viernes, 25 de septiembre de 2015

El trasvase de votos en las elecciones catalanas

El segundo fenómeno importante a la hora de interpretar las elecciones catalanas (además del previsible incremento de la participación) es la cuestión de los trasvases de voto entre partidos. 

Durante muchos años, los partidos mayoritarios en Cataluña albergaron entre sus votantes a personas de distintas sensibilidades: la vieja coalición CIU contenía a muchos votantes ciertamente no independentistas e incluso en algún caso no muy (o nada) nacionalistas. Por su parte, el PSC e Iniciativa contaban en su seno con un buen número de nacionalistas catalanes e incluso independentistas (ERC, por su parte, lleva muchos años como un partido puramente independentista, y las CUP lo fueron desde que nacieron. Por su parte, el PP y Ciudadanos no contenían ya no independentistas, sino ni siquiera nacionalistas catalanes).

Ahora bien, el abandono del PSC por parte de los votantes nacionalistas-independentistas hacia ERC y la ruptura entre Convergencia y Unió han creado una creciente polarización en Cataluña. Todas las encuestas indican que el número de votantes no independentistas en la coalición Junts pel Sí y en las CUP es esencialmente marginal (en torno al 5-8%), mientras que en el PSC es inferior incluso a esa cifra y en Ciudadanos y el PP el número de partidarios de la independencia es inexistente.

El único partido que conserva una cierta transversalidad entre el foco independentista y el españolista es la coalición Catalunya Sí que es Pot, un 25% de cuyos votantes, aproximadamente, se declaran independentistas. Sin embargo entre dos tercios y el 70% de los votantes del partido no lo son (aunque sí son favorables a la celebración de un referendum).

En cuanto a Unió, debido a lo pequeño del electorado del partido no disponemos todavía de estudios claros respecto de su orientación global en el tema independentista. Sin embargo, todo parece indicar que cualesquiera votantes que tenga Unió en las elecciones del domingo saldrán en buena parte del 20-22% de antiguos votantes de CIU que no se declaraban independentistas y que ahora abandonarán a la coalición y se irán en su mayoría a Unió y en menor medida a Ciudadanos y al PSC (más algún votante conservador del PP irritado con su enfoque del tema catalán)

Por lo tanto, los flujos de voto entre el bloque nacionalista catalán-unionistas, que siempre habían sido una parte importante en las victorias de CIU y del PSC, tendrán ya en estas elecciones un carácter muy limitado, y los factores más relevantes serán los movimientos intra-bloque (además del anticipado incremento de la participación).

Recordemos antes de empezar ambos movimientos las cifras esenciales de las elecciones de 2012, trasladadas a las nuevas coaliciones de 2015:

Partidos (ahora) independentistas:

JUNTS PEL SÍ (CDC + ERC+ SI): 1.661.221 votos (45,68%)
CUP: 126.435 votos (3,47%) 

Total 2012: 1.787.656 votos (49,15%)

Nota: computamos para JXS todos los votos de CIU.

Partidos unionistas (con los matices que se quiera):

PSC: 524.707 votos (14,43%)
PP: 471.681 votos (12,97%)
CSQEP (antes IC): 359.705 votos (9,89%) 
C's: 275.007 votos (7,56%)
PxC: 60.107 votos (1,65%)
UPyD: 14.614 votos (0,40%)
Unió (no se presentó por separado en 2012): ???

Total 2012: 1.705.821 votos (46,90%) 

Y ahora vayamos partido por partido:

JUNTS PEL SÍ: La coalición CDC-ERC tiene dos posibles puntos de fuga: uno entre bloques: ese 20% más o menos de antiguos votantes de CIU que son no independentistas y que en su mayor parte irán hacia Unió, y en menor medida Ciudadanos o PSC. Y otro intra-bloque: por el flanco de ERC las CUP plantean un desafío respecto de aquellos votantes más de izquierdas a los que les molesta una coalición con CDC y apoyar a Mas como presidente. Todo indica que los resultados de JUNTS PEL SÍ, aunque ganará claramente las elecciones, serán sensiblemente inferiores a ese 1.660.000 votos de 2012, debido a esos dos puntos de fuga.

La captación de votos, por su parte, sólo podrá ceñirse al incremento de participación, dado que en el PSC prácticamente no quedan ya independentistas y el flanco independentista de CSQEP probablemente estará más tentado de votar a las CUP (aunque no es descartable que algunos vayan a parar a JXS).

CUP: A la inversa que JXS, las CUP aspiran a captar voto de tres focos: el ala más izquierdista y radicalmente independentista de ERC, por una parte, y de CSQEP, por otra, así como los antiguos votantes de Solidaritat per la Independència, con un perfil de izquierda independentista muy claro y que ya se mudaron en buena parte al partido en 2012. En cuanto al incremento de participación, tengo mis dudas, porque el elector independentista abstencionista hasta ahora, además de escaso, tenderá a votar útil, es decir, a JXS. En cualquier caso, todo indica que las CUP tendrán una gran subida, pudiendo fácilmente doblar en número de votos sus resultados de 2012.

