domingo, 28 de febrero de 2016

Caos en el Partido Republicano: Trump puede ser el candidato presidencial

La reacción del establishment republicano tras el resultado de las primarias en Carolina del Sur y los caucuses de Nevada puede resumirse de la siguiente manera:



Analizándolo con la distancia del Océano Atlántico de por medio, hay que decir que la victoria de Trump en Carolina del Sur no fue especialmente impresionante: sometido por primera vez a ataques serios por parte de sus oponentes (y a publicidad negativa en televisión) apenas mejoró su margen sobre las encuestas, al contrario que sus grandes rivales Marco Rubio y Ted Cruz (datos de Real Clear Politics):

Poll
Trump
Rubio
Cruz
Bush
Kasich
Carson
Spread
32.5
22.5
22.3
7.8
7.6
7.2
Trump +10.0
RCP Average
31.8
18.8
18.5
10.7
9.0
6.8
Trump +13.0

Pero el problema fue el resultado de los caucuses de Nevada, donde Trump obtuvo el mejor resultado hasta el momento y obtuvo más votos que Rubio y Cruz juntos: (datos de la Associated Press)

Nevada - Summary Vote Results
February 24, 2016 - 01:53PM ET(i) = incumbent= winner= runoff
President - GOP Caucus
1784 of 1784 Precincts Reporting - 100%
NamePartyVotesVote %
Trump, DonaldGOP34,53146%
Rubio, MarcoGOP17,94024%
Cruz, TedGOP16,07921%
Carson, BenGOP3,6195%
Kasich, JohnGOP2,7094%

Por si esto fuera poco, la división entre los candidatos republicanos continúa: aunque Jeb Bush, como esperábamos, renunció tras no alcanzar siquiera el 8% del voto en Carolina del Sur, John Kasich continúa incomprensiblemente en la carrera presidencial, tras obtener porcentajes de voto raquíticos en Carolina del Sur y Nevada. Y Ben Carson persiste en su todavía más incomprensible candidatura (¿no basta con un candidato completamente inexperto liderando las encuestas y las elecciones? ¿para qué necesitamos dos?)

Hay que señalar que Trump, pese a los mensajes que estamos recibiendo hasta el momento de los medios de comunicación, no es inevitable. Sigue teniendo serios problemas para aglutinar a una mayoría del voto republicano (en Nevada llegó a un 46%, pero en los demás Estados ha oscilado entre el 24 y el 35%). Pero la situación sigue siendo la misma que señalábamos al comentar los resultados en New Hampshire: Trump gana porque el voto de sus oponentes se divide entre cuatro. Puede incluso permitirle ganar si el voto se divide entre dos. Pero parecería improbable que Trump consiga ganar en un duelo cara a cara contra sus rivales (especialmente contra Marco Rubio, que alcanzó la segunda posición en Carolina del Sur y Nevada y se perfila como el último baluarte contra Donald Trump).

Sin embargo, esta conclusión me genera cada vez más dudas, porque hay dos fuerzas completamente distintas enfrentadas a día de hoy: por una parte, el horror generalizado en el establishment republicano frente a Trump, y por otra el efecto "bola de nieve" que generan las victorias de Trump.

Y lo que es más grave: esta semana han empezado a aparecer las primeras grietas en el establishment del Partido Republicano: dos congresistas y especialmente dos gobernadores (los de Maine y New Jersey) han anunciado su apoyo a Donald Trump.

Y ese gobernador de New Jersey no es otro que Chris Christie, el excandidato presidencial republicano. Resulta difícil exagerar la importancia que ese imprimatur tendrá sobre los votantes republicanos indecisos. No porque Christie sea una figura especialmente popular en el partido, que no lo es, sino por el hecho de que su apoyo destruye una de las líneas de ataque básicas contra Donald Trump: que es un candidato inaceptable para el Partido Republicano. Si empiezan a haber congresistas, gobernadores (y posiblemente algún Senador como Jeff Sessions, de Alabama, que está emitiendo señales muy ambiguas estos últimos días) apoyando a Trump, el votante genuinamente indeciso recibirá el mensaje "Trump no puede ser tan inaceptable, si algunos miembros del Partido empiezan a decantarse por él".

En cualquier caso, el tiempo se agota: este martes votan 13 Estados, que reparten 661 delegados (la mitad de los que se necesitan para alcanzar la nominación republicana). Aunque el reparto de delegados es básicamente proporcional, lo que significa que Rubio y Cruz se llevarán numerosos delegados, todo parece indicar que Trump ganará como mínimo 10 de los 13 Estados (Cruz probablemente ganará Texas, y Rubio puede que rasque algún Estado menor, aunque quedará segundo por encima de Cruz en casi todas partes menos Texas). Y los titulares en la televisión y la prensa serán inequívocos: "Trump arrasa".

Si el Partido Republicano quiere tener alguna oportunidad de parar a Trump, necesita que tras el Supermartes todos los candidatos que no sean Rubio se retiren (especialmente Kasich y Cruz), porque las primarias republicanas a partir del día 15 de marzo pasan de ser proporcionales a "winner take all"  o "winner take most" (es decir, que el candidato que obtiene un solo voto más que otro se lleva todos los delegados o la mayoría de éstos). Si Trump se enfrenta a una oposición dividida, no necesitará más que un 40-45% de los votos para arrasar y ser el candidato republicano a la Presidencia, aunque su apoyo dentro del Partido sea en realidad minoritario.