domingo, 8 de noviembre de 2009

La semana en Washington: Alan Abramowitz y Tom Davis explican los resultados de New Jersey y Virginia y el paro alcanza los niveles de 1983

Si a alguien le quedan ganas de analizar los resultados de New Jersey y Virginia y su escaso valor predictivo de cara a las elecciones del año que viene, este excelente artículo de Alan I. Abramowitz (colaborador de la magnífica página web del excelente Larry Sabato) ofrece las claves para entender qué valor tienen dichas elecciones de cara a predecir los resultados de las "mid-term elections" del año 2010 (poco) y qué valor  (mucho) tiene el hecho de que el Partido del Presidente sea el demócrata para predecir con una razonable seguridad que los demócratas perderán escaños en el Congreso (seguro) y en el Senado (posiblemente) en 2010.

Y si después de su lectura, todavía quedan ganas de leer más, qué mejor que un análisis brillantísimo del que fuera congresista del 11º Distrito de Virginia entre 1995 y 2008, Tom Davis, con siete lecciones para demócratas y republicanos sobre las elecciones de 2009 y su (una vez más, mínima) traslación de cara a 2010. Davis, un republicano bastante moderado, considera que en 2010 los demócratas en el Congreso sufrirán inevitablemente por cuanto en las elecciones de medio mandato eso es lo que ocurre casi siempre (en los últimos 150 años, como dice Davis, tan solo en 1934, 1998 y 2002 el partido en el Gobierno ha ganado escaños en la Cámara de Representantes). El Senado es otro cantar, especialmente por cuanto hay muchos Senadores republicanos que se retiran en Estados competitivos (como mínimo, cuatro de los seis Estados en que se retira un Senador republicano podrían cambiar de manos).

Pero un dato permanece inmutable: en estos momentos el paro está en el 10,2%, el peor dato desde 1983. Si Obama y los demócratas no consiguen que la economía mejore sustancialmente de aquí a noviembre de 2010, el retroceso demócrata puede ser de grado medio (como el de los republicanos en 1982, unos 26 escaños) o catastrófico (como el de los demócratas en 1994: 54 escaños y pérdida de la mayoría en el Congreso). Si el paro no baja sustancialmente, Obama se puede encontrar con un Congreso y un Senado si no republicanos (es casi imposible que el Senado cambie de manos), si mucho más hostiles a sus políticas que los actuales.