sábado, 21 de noviembre de 2009

La Cámara de Representantes aprueba la reforma sanitaria (versión Nancy Pelosi): un análisis del voto- demócratas "valientes" ¿o suicidas? (y IV)

Acabamos este análisis del voto de los congresistas demócratas mencionando a los demócratas "valientes" (o suicidas); esto es, a aquellos que se han atrevido a votar por el proyecto de reforma del seguro sanitario en el Congreso a pesar de representar a distritos conservadores.

Un buen análisis de los 18 "McCain Democrats" (demócratas en distritos que votaron por McCain el año pasado) se puede hallar aquí. Para quien tenga ganas de leer en castellano, aquí va el análisis del blog:

Como decimos, 18 de los 49 "McCain Democrats" se arriesgaron a votar a favor del proyecto del Congreso:

- Marion Berry y Vic Snyder, del 1º y 2º de Arkansas: Berry y Snyder tienen características comunes: elegidos en 1996 (es decir, que no vivieron el huracán de 1994), ayudados por el excelente resultado de Bill Clinton en Arkansas ese año, probablemente fueron dos de los congresistas más susceptibles a los repetidos llamamientos del expresidente a los miembros de su partido a no fracasar donde él fracasó en 1994.

- Ann Kirkpatrick, Harry Mitchell y Gabriele Giffords, del 1º, 5º y 8º de Arizona: todos estos novatos, elegidos en 2006 y 2008, han arriesgado mucho con su voto. Representan todos a distritos más bien conservadores (McCain obtuvo entre el 52 y el 54% del voto en su distrito). Imagino que su cálculo es el siguiente: en realidad mi distrito no es tan conservador, y sólo votó por McCain porque éste es de Arizona. Es posible que sea cierto, pero como esten equivocados lo van a pasar mal el año que viene.

- John Salazar, del 3º de Colorado: Salazar se ha arriesgado también, pero confía en sí mismo. Elegido en 2004 (un mal año para los demócratas), obtuvo 11 puntos más que Kerry en su distrito, y ganó su última campaña en 2008 con más del 60% de los votos. Salazar, con un distrito pobre, rural y con mucha gente no asegurada, decidió jugársela y confiar en explicárselo a sus votantes.

- Brad Ellsworth y Baron Hill, del 8º y 9º de Indiana: aunque Obama mejoró sustancialmente los resultados de los demócratas en su distrito, éste sigue siendo conservador y Ellsworth arriesgó bastante capital político al votar a favor del proyecto de reforma del seguro sanitario. Pero Ellsworth es profundamente popular en su distrito (es un exsheriff, un demócrata de ley y orden), así que posiblemente está seguro. Algo más de valor le ha echado Baron Hill, porque aunque las circunstancias de su distrito son similares, Hill sabe lo que es la derrota: elegido por primera vez en 1998, fue derrotado en 2004, aunque consiguió la revancha en 2006.

- Earl Pomeroy, del distrito único de Dakota del Norte: otro valiente, Pomeroy representa a un Estado que no vota demócrata en las presidenciales desde 1964. Aunque en los últimos años ha ganado las elecciones con mayorías muy cómodas, Pomeroy no puede confiarse, porque durante su primera década en el Congreso (fue elegido en 1992) solía ganar por poco margen (y es lógico, porque no hay muchos demócratas -o centristas- en Dakota del Norte). De todos modos, imagino que Pomeroy, tras 17 años en el Congreso, cree que tiene cierto margen para este tipo de votaciones difíciles.

- Charlie Wilson y Zack Space, del 6º y 18º de Ohio: el voto de Wilson es comprensible: aunque su distrito es más bien conservador (y de hecho, Obama obtuvo menos votos que Kerry el año pasado), lleva en manos demócratas desde 1996. Wilson, aunque novato, ha ganado con el 62% de los votos en 2006 y 2008, y supongo que piensa que puede arriesgarse un poco. Space, en cambio, está arriesgando más: su distrito rural del interior pasó a los republicanos durante el huracán de 1994, y Space lo recuperó en 2006 gracias a que el congresista republicano, Bob Ney, era un legislador corrupto y manchó a su partido. Pero no está claro que su distrito (en el que Obama apenas llegó al 45%) le vaya a seguir con alegría en su voto por la reforma del seguro sanitario. Veremos.

- Kathy Dalkhemper, Christopher Carney y John Murtha, del 3º, 10º y 12º de Pennsylvania: Dalhkemper y Carney son congresistas novatos (recién elegida la primera, en 2006 el segundo). Dalhkemper se encuentra en un distrito muy competitivo, y ganó por poco el año pasado, así que se la ha jugado seriamente con su voto. Carney, aunque ganó con cierta holgura el año pasado, tiene un distrito muy conservador, así que también se la ha jugado.

John Murtha es otra cosa. Uno de los reyes del "pork" (dinero que se asigna a los distritos en el Comité de Apropiaciones), Murtha lleva representando a su distrito de trabajadores blancos alrededor de Pittsburgh desde 1974. Cree que puede votar como le venga en gana, pero es uno de los congresistas más corruptos, y ha estado a punto de ir a la cárcel ya en un par de ocasiones. Entre eso y que su distrito se ha ido volviendo más y más conservador con los años, Murtha a lo mejor se encuentra con una sorpresa un día de estos.

- John Spratt, del 5º de Carolina del Sur: Spratt, otro veterano (lleva en el Congreso desde 1982) es, en cambio, un congresista modélico. Demócrata moderado-conservador, en un distrito moderado-conservador, Spratt sin embargo ha votado con valentía en varias ocasiones (votó a favor de la ley de control de armas en 1993, y pese a todo sobrevivió a la masacre de 1994 -por poco, todo hay que decirlo). Spratt seguramente también sobrevivirá a este voto.

- Tom Perriello, del 5º de Virginia: Perriello quizá es uno de los votos más suicidas. Joven, elegido por 700 votos por primera vez el año pasado en un distrito en el que la composición del electorado será muy distinta en 2010 que en 2008 (léase: menos negros votarán), Perriello le ha echado auténtico valor a su voto.

- Allan Mollohan y Nick Rahall, del 1º y 3º de West Virginia:  Mollohan y Rahall son congresistas parecidos a Murtha. Congresistas desde 1982 y 1976, respectivamente, más bien corruptos, con tendencia a traer mucho "pork" (dinero del Congreso) para casa, sus distritos rurales y conservadores les llevan reeligiendo con mucho margen cada dos años, pero deberían ir con cuidado, porque un día se pueden acabar llevando un susto.

Y con esto damos por terminado nuestro análisis del voto en el Congreso. Justo a tiempo, porque en unas pocas horas el Senado dará inicio al debate sobre su propio proyecto de reforma sanitaria (o no: para empezar hay una votación que precisa 60 votos a favor, simplemente para decidir si se inicia el debate).