PSC: Los socialistas, al igual que CIU, tienen dos puntos de fuga, ambos intra-bloque: a su izquierda hacia CSQEP, y hacia su derecha, en dirección a Ciudadanos. Aunque al principio de las elecciones todo parecía indicar que las pérdidas hacia el primer flanco iban a ser mucho más graves que hacia el segundo, uno tiene sus dudas con las encuestas en la mano (a pesar de los problemas que plantean) de que no estén muy equilibradas el domingo entre uno y otro flanco.

Las pérdidas de 2012 que sufrieron en la Cataluña interior a manos de ERC probablemente han terminado con la desaparición del sector nacionalista del partido, pero veremos qué ocurre el domingo. Por otra parte, el incremento de participación, sí se concreta, servirá para mitigar (quizá mucho e incluso del todo) las pérdidas socialistas por este flanco.

El PSC probablemente perderá votos, pero es posible que menos de los que indican las encuestas.

PP: Los conservadores, por su parte, tienen un punto y medio de fuga intra-bloque: uno clarísimo en dirección a Ciudadanos, y el medio (posible, pero pequeño) en dirección a Unió. El PSC sería una opción si estuviera más fuerte, pero parece difícil que se produzca un trasvase directo estando Ciudadanos en medio (aunque ocurrió por ejemplo en parte en las últimas elecciones andaluzas).

En cuanto a la posible captación de votos, se puede producir únicamente por el flanco de PXC, que no se presenta en estas elecciones y para cuyos votantes el perfil anti-inmigrante musulmán de García-Albiol resulta atrayente. El incremento de participación podría beneficiar al PP, pero en los feudos unionistas, sí se produce, en mi opinión tenderá a ir hacia Ciudadanos, PSC y CSQEP, por ese orden.

El PP sufrirá un fuerte retroceso en votos, en resumen.

CSQEP: La coalición de izquierdas, por su parte, que aspiraba a captar voto de ERC y CUP al inicio de la campaña parece estar, por el contrario, perdiendo votos en ese flanco, mientras que la captación de votos se produce respecto del PSC, de los extraparlamentarios (sólo el PACMA, Recortes Cero y Ganemos se presentan en estas elecciones, y los terceros no se presentan por Barcelona siquiera) y muy probablemente del incremento de participación.

CSQEP, al contrario que el PSC, probablemente ganará votos, pero menos de lo que se hubiera esperado cuando se constituyó.

CIUDADANOS: En este caso, la captación de voto se producirá por tres flancos (y medio): muy claramente desde el PP y por el incremento de participación, menos marcadamente desde el PSC, y (quizá) en pequeña medida del flanco menos nacionalista y más de centro de la vieja CIU (el electorado de derechas y católico no independentista votará a Unió).

La subida de Ciudadanos será elevada, especialmente dado que al igual que las CUP y al contrario que los demás partidos, no tienen puntos de fuga.

UNIÓ: Desde un punto de vista puramente especulativo, los democristianos constituyen quizá lo más interesante de estas elecciones. ¿Cuántos son? ¿Dónde están? Su núcleo de votos es evidentemente el pequeño grupo de votantes de CIU que no eran independentistas (20%) y que ahora no van a apoyar a JXS. Pero aún así no parece que vayan a ser capaces de captar ni siquiera ese 20%, que va a derivar también a otras opciones, y es dudoso que acaben entrando en el Parlament.
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Es cierto, como ya señala hoy José Fernández-Albertos en este interesante artículo, que los dos bloques son casi impermeables. De hecho, las únicas previsibles fugas de voto entre ellos, como ya hemos adelantado, son:

1) Los votos que extraiga UDC de la vieja CIU (siendo UDC, con todos los matices, un partido no independentista),

2) Los votos que las CUP (y quizá JXS) puedan arrebatar del sector independentista de IC (ahora integrada en la coalición Cataluña Sí Que es Pot). 

Dicho esto, los dos bloques quedaron ya tan cerca en las últimas elecciones que un pequeño flujo entre ellos alteraría el equilibrio entre ambos (y eso sin contar con la influencia del previsible aumento de participación).

Si comparamos los datos del 2012:

Bloque independentista catalán: 1.787.656 votos (49,15%)
Bloque unionista: 1.705.821 votos (46,90%) 

Y nos limitamos a mover de un bloque a otro el 15% del voto de la vieja CIU a UDC y el 15% del voto de la vieja IC a JXS y/o CUP (una hipótesis totalmente racional), obsérvese lo que sucede:


Bloque independentista catalán: 1.673.813 votos (1.787.656 - 167.439 + 53.956)
Bloque unionista: 1.819.304 votos (1.705.821 + 167.439 - 53.956) 

Y esto, insisto, sin contar con el incremento de participación, que si se repite según el patrón de 2012 (y en la última entrada veremos que eso es previsible), será asimétrico, es decir, que favorecerá más a los unionistas que a los independentistas (en 2012, por cada 41 nacionalistas catalanes anteriormente abstencionistas que fueron a votar, 59 unionistas anteriormente abstencionistas también lo hicieron).

Cuestión distinta es que al final del día pueda existir una mayoría de escaños independentista y una mayoría de votos unionista, pero eso es una función del sesgo favorable a Lleida, Girona y Tarragona en detrimento de Barcelona en el reparto de escaños.

En la última entrada antes de las elecciones, analizaremos si las encuestas que hemos visto en los últimos días están equivocadas o no.