jueves, 3 de enero de 2008

Iowa 2008: Empieza la batalla por la Casa Blanca- Demócratas

Si tras el ladrillo republicano a alguien le quedan ganas de leer sobre los demócratas (que a fin de cuentas son los que van a ganar muy probablemente en noviembre) ahí va eso:

Tan solo hay 3 candidatos con opciones serias a la nominación, cuyas posibilidades paso a resumir de más a menos:

1) Hillary Clinton: la ex-primera dama apenas necesita presentación. Senadora por Nueva York desde el año 2000, todo el mundo sabía que en 2008 intentaría ser presidenta. Representante del ala centrista del partido (aunque probablemente, en el fondo de su corazoncito, más liberal que su marido), es vista con malos ojos por los liberales por su voto a favor de la guerra de Irak, y por su tendencia a la triangulación (a decirle a todo el mundo lo que quiere oír). Se presenta a sí misma como la candidata de la experiencia (aunque en su caso eso es relativo, porque como primera dama no participaba realmente en el proceso duro de toma de decisiones), pero no cabe duda de su preparación. Sus problemas: que los republicanos la odian (y esto no es exageración) por lo que su nominación provocaría probablemente una gran movilización del otro bando. Bill es otro problema: ¿qué encaje tiene un expresidente consorte con líos de faldas en el orden constitucional? Su gran plus es precisamente ser mujer: tras 220 años de presidentes, parece la hora de una mujer presidenta. Pero no puede confiarse, porque las primarias no van a ser una coronación, contrariamente a lo que se decía hace unos meses.

2) Barack Obama: hijo de padre negro y madre blanca, senador por Illinois desde 2004, Obama parece un Kennedy negro. Tiene poca experiencia (como Kennedy) pero carisma a raudales. Es muy liberal (más de lo que parece) y sería el primer presidente liberal desde Johnson, hace ya cuarenta años. Curiosamente, pese a que es más liberal que Hillary, a los republicanos parece disgustarles menos; lo consideran menos conflictivo, más conciliador, menos agresivo. Es un buen orador, y el hecho de que Oprah Winfrey haya bajado a la arena política para defenderlo refleja una capacidad de inspiración sorprendente (además, Oprah, al ser mujer, lanza el mensaje subliminal de que se puede ser mujer y no apoyar a Hillary).

Ha sido capaz de recaudar tantos fondos como Hillary, lo cual ya es de por sí extraordinario. ¿Pero es un peso ligero o será capaz de derrotar a los Clinton y luego al candidato republicano que se presente? A su favor: que es negro, y también es hora de que Estados Unidos elija a un presidente negro. ¿Y qué mejor que un senador por Illinois, el estado de Abraham Lincoln, el Emancipador? Eso sería cerrar el círculo y acabar para siempre con la Guerra Civil.

3) John Edwards: senador por Carolina del Norte entre 1998 y 2004, candidato a vicepresidente en 2004, vuelve a intentarlo cuatro años después. Ha girado a la izquierda en esta campaña, presentándose como el hombre que luchará por la clase media, contra las grandes corporaciones. Aunque a nivel nacional no tiene mucho apoyo, en Iowa conserva sus apoyos del 2004 (quedó segundo con el 32% de los delegados) y espera ganar esta vez para impulsarse en las demás primarias.

Su mujer padece un cáncer incurable, lo que le ha permitido ser visto con simpatía por los medios. Pero realmente ha estado aplastado entre la primera mujer y el primer negro con serias posibilidades de ser presidente. Es mérito suyo que haya llegado vivo al día de las elecciones, pero realmente ha de ganar hoy si confía en repetir o mejorar su resultado de 2004. Por lo demás, su retórica agresiva probablemente no le hará bien en una campaña contra un candidato republicano (aunque es un demócrata sureño, por lo que es muy posible que sea capaz de moderarse y girar al centro en unas elecciones generales)

4) Los demás candidatos son gente respetable en su mayoría: dos senadores (Joe Biden y Chris Dodd, de Delaware y Connecticut) y un gobernador hispano (Bill Richardson, de Nuevo México). En otro año habrían tenido más posibilidades: Biden ya lo intentó en 1988, y Richardson, como candidato hispano, hubiera tenido visibilidad añadida. Pero sea por ser demasiado normales (Biden, Dodd) o gordos (Richardson- no se me ocurre otro motivo), ninguno ha conseguido calar hondo y sería una gran sorpresa si llegaran vivos a New Hampshire (por no hablar del supermartes).

Fechas clave:

3 de enero: caucuses en Iowa- una carrera a tres bandas entre Clinton, Obama y Edwards. Si Hillary gana, probablemente se acabó. Si Obama gana, puede ganar impulso para las siguientes primarias y derrotar a Clinton. Si Edwards gana, no creo que tenga infraestructura ni dinero para ganar en los demás Estados, pero a lo mejor el dinero fluye a sus arcas después de una victoria sorprendente en Iowa.

Todo depende de la participación. Cuantos más nuevos votantes, mejor para Clinton y especialmente para Obama. Cuantos menos, mejor para Edwards. Los demás candidatos probablemente se retirarán.

8 de enero: primarias en New Hampshire: Clinton contra Obama. Edwards sólo puede aspirar a quedar segundo si uno de los otros dos se desinfla.

26 de enero: primarias en Carolina del Sur, un Estado lleno de mujeres negras. Si deciden primar su negritud sobre su condición femenina, gana Obama. A la inversa, gana Clinton.

5 de febrero: Supermartes: votan 22 Estados. El supermartes coronará al triunfador o como mínimo, reducirá la carrera a dos candidatos. Si Edwards ha llegado hasta aquí, probablemente se retirará tras perder en las 22 primarias.

4 de marzo: si tras el supermartes y las restantes primarias de febrero no hay ganador, ese día votan Ohio y Texas, con muchos delegados.

Si después del 4 de marzo no hay ganador, quedarían ya pocos estados por delante, y los demócratas correrían el serio riesgo de acudir a una convención divididos entre Obama y Clinton y sin candidato (aunque probablemente habría un arreglo antes de la Convención).

Mi predicción: Clinton. Sería bonito que ganara Obama, pero depende de un serio incremento en la participación y del voto joven (que es el menos fiable a la hora de acudir a votar). Edwards sólo ganaría si los otros dos se desinflaran, lo que parece improbable.

Una vez más, disculpad por la longitud.