el Partido Demócrata, ve así el mundo y comprende la felicidad sólo como resultado de la “redistribución de la riqueza” a manos del Estado Niñera.
Un saludo.