domingo, 16 de agosto de 2009

Explorando a Tchaikovsky: Mark Reizen a los 79 años

En el último post comentábamos que la producción vocal de Tchaikovsky, muy poco conocida en Occidente, esconde varias perlas. Podemos escuchar algunas de ellas en los tres vídeos que adjunto. El cantante es Mark Reizen (1895-1992), bajo favorito de Stalin (pese a ser ucraniano y judío) que reinó en el Bolshoi hasta su retirada en 1954.

Los tres vídeos en cuestión forman parte de un recital que dio Reizen en 1974, es decir, veinte años después de retirarse, cuando ya contaba con la edad de ¡79 años!

Se trata de una grabación increíble: no recuerdo haber visto u oído jamás a un cantante de 79 años que mantuviese sus medios vocales esencialmente intactos: la media voz exquisita, con el vibrato justo, los pianos absolutamente conmovedores, y, ya de manera absolutamente increíble, los agudos y los bajos todavía ricos y plenos. La voz de Reizen, por lo demás, poseía uno de los colores tonales más hermosos de la historia, mantenido milagrosamente hasta la senectud.

Reizen de hecho siguió cantando durante la década siguiente, aunque sus grabaciones de canciones de Rachmaninov en 1980 y el recital en conmemoración de sus 90 años en el Bolshoi en 1985 (en el que cantó el aria del principe Gremin del "Evgeni Oneguin" de Tchaikovsky) ya muestran un desgaste vocal más pronunciado (a fin de cuentas, tenía 85 y 90 años respectivamente).

Todo ello hace más maravilloso si cabe este mini-recital que se puede encontrar en YouTube. Empezamos por una de las canciones más extraordinarias de Tchaikovsky: "Sred' shumnovo bala" ("Entre el bullicio del baile"), opus 38, número 3, con letra del conde Alexei Tolstoi (primo del Tolstoi de "Guerra y Paz"). Al piano, A. Makarov. Debajo del vídeo, el texto en ruso y una traducción al español:

Sret' shumnava bala, sluchajna,
F trevoge mirskoj sujety,
Tebja ja uvidel, no tajna
Tvaji pakryvala cherty.

Lish ochi pechal'na gljadeli,
A golas tak divna zvuchal,
Kak zvon addaljonnaj svireli,
Kak morja igrajushchij val.

Mne stan tvoj panravilsa tonkij
I ves’ tvoj zadumchivyj vit,
A smekh tvoj, i grusnyj i zvonkij,
S tekh por v majom serttse zvuchit.

F chasy adinokije nochi
Ljublju ja, ustalyj, prilech,
Ja vizhu pechal’nyje ochi,
Ja slyshu vesjoluju rech.

I grusna ja, grusna tak zasypaju
I v grjozakh nevedamykh splju…
Ljublju li tebja, ja ne znaju,
No kazhetsa mne, shto ljublju!

En un bullicioso baile, por casualidad,
entre el ruido mundano,
te vislumbré, pero un misterio
me ocultaba tus rasgos

Sólo tus ojos miraban con tristeza,
y tu voz era divina
como notas tocadas por una flauta distante,
como las olas jugando en el mar.

Me gustó tu delgada figura
y tu mirar pensativo;
tu risa, triste y musical
todavía resuena en mi corazón.

Durante las solitarias horas de la noche,
cansado, me tiendo a descansar,
veo tus tristes ojos,
y oigo tu alegre voz.

y triste, tristemente caigo dormido
y sueño sueños misteriosos...
No sé si esto significa que te amo-
¡pero me parece que estoy enamorado!.

La segunda canción es la no menos maravillosa "Strashnaya minuta" ("El momento aterrador") opus 28 nº 6, con letra del propio Tchaikovsky. Una vez más, Makarov al piano y el texto y su traducción debajo:



Ty vnimajesh, vnis sklanif galofku,
ochi apustif i tikha vzdykhaja!
Ty ne znajesh, kak mgnaven’ja eti
strashny dlja menja i polny znachen’ja,
kak menja smushchajet eta malchan’je.
Ja prigavor tvoj zhdu, ja zhdu reshen’ja —
il’ nosh ty mne f serttse vanzish,
il’ raj mne atkrojesh.
Akh, ne terzaj menja, skazhy lish slova!

Atchevo zhe ropkaje priznan’je
f serttse tak tebe zapala gluboka?
Ty vzdykhajesh, ty drazhysh i plachesh —
il’ slava ljubvi v ustakh tvajikh nemejut,
ili ty menja zhalejesh, ne ljubish?
Ja prigavor tvoj zhdu, ja zhdu reshen’ja —
il’ nosh ty mne f serttse vanzish,
il’ raj mne atkrojesh!
Akh, vnemli zhe mal’be majej,
atvechaj, atvechaj skarej!
Ja prigavor tvoj zhdu, ja zhdu reshen’ja.

Me escuchas, tu querida cabeza inclinada,
tus ojos bajos, suspirando en silencio.
No sabes cómo estos momentos
me asustan, cuán llenos de sentido están,
como me perturba este silencio.
Espero tu veredicto, tu decisión-
me apuñalarás en el corazón
o me mostrarás el cielo.
¡Oh, no me tortures, di tan solo una palabra!

¿Como puede mi tímida confesión
haberse hundido tan profundamente en tu corazón?
Suspiras, tiemblas y lloras-
¿estás conteniendo palabras de amor,
o me tienes lástima, y no me amas?
Espero tu veredicto, tu decisión-
me apuñalarás en el corazón
o me mostrarás el cielo.
Oh, escucha entonces mi ruego,
contéstame, contéstame ahora.
Espero tu veredicto, tu decisión.

Por último, "Uzh gasli v komnatakh ogni" ("Las luces se estaban apagando"), opus 63, nº 5, con letra del Gran Duque de Rusia Konstantin Konstantinovich Romanov (primo del zar Alejandro III):



Uzh gasli f komnatakh agni:
Blagaukhali rozy:
My seli na skam’ju f teni
Razvesistaj berjozy.

My byli molody s taboj!
Tak shchastlivy my byli
Nas akruzhafsheju vesnoj,
Tak garjacho ljubili!

Dvuorgij mesjats navadil
Na nas svajo sijan’je;
Ja nichevo ne gavaril,
Bajas’ prervat’ malchan’je;

Bezmolvna sinikh glas tvajikh
Ty apuskala vzory:
Krasnarechivej slof inykh
Nemyje razgavory.

Chevo ne smel paverit’ ja,
Shto f serttse ty tajila,
Fsjo eta pesnja salav’ja
Za nas dagavarila.

Las luces se apagaban en las habitaciones…
Las rosas olían tan fragrantes…
Nos sentamos en un banco a la sombra
de un abedul de amplias ramas.

¡Tú y yo eramos jóvenes!
¡Éramos tan felices
en la primavera que nos rodeaba,
cuán ardientemente amábamos!

La creciente luna envió
su luz sobre nosotros;
No dije nada,
temeroso de interrumpir el silencio;

Sin decir nada bajaste
tus profundos ojos azules:
Más elocuentes que cualquier palabra
son las conversaciones sin ellas.

Lo que no me atreví a creer,
Lo que escondías en tu corazón,
todo ello la canción del ruiseñor
terminó diciéndonoslo.