martes, 1 de marzo de 2016

¿Qué va a ocurrir en el Supermartes demócrata?

En cuanto a las primarias demócratas, como decíamos en nuestro artículo anterior, parece evidente que Hillary Clinton va a ganarlas de manera clara.

Estos son los datos esenciales para entender qué es lo que está en disputa este Supermartes demócrata:

1) Estados que votan en las primarias demócratas: 11 (más la Samoa americana), en su mayoría sureños, que reparten un total de 865 delegados de manera proporcional. Éste es el mapa:

Generated Map

2) Delegados que se necesitan para ganar la Convención: 2382 (de un total de 4.763)

3) Delegados que tienen los candidatos en liza a día de hoy:

Clinton: 545 (90 delegados normales y 455 superdelegados)
Sanders: 87 (65 delegados normales y 22 superdelegados)

4) Características de cada Estado y predicciones:

Alabama: primarias abiertas (a demócratas, republicanos e independientes)- 53 delegados. Predicción: estado sureño parecido a Carolina del Sur (con una mayoría de votantes negros) en el que Hillary ganará con una mayoría aplastante.

Samoa americana: caucus cerrado (es decir, abiertos sólo a demócratas)- 6 delegados. Hillary los ganó en 2008, así que es probable que vuelva a hacerlo ahora. De todos modos, es tan poquita cosa...

Arkansas: primarias abiertas- 32 delegados- Aunque no hay tanta población negra como en otros Estados sureños, el hecho de que Hillary fuera primera dama del Estado durante diez años asegura que obtenga una clara victoria en el Estado.

Colorado: caucus cerrado- 66 delegados- el hecho de que sea un caucus puede favorecer a Sanders, pero el hecho de que sean cerrados favorece a Clinton, cuyo apoyo entre los demócratas es superior al de Sanders. La escasez de minorías en Colorado también favorece a Sanders, y la falta de encuestas impide efectuar predicción alguna. En cualquier caso, es uno de los pocos Estados en los que Sanders puede ganar.

Georgia: primarias abiertas, 102 delegados: uno de los premios gordos de la noche. Estado sureño una vez más similar a Carolina del Sur, con una mayoría de votantes negros, en el que Hillary ganará con claridad, solamente matizada por la presencia de blancos liberales en Atlanta.

Massachusetts: primarias abiertas pero sólo a demócratas e independientes. 92 delegados. Las encuestas indican que es uno de los mejores Estados para Sanders (votantes liberales y blancos), pero también indican que probablemente no le baste y que Hillary gane por poco, pero gane (ya lo hizo en 2008, pese a que Ted Kennedy y John Kerry apoyaban a Obama).

Minnesota: caucus abierto- 77 delegados. Sin encuestas, resulta extremadamente difícil determinar quién ganará. Dado que es un Estado muy blanco y cuyos demócratas son liberales, y que está al lado de Iowa, es posible que Sanders tenga una oportunidad de ganar.

Oklahoma: primaria abiertas pero sólo a democratas e independientes, 38 delegados. Oklahoma es el Estado más sorprendente: pese a ser un Estado sureño, las últimas encuestas indican que Sanders puede ganarlo, probablemente aupado por la inexistencia de minorías negras e hispanas, y por el hecho de que es un Estado pobre, una variable que tiende a ayudar a Sanders.

Tennessee: primarias abiertas- 67 delegados. Estado sureño en el que Hillary ganará con bastante autoridad (no tanto como en Georgia o Alabama, algo más parecido a Arkansas), apoyada en su gran superioridad con el voto negro.

Texas: primarias abiertas. 222 delegados. El premio gordo de la noche, Hillary aspira a un resultado espectacular, apoyada por la importante minoría negra (el 19%) y por la todavía más importante minoría hispana (el 32%). Precisamente Texas será muy interesante para calibrar si realmente Hillary está manteniendo el apoyo entre los hispanos que tenía en 2008, algo que se ha puesto en cuestión, a mi juicio, equivocadamente.

Vermont: primarias abiertas. 16 delegados. El estado al que representa Sanders, es el único lugar donde éste aplastará a Hillary, hasta el punto de que es posible que ésta no alcance el 15% de umbral de viabilidad y no obtenga delegado alguno (aunque Vermont es tan pequeño que no importa mucho).

Virginia: primarias abiertas. 95 delegados. Otro Estado sureño, aunque con mayores niveles de educación en el que las encuestas indican que Hillary ganará con autoridad, algo intermedio a sus resultados en Tennessee y Georgia.

En resumen, éste sería el mapa al final de la noche: en rojo, los Estados en los que Hillary ganará con una razonable certidumbre. En azul, Vermont, donde ganará Sanders. En verde, los Estados en los que por falta de encuestas o por pura incertidumbre no sabemos bien quién ganará.

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1) Hillary Clinton es la indiscutible favorita. Va a ganar en la mayoría de Estados, incluyendo al menos uno (Massachusetts) donde hasta hace unos pocos días podía parecer que iba a perder. Saldrá del día con una ventaja muy sólida, con el agravante de que la naturaleza proporcional de las primarias demócratas hace que una vez que un candidato coge ventaja, sea muy difícil recuperarse (eso lo descubrió amargamente Hillary en 2008 durante el mes siguiente al Supermartes, cuando Obama le derrotó en una docena de Estados, creando una ventaja que le fue imposible recuperar en meses subsiguientes, pese a ganar en Texas, Ohio o Pennsylvania).

2) Bernie Sanders sólo ganará en el Vermont al que representa en el Senado, pero su continuidad en la carrera depende de que consiga ganar un par más de Estados por lo menos (Oklahoma sería un buen premio de consolación, especialmente porque es un Estado muy inesperado). Pero seamos claros: si las encuestas aciertan, el Supermartes marcará el principio del fin para la campaña de Bernie Sanders.

Uno tiene la clara impresión, por lo demás, de que así como los republicanos están desquiciados, los demócratas cada vez son más pragmáticos, especialmente ante el riesgo cierto de que Trump sea el candidato del GOP: pondrán a su candidata más centrista y con más predicamento entre las minorías para maximizar la participación de éstas en las generales (Donald Trump es el mejor candidato posible para conseguir que el voto negro a los demócratas iguale el 92-93% que obtuvo Obama, y supere ampliamente el 71% que Obama logró entre los hispanos en 2012).

Con una coalición multicolor (blancos liberales + hispanos + negros + asiáticos + republicanos incapaces de votar a Trump) podemos encontrarnos con una victoria de Hillary similar a la de Reagan en 1984 o a la de Johnson en 1964. Algo insólito, pero posible (John Podhoretz, comentarista conservador lo expone de una manera muy clara en este artículo).

Para quien esté interesado en leer más, nuevamente Fivethirtyeight o Daily Kos Elections les orientarán bien.