martes, 22 de marzo de 2016

El Partido Republicano agoniza: después del segundo Supermartes

Por su parte, el martes 15 se celebraron también primarias republicanas en Florida, Illinois, Carolina del Norte, Missouri y Ohio (y en las Islas Marianas, donde Trump se llevó todos los 9 delegados). En cuatro de los cinco Estados ganó Donald Trump, que sin embargo consiguió lo mejor de ambos mundos: echar a Marco Rubio de la carrera presidencial tras aplastarlo en Florida, pero mantener a John Kasich tras perder frente a él en Ohio, manteniendo así dividido el voto republicano.

Los resultados en sí mismos fueron los siguientes:

- Florida: Trump 45,7, Rubio 27,0, Cruz 17,1, Kasich 6,8: aunque Trump obtuvo una resonante victoria, una vez más la suma de los candidatos que se le oponían hubiera podido vencerle de hallarse unificada. Pero la división se mantuvo, y acabó con la campaña de Marco Rubio, que tuvo que retirarse tras obtener apenas una carta parte del voto en su Estado natal (posible explicación; sólo un tercio de los votantes de Florida son nacidos en Florida, por lo que no sienten un excesivo apego por su Estado). En cualquier caso Trump se llevó los 99 delegados del Estado, pese a no obtener ni siquiera el 50% de los votos.

- Illinois: Trump: 38,8, Cruz 30,3, Kasich 19,7, Rubio 8,7: un caso casi más sangrante que el de Florida: la división del voto permitió a Trump llevarse 54 de los 69 delegados pese a no llegar ni siquiera al 39% de los votos. Las normas republicanas, como ya hemos dicho en alguna otra ocasión, literalmente están conduciendo a que un candidato con apenas el 40% de los votos acabe llevándose la mayoría de los delegados republicanos.

- Missouri: Trump 40,9, Cruz 40,7, Kasich 9,9, Rubio 6,1: otro caso increíble de normas insensatas: donde Trump ganó por dos décimas de voto, y se llevó 37 de los 52 delegados, con el agravante de que, una vez más la división del voto hizo que se desperdiciaran miles de votos tirados a Kasich y a Rubio, que no se llevaron ni un delegado.

- Carolina del Norte: Trump, 40,2, Cruz 36,8, Kasich 12,7, Rubio 7,7: en Carolina del Norte, donde las normas eran estrictamente proporcionales, todos los candidatos obtuvieron delegados. En todo caso, es interesante comprobar que Rubio se desplomó en todas partes, quedando muy por debajo de Kasich, al que en general había superado a lo largo de las primarias.

- Ohio: Kasich 46,8, Trump 35,6, Cruz 13,1, Rubio 2,9: la única derrota de la noche para Trump, pero en cualquier caso una buena noticia para él, dado que John Kasich ha decidido continuar, a pesar de que matemáticamente es imposible que alcance los 1.237 delegados necesarios para ganar.

En líneas generales, si acudimos a los mapas electorales, así como a las encuestas a pie de urna, podemos ver que los apoyos de Trump están bien dispersos por todo el mapa, abarcando tanto ciudades como Chicago como áreas rurales (aunque preferiblemente no de gran predominio evangélico, porque en esas gana Cruz).

Entre las cosas más preocupantes para los republicanos: el hecho de que poquísimas minorías estén votando en sus primarias: desde luego, menos de un 5% de afroamericanos, pero incluso porcentajes escasos de latinos en Texas o en Florida (un 10% en Texas, por ejemplo, frente a un 32% en las primarias demócratas, y eso que Ted Cruz se presentaba entre los republicanos; en Florida algo mejor -un 17%- pero todavía por debajo de los demócratas -un 20%- cosa que es mala teniendo en cuenta que la minoría cubana siempre había sido muy republicana en Florida y que Marco Rubio era su candidato).

En suma, el día fue excelente para Trump, que incrementó su margen de votos y delegados ampliamente. Con los resultados del pasado martes, el mapa de las primarias republicanas queda así:

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El número de delegados que se precisan para ganar las primarias republicanas son 2.382. Así es como va el reparto a día de hoy, según RealClearPolitics y Frontloading HQ:

Donald Trump: 696 delegados, 7.536.465 votos
Ted Cruz: 423 delegados, 5.477.506 votos
John Kasich: 144 delegados, 2.722.398 votos.

(Marco Rubio se ha retirado con 167 delegados, hay 22 delegados "sin designar" y 16 delegados de otros candidatos, principalmente Ben Carson)

Como se puede ver, la situación de los tres candidatos es muy distinta:

Donald Trump: realmente la única duda que queda en estos momentos es si Trump conseguirá los 1.237 delegados necesarios para ganar en la convención republicana en una primera votación o si sus rivales podrán llegar a Cleveland con una mayoría alternativa que le impida obtener la nominación. Sin embargo, la falta de coordinación hasta el momento entre sus adversarios hace presagiar lo peor.

Ted Cruz: Cruz es teóricamente el único candidato que podría alcanzar a Donald Trump, epero el principal problema es que los Estados que quedan por delante en el Este tienen pocos votantes evangélicos, que es el núcleo duro de los votantes de Cruz. Cruz puede hacerlo bien en el Oeste, pero los delegados del interior no son lo suficientemente numerosos para alcanzar a Trump, que además tiene por delante todavía a su Estado natal, Nueva York.

John Kasich: si la estrategia de Cruz es muy difícil, la de Kasich es directamente incomprensible: superado claramente por Cruz en el Oeste y muy probablemente por Trump en el Este, ¿donde espera ganar sus delegados Kasich? Ha dicho que su estrategia es llegar a una convención dividida, pero ¿qué le hace pensar que los delegados van a elegir al tercero antes que a Cruz o a Trump? Lo único que hace Kasich es dividir el voto anti-Trump con Ted Cruz sin que de ello se derive ningún beneficio plausible para ambos, sólo para Trump.

Hoy veremos una vez más los frutos de esa estrategia en acción: votan Arizona, Utah y la Samoa americana. En Arizona ganará Trump, pero una vez más sin alcanzar el 50%, gracias a la división entre Cruz y Kasich. En Utah, en cambio, Trump se enfrenta con el único grupo que realmente se está mostrando netamente refractario a sus encantos: los mormones (ciertamente, no ayuda que se haya dedicado esta semana a ir insultando a Mitt Romney, que a su vez le había criticado duramente. Tampoco ayuda su postura netamente antiinmigrantes: los mormones, que pasan siempre un par de años de misión en América Latina, son el grupo republicano más favorable de lejos a los inmigrantes).

Ahora bien, si Ted Cruz no alcanza el 50% de los votos (cosa que es improbable pero no imposible debido una vez más a la presencia de Kasich), Trump podría obtener delegados allí.

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