Hasta ahora, las primarias no han sido especialmente favorables para Hillary Clinton: tras una victoria absolutamente por la mínima en Iowa, el resultado de los caucuses de Iowa fue una auténtica humillación para la exsecretaria de Estado (datos de Wikipedia):
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Especialmente si lo comparamos con los resultados de 2008, donde Clinton, tras ser derrotada en Iowa, consiguió remontar en el último instante y derrotar a Obama:
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Obteniendo más votos frente a dos contrincantes de los que ha obtenido en esta ocasión frente a uno.
Sin embargo, la lógica invita a pensar que New Hampshire marcó el nadir de la campaña de Clinton y que a partir de ahora las cosas van a ir mejor, a medida que las primarias avanzan hacia Estados más representativos de la pluralidad norteamericana y especialmente demócrata.
Dicho de otro modo: Iowa y New Hampshire son dos Estados blancos como la leche, y cuyos demócratas son más liberales que la media del resto del Partido Demócrata.
Tradicionalmente, las primarias demócratas han enfrentado a dos tipos de candidatos: uno claramente liberal, apoyado por los blancos liberales de la Costa Este y Oeste, que como máximo alcanzaba un 40% del electorado demócrata, y otro más moderado, apoyado por los trabajadores blancos de clase media-baja, los sindicalistas, los negros y los hispanos, que representaba un 60% del electorado demócrata (la suma de los votantes moderados y conservadores demócratas- estos últimos, negros evangélicos y los últimos restos de los Dixiecrats, los votantes sureños blancos (y racistas) que desde la Guerra Civil apoyaban al Partido Demócrata.
Obama, que era el candidato del ala liberal en 2008, logró subvertir las coaliciones demócratas tradicionales al conseguir que el voto negro se sumara al voto blanco liberal y de este modo (por los pelos) derrotar a Clinton.
Ahora, en 2016, Sanders quiere repetir la proeza, pero se encuentra con el problema de que el voto negro, por el momento, parece leal a Hillary Clinton. No es imposible que Sanders triunfe, pero depende de una cuestión que hasta el momento está pendiente de acreditarse: hasta qué punto el ala liberal del Partido Demócrata ha conseguido superar ese 40% de apoyo y acercarse a porcentajes de mayoría.
Nevada es un buen laboratorio para experimentar esta hipótesis: con apenas dos tercios de votantes demócratas blancos, y el resto latinos o negros, en teoría es un Estado más favorable para Hillary. De hecho, Hillary ganó en 2008, con un margen respetable, aunque en modo alguno aplastante:
Nevada Democratic precinct caucuses, 2008[22] | |||
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Candidate | County delegates | Percentage | Estimated national delegates[23] |
Barack Obama | 4,844 | 45.09% | 13 |
Hillary Clinton | 5,459 | 50.82% | 12 |
John Edwards | 399 | 3.71% | 0 |
En principio, si Hillary consigue repetir el resultado del 2008 contra Bernie Sanders (más o menos 51-49) eso indica que su coalición (blancos moderados + hispanos + negros) aguanta frente al bloque Sanders (blancos liberales).
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