miércoles, 18 de mayo de 2016

La campaña zombie de Bernie Sanders continúa: las primarias demócratas

Pese a que a finales de abril Bernie Sanders sufrió una serie de derrotas (algunas muy contundentes) en diversos Estados del nordeste, su campaña sigue en marcha, con un tono cada vez más agrio a medida que resulta más evidente que va a culminar en derrota.

Es cierto que, curiosamente, los resultados en las distintas primarias no están dependiendo en modo alguno del "momentum" (es decir, del impulso obtenido por el candidato en una primaria anterior), sino en la demografía de cada Estado y en particular de si los demócratas en el mismo son más o menos blancos, más o menos liberales, etc.

Así, en los últimos Estados se han producido tres victorias de Sanders y una muy ajustada de Clinton:

- Indiana (3 de mayo) Sanders 52,5, Hillary 47,5
- Virginia Occidental (10 de mayo) Sanders 51,4 Hillary 35,8
- Oregon (17 de mayo): Sanders 54,8, Hillary 45,2
- Kentucky (17 de mayo): Hillary 46,8, Sanders 46,3

Una vez más, Sanders ganó en Estados cuyos votantes demócratas eran primordialmente blancos (aunque los blancos de Oregon son muy liberales, mientras que los de Indiana y especialmente Virginia Occidental son moderados o conservadores). En cambio, en Indiana y Kentucky, donde el número de minorías raciales era algo más significativo, Hillary quedó cerca o ganó por los pelos.

El mapa de las primarias hasta el momento queda así:

Generated Map

El número de delegados que se precisan para ganar las primarias demócratas son 2.382. Así es como va el reparto de delegados y votos a día de hoy, según RealClearPolitics:

Hillary Clinton: 2291 (1767 delegados, 524 superdelegados), 12.971.667 votos
Bernie Sanders: 1528 (1488 delegados, 40 superdelegados), 9.924.734 votos

En suma, Hillary continúa aventajando a Sanders en más de 300 delegados elegidos por los votantes, la abrumadora mayoría de los superdelegados y más de 3 millones de votos.

Como decíamos al inicio, a pesar de que Sanders continúa despidiendo a miembros de su campaña, y ha manifestado que irá a la Convención "a discutir sobre el programa electoral" (es decir, no a disputarle a Hillary la nominación), insiste en continuar disputando primarias y sus seguidores están intentando intimidar a los superdelegados y a los partidos estatales de un modo que está alienando incluso a los simpatizantes de Sanders en la prensa.

Sanders ya no puede ganar: necesitaría obtener más del 65% de los votos en todos los Estados que quedan (y Puerto Rico), y eso sencillamente no va a suceder. Marco por última vez en rojo los Estados que a día de hoy favorecen a Hillary según las encuestas y según la demografía, en azul a Sanders, y en verde los dudosos (siendo lo más generosos posibles con Sanders):

Generated Map

Aunque Sanders ganará sin duda en los Estados del Oeste interior (con la única duda de Dakota del Sur, que apoyó a Hillary hace ocho años), eso simplemente no le bastará para compensar la ventaja que ya lleva Hillary y la que le sacará en los dos Estados con más delegados que quedan (California y New Jersey) que las encuestas indican que Hillary va a ganar con comodidad, así como en Nuevo Mexico y especialmente Puerto Rico.

La prensa está empezando a comentar el riesgo que existe que la duración de las primarias entre Clinton y Sanders perjudique al Partido Demócrata en las elecciones de noviembre. Sin embargo, eso parece dudoso, por varios motivos:

1) En primer lugar, porque hasta Noviembre queda mucho tiempo para cerrar heridas.

2) En segundo lugar, porque el enfrentamiento entre Obama y Hillary en 2008 fue todavía más agreste que éste, y ello no tuvo ningún efecto en los demócratas en noviembre.

3) En tercer lugar, porque Donald Trump en particular tiene un atractivo muy limitado para los votantes mayoritarios de Bernie Sanders (los votantes blancos liberales). Los votantes demócratas conservadores que votaron a Sanders en Oklahoma, Virginia Occidental y Kentucky son otra historia, pero esos votantes, de todos modos, son republicanos en todo menos en nombre y muchos de ellos iban a votar a Trump de todos modos.

4) En relación con lo anterior, Trump será un elemento cohesionador extraordinario para los demócratas pro-Sanders, algunos de los cuales puede que no estén entusiasmados con Hillary Clinton, pero ciertamente están (o estarán) aterrorizados con Donald Trump.