domingo, 21 de febrero de 2016

¿Crisis constitucional a la vista? La muerte de Antonin Scalia y la batalla por el Tribunal Supremo (II)

(Nota del autor: Ésta es una actualización de dos artículos que escribí en octubre de 2008 y que, tras la muerte del Juez del Tribunal Supremo Antonin Scalia, creo que son de suma actualidad)

Los Jueces del Tribunal Supremo pueden servir de por vida si así lo desean, y sólo los retira su propio fallecimiento, su dimisión por razones de edad (o en rarísimos casos, forzados por algún escándalo, como le ocurrió a Abe Fortas en 1969),

En cualquier caso, como decíamos en el comentario anterior sobre este tema, el control sobre el actual Tribunal Supremo está totalmente en el alero de cara a las próximas elecciones. Basta con examinar la composición actual del Tribunal para entender por qué:



Fila superior, de izquierda a derecha:

- Sonia Sotomayor: nombrada por Barack Obama en 2009, es la primera hispana nombrada en el Supremo. Es miembro del ala liberal del Tribunal. Tiene 61 años.

- Stephen Breyer: nombrado por Bill Clinton en 1994, miembro del ala liberal del Tribunal (aunque es un liberal moderado, algo más que su antecesor en el cargo, Harry Blackmun, un republicano nombrado por Nixon que acabó pronunciándose contra la pena de muerte). Tiene 77 años.

- Samuel Alito, nombrado por George W. Bush en 2006, es un Juez profundamente conservador. Tiene 65 años.

- Elena Kagan, nombrada por Barack Obama en 2010, la exdecana de Harvard es un voto razonablemente liberal. Tiene 55 años.

Fila inferior, de izquierda a derecha:

- Clarence Thomas: nombrado por George Bush padre en 1991 en sustitución de Thurgood Marshall (el primer magistrado negro, que había sido nombrado por Johnson), es el miembro más conservador del Tribunal Supremo y el que más apoyó de manera sistemática a la administración de George Bush en su concepción "expansiva" de los poderes de la Presidencia (votando para denegar el "habeas corpus" -el derecho al acceso a los tribunales para combatir su detención- a los presos de Guantánamo, por ejemplo). Tiene 67 años.

- El difunto Antonin Scalia, nombrado por Ronald Reagan en 1986, era junto con Clarence Thomas el magistrado más conservador del Tribunal Supremo. Era partidario de una doctrina teórica conocida como "originalismo", que consiste en que hay que interpretar el texto de la Constitución literalmente y, en todo caso, de conformidad con la intención de los redactores de la Constitución en el momento en que ésta fue redactada.

Es una teoría muy polémica, por supuesto, especialmente por dos motivos:

a) porque hay cláusulas en la Constitución que no pueden ser interpretadas "literalmente", por cuanto están redactadas de manera muy vaga, y admiten distintas interpretaciones, y

b) porque la Constitución fue redactada en 1787, y han pasado ya 230 años. Estados Unidos es un país muy distinto del existente en los tiempos de Jefferson. Interpretar la Constitución en base a las premisas de los Padres Fundadores tiene tres problemas: que algunos de ellos eran propietarios de esclavos, que algunos de los problemas actuales -cualquier cuestión relacionada con Internet, por ejemplo- simplemente no fueron analizados por ellos y por último, que cabe entender que algunas de las enmiendas constitucionales posteriores alteraron el sentido originario de la Constitución -por ejemplo, las enmiendas sobre derechos civiles-.

- John Roberts, presidente del Tribunal Supremo nombrado por George W. Bush en 2005, había sido un abogado del máximo prestigio (especializado en defender casos precisamente ante el Tribunal Supremo) y posteriormente Juez del Tribunal de Apelaciones. Roberts es el líder del ala conservadora del Tribunal Supremo, en su condición de Presidente ("Chief Justice"). Contrariamente a lo que afirman sus detractores conservadores, Roberts es uno de los suyos, y el único caso de verdadero impacto en el que su voto fue decisivo y contrario a su "facción" fue su voto favorable a la constitucionalidad de la reforma sanitaria de Obama, el "Obamacare" (a la que, en todo caso, impuso notables restricciones).

Entre sus funciones, además de las judiciales, figuran las administrativas (puesto que también encabeza el Poder Judicial de Estados Unidos). En tanto que Presidente, tiene la facultad de designar al autor de las Sentencias del Tribunal, siempre y cuando forme parte de la mayoría del mismo (lo que, dada la actual configuración del Tribunal, suele ocurrir). Tiene 60 años.

- Anthony Kennedy, nombrado por Ronald Reagan en 1988, es un conservador moderado que suele ser el voto decisivo en los asuntos más controvertidos. En su día, por ejemplo, aportó por un lado el quinto voto a la mayoría conservadora para derogar la ley de control de armas de la capital del país, Washington, D.C., y por otro el año pasado el quinto voto a la mayoría liberal que afirmó que el matrimonio gay no puede ser declarado ilegal por ser ello inconstitucional. En materia de aborto, considera que el mismo tiene que estar constitucionalmente protegido, con limitaciones. Tiene 79 años (la misma edad que el fallecido Scalia, por cierto).

En su condición de voto decisivo y de magistrado de mayor antigüedad (el segundo tras el fallecimiento de Scalia: el presidente siempre es considerado el primer magistrado por antigüedad aunque no lo sea realmente), el poder que tiene Kennedy es el de "asignar" la redacción de las Sentencias, que es un poder muy importante en el Tribunal Supremo. Dicho poder le corresponde al Presidente del Tribunal, siempre que esté en la mayoría. Pero si está en minoría, el Juez más veterano de entre los miembros de la mayoría es el encargado de asignar la redacción de la misma, y ése suele ser Kennedy, dado que está en el centro del Tribunal (con cuatro magistrados a su derecha y cuatro a su izquierda).

- Ruth Bader Ginsburg, nombrada por Bill Clinton en 1993, abogada feminista especializada en casos de discriminación de todo tipo contra las mujeres, Ginsburg es la líder del ala liberal del Tribunal, aunque siempre depende de Kennedy (que, además, tiene más antigüedad que ella en el Supremo, a pesar de ser más joven que ella) para conseguir resultados liberales. Tiene 82 años.

Por lo tanto, y en resumen, ésta es la composición del Tribunal y su edad:

Ala conservadora: Roberts- Presidente (60), Thomas (67) y Alito (65)
Ala liberal: Ginsburg (82), Breyer (77), Sotomayor (62) y Kagan (55)

Voto decisivo hasta el fallecimiento de Scalia: Kennedy (conservador moderado-79)

Como se puede comprobar, las elecciones son decisivas para ambos bandos. Un presidente republicano durante cuatro años tendría casi con seguridad la posibilidad de sustituir como mínimo al difunto Scalia (suponiendo que el Senado bloquee cualquier nombramiento de Obama, cosa muy probable), a Kennedy (que quiere retirarse bajo un presidente republicano), a Ginsburg, octogenaria y superviviente de un cáncer de páncreas (y quizá incluso a Breyer). Las consecuencias de la sustitución de Kennedy, Ginsburg o Breyer por uno más jueces más conservadores serían, como mínimo, las siguientes:

- Revocación de Roe v. Wade (apoyada ahora por los cuatro liberales y Kennedy).
- Revocación de las Sentencias que derogaron la pena de muerte para los retrasados mentales y los menores de 18 años (una vez más, apoyada ahora por los cuatro liberales y Kennedy).
- Declaración de constitucionalidad de la prohibición del matrimonio gay (porque la Sentencia que declaraba dicha prohibición inconstitucional sólo fue apoyada por los cuatro liberales y Kennedy).

En general, el nombramiento de un quinto Juez verdaderamente conservador permitiría al movimiento conservador americano lograr su máximo sueño: destruir el legado de Earl Warren.

A la inversa, si Hillary Clinton gana las elecciones y hay una mayoría demócrata en el Senado, todo parece indicar que podríamos encontrarnos con la primera mayoría liberal en el Tribunal Supremo desde 1969. Clinton nombraría como sustituto de Scalia a un Magistrado más liberal (si es que Obama no consigue superar el bloqueo republicano durante los diez meses que le quedan de mandato), y es posible que Kennedy tuviera que retirarse o falleciera (a fin de cuentas, cumple 80 años este mes de agosto).

Es más difícil predecir qué ocurriría con una mayoría demócrata en el Tribunal Supremo, aunque quizá la predicción más atrevida que se puede hacer es que la pena de muerte tendría los días contados (a día de hoy tanto Ginsburg como Breyer ya se han mostrado contrarios a la misma, y Sotomayor y Kagan únicamente están esperando a tener una mayoría de cinco para revelar su oposición a la misma).

Por lo tanto, la composición 4 conservadores-1 conservador moderado-4 liberales que ha regido el Tribunal desde 2006 se ha acabado definitivamente y las elecciones de 2016 serán las más decisivas para el futuro del Tribunal Supremo en los últimos cincuenta años, decidiendo si éste será decididamente conservador o decididamente liberal, sin medias tintas